Inicio Actualidad Mourinho, entre Camilo Sesto y Leticia Sabater

Mourinho, entre Camilo Sesto y Leticia Sabater

Superdomingo de derbis en la Premier. En Londres, el del oeste enfrentará al Chelsea y el Fulham, y el del norte de la ciudad, al Arsenal y el Tottenham. Más arriba, donde el río Mersey, Liverpool y Everton batallarán en la ciudad de los pastosos e insufribles Beatles. Por cierto, no se entiende por qué Londres esconde a los Rolling Stones, que deberían tener calles, plazas y avenidas a su nombre, y en cambio exhibe y oferta sobremanera pósters, camisetas e imanes de nevera de la estúpida foto de los Beatles cruzando en fila uno tras otro un paso de cebra en Abbey Road.

Para hacer del Sunday Derby algo que tenga un sentido especial también para mí, he decidido apostar en serio por primera vez. No dinero, claro, porque hay que tenerlo para jugárselo. Si el Fulham gana en Stamford Bridge me calzaré unos patines e intentaré deslizarme sobre el hielo del Ice-Rink que hay delante del Museo de Historia Natural en South Kensington. Si el Tottenham hace lo propio en el Emirates, adornaré la performance con un jersey de Navidad. Esos de lana gruesa que combinan rojo, verde y blanco y que están sobreadornados con renos, arbolitos de navidad, papá noeles y copos de nieve.

Que pasen las dos cosas es tan difícil como que Westminster dé luz verde al acuerdo entre el Reino Unido y la Unión Europea sobre el Brexit. Pero no hay imposibles, así que estén atentos a su canal de YouTube. Si ven a un torpe patinando -ahora caigo, ahora me levanto-, será un servidor en modo ¡Qué bello es vivir! cumpliendo su palabra, que es lo que hace la gente de fiar. Estas apuestas las he cruzado con un par de amigos en un midday cuppa, que es la manera impronunciable que tienen esta gente para referirse a un té o un café tomado al mediodía. Ellos, más convencionales, apostaron dinero. El día que yo cobre en libras, y además puntualmente, también apostaré de un modo ortodoxo.

Sal y pimienta para una Premier en la que todo tiene un aire de excesiva previsibilidad. Puede que el país ya pase demasiados sobresaltos con la locura del Brexit y haya decidido darse un respiro en el terreno futbolístico. Así que nada fuera del guion.  El City de Guardiola ganando sin despeinarse, el Liverpool de Jürgen Klopp, los dientes más blancos, simpáticos y ocurrentes de Inglaterra, a la zaga; y Tottenham, Chelsea y Arsenal de alegres, competitivas y necesarias comparsas. Solo el United ha dimitido de su papel, ofreciendo esta temporada, en lugar de futbol, ruedas de prensa altisonantes de su descerebrado, egoísta y caricaturesco entrenador Jose Mourinho. El portugués dice que el poder del Manchester United como club se ha agotado y que ya no está ni estará durante un tiempo entre los grandes. Él no tiene nada que ver, ¡faltaría! Cada vez está más claro que Jose Mourinho envejecerá igual de mal que Camilo Sesto o Leticia Sabater. ¡Papi, vamos al turrón!

Podría salvarle una versión mejorada del Cuento de Navidad de Charles Dickens. Mourinho, tras ser visitado por el espíritu de las navidades pasadas, presentes y futuras, toma la decisión de volver a ser persona, tras tomar conciencia del espantajo en el que se está convirtiendo. ¿Se imaginan? Yo ya veo la película. Christmas en estado puro.