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Moreno se consagra a Sevilla para «hacer historia» el domingo con el PP como «única opción viable de gobierno»

Poco antes de que el sol se dejara caer por el Aljarafe una veintena de jóvenes, a medio camino entre Triana y Sevilla, se asomaba por el Puente de Isabel II ondeando banderas de España y de Andalucía al grito de «Juanma presidente». A su derecha, en la calle San Jacinto, la cara de Macarena Olona estampada en el trailer de Vox. Abajo a su izquierda, en el Muelle de la Sal, el escenario sobre el que el presidente de la Junta y candidato a la reelección ha protagonizado su último mitin de campaña antes de la jornada de reflexión.

Con una brisa fresca sobre el Guadalquivir confirmando el final de la ola de calor, y con los últimos trackings internos dejando a los populares a sólo dos diputados de la mayoría absoluta, la euforia se ha apoderado del ambiente desde antes de empezar. «Vamos a hacer historia ganando por primera vez en la provincia de Sevilla», ha sido la primera frase de Virginia Pérez, presidenta del PP sevillano y responsable de iniciar un acto que ha concluido con Juanma Moreno entre gritos diciendo: «El domingo a ganar, a ganar y a ganar».

Entre medias el presidente andaluz se ha mostrado relajado, alegre e incluso bromista. Ha repetido con más contundencia si cabe los principales mensajes de los últimos días. «Nada está hecho, hay que ir a votar», clamando contra la abstención y contra el exceso de confianza. «Sólo hay un gobierno viable. El PP es el voto seguro», tratando de convencer a los indecisos que nunca han votado su formación y que ahora, según reflejan todos los estudios demoscópicos, estarían dispuestos a hacerlo por primera vez.

Historia en la provincia de Sevilla

A día y medio de que se abran los colegios electorales todo apunta a que Juanma Moreno conseguirá cumplir con uno de los principales objetivos fijados en esta carrera hacia las urnas: desdibujar el rojo socialista de la provincia más poblada de Andalucía para teñirlo, por primera vez en cuarenta años, de azul popular. Una gesta que el candidato a la reelección ya acaricia: «Vamos a darle la vuelta y vamos a hacer historia ganando por primera vez en la provincia de Sevilla».

Ha recordado grandes logros de su legislatura como el Hospital Militar de Sevilla, un edificio abandonado por anteriores administraciones y que ahora engrosa las infraestructuras del Servicio Andaluz de Salud. De este ejemplo se ha servido para justificar el vuelco que, según parece, se va a producir. «Durante más de cuarenta años los sevillanos le han dado el cariño al PSOE y ese cariño el PSOE no ha sido capaz de devolvérselo a Sevilla en términos de inversiones y de confianza».

Asegura que lo que se somete a votación este domingo es un «cambio de entender la política, una forma distinta de relacionarse la administración con los administrados». Sin querer mencionar de forma expresa a la corrupción de los anteriores gobiernos de la Junta, ha asegurado que ahora en San Telmo hay un presidente que entiende que los andaluces son los jefes, y no al contrario.

En el terreno económico ha insistido que su aspiración es convertir a Andalucía en la locomotora de España, con motivaciones como rebajar la tasa de desempleo juvenil. Ha reivindicado la eliminación del impuesto de sucesiones y donaciones, en materia de fiscalidad; y la cuota cero parta menores de treinta años en el colectivo de los autónomos. Por ello, el 19 de junio avisa que la disyuntiva es «seguir avanzando» o «volver al pasado».

Durante su arenga también ha mencionado a los consejeros de su gobierno para convencer de que está en condiciones de «empezar a gobernar el mismo lunes con un equipo seguro». Consciente de que su estrategia se basa en ensanchar el electorado a izquierda y derecha, se ha erigido como la única alternativa «viable», para convencer a aquellos indecisos que han perdido al miedo al PP y que aprueban su gestión.

Es más, asegura que sus rivales no tienen «ni proyecto ni equipo seguro». Por ello pide a los andaluces «un esfuerzo muy importante». Llegados a ese punto, y en línea con la contradicción que vienen exhibiendo en los últimos días, ha rebajado el tono alertando que «las encuestas se equivocan». Ha descrito la «ilusión y esperanza» que está viviendo en las calles de Andalucía, pero al mismo tiempo ha dejado claro que «nada está hecho, nada es seguro, nada está conseguido». Por ello, ha vuelto a pedir a su electorado que el domingo vote antes de irse a la playa.

Apelando a los indecisos

Sobre los indecisos, a los que confía el tramo que hay entre el podio y la mayoría absoluta, ha relatado una anécdota que le ocurrió el anoche en el concierto de Alejandro Sanz. Al parecer entre los cuarenta mil asistentes hubo quienes le confesaron su indecisión. «Yo creo que no escucharon ni dos canciones seguidas, les convencí por aburrimiento», ha contado entre risas. Por ello, ha pedido a quienes todavía no han decidido el voto «que sean egoístas y apuesten por el futuro de sus hijos. Que reflexionen y mediten sobre cuál es la única fórmula de gobierno eficaz».

Ya en los últimos compases ha contrapuesto las tres únicas opciones del próximo domingo: «Un gobierno viable, formado en el banco de pruebas de la pandemia. Un experimento (en referencia a PP-VOX). O la vuelta al pasado». Finalmente ha pedido ayuda a los suyos, entre los que se encontraban el presidente de honor del partido, Javier Arenas; o los exministros Juan Ignacio Zoido y Fátima Báñez. Antes de irse a Málaga, donde ejercerá su derecho al voto, ha vaticinado una victoria que va a ser «de Andalucía, de los que sueñan en grande, de un pueblo que ha decidido apostar por el futuro». Y ha concluido eufórico: «El próximo domingo a votar, a votar, a votar. Y a ganar, a ganar, a ganar».

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