Inicio Actualidad Muere Ray Wilkins, el motor de la Inglaterra de los ochenta

Muere Ray Wilkins, el motor de la Inglaterra de los ochenta

El fútbol inglés ha perdido este miércoles a Ray Wilkins, uno de los futbolistas más icónicos y queridos de finales de los años setenta y principios de los ochenta. Un infarto ha acabado con su vida a los 61 años tras pasar los últimos días ingresado en el St. George Hospital de Tooting, Londres.

Potente, dinámico y con gran determinación, fue un centrocampista completo, un volante con tanta capacidad para recuperar el balón como para llegar al área contraria y ejecutar su potente disparo. Sobre el campo era el socio ideal para sus compañeros, una verdadera prolongación del entrenador. Formado en el vivero del Chelsea, dio el salto al primer equipo a los 17 años y apenas meses después se convirtió en el capitán blue más joven de la historia. El manager, Eddie McCready, advirtió que el precoz talento tenía la suficiente personalidad para heredar el brazalete que dejaba el legendario John Hollins. El joven Butch, como era conocido entre sus compañeros, se convirtió pronto en el niño mimado de la prensa inglesa y comenzó a ser portada de periódicos y revistas.

Su fulgurante carrera parecía no tener techo. Debutó con la selección inglesa de la mano de Don Revie cuando apenas tenía 19 años, en un amistoso ante Italia disputado en Nueva York. Todos los grandes del fútbol inglés quisieron hacerse con sus servicios. Terminó recalando en el Manchester United. Con los Red Devils dio un salto de calidad y logró su única FA Cup. En 1981 fue contratado por el Milan, siendo uno de los primeros ingleses en probar suerte en el calcio. Inquieto tanto sobre el campo como fuera del él, jugó unos meses en el PSG para volver a las islas en 1987, año en que fichó por el Rangers de Glasgow. En el cuadro escocés finalizó su etapa al máximo nivel como futbolista, si bien todavía tuvo un brillante periplo en el Queens Park Rangers. Su amor por el juego hizo que extendiera su carrera hasta 1997, año en el que colgó las botas con 41 años.

Su trayectoria internacional fue igualmente brillante. Pronto se convirtió en un fijo con la casaca de los pross, con la que jugó un total de 84 partidos. Para el recuerdo queda el gol que logró ante Bélgica en la Eurocopa de 1980. Aquel día Wilkins ejecutó un doble sombrero ante la defensa rival que le convirtió en Romário avant la lettre. Posteriormente disputó los Mundiales de 1982 y 1986. En el torneo celebrado en España fue el eje de la selección inglesa que cayó junto a la española en la segunda fase del torneo. En México 86 comenzó siendo titular, pero terminó perdiendo el puesto en el equipo, por lo que tuvo que ver desde el banquillo a Maradona eliminado a su equipo con dos goles inolvidables.

En la última etapa de su carrera como futbolista hizo sus pinitos como entrenador. Tras pasar por el QPR y Fulham volvió al Chelsea. Hombre de club, trabajó como asistente e incluso ejerció de manera interina como primer entrenador de los de Stamford Bridge. Nunca abandonó sus inquietudes y en 2014 emigró a Jordania para ponerse al frente de la selección asiática. Afable, cercano, auténtico gentleman del fútbol, su figura servirá de ejemplo para las nuevas generaciones de futbolistas.

Raymond “Butch” Colin Wilkins, futbolista, nacido en Hillingdon, Londres, el 14 de septiembre de 1956; fallecido en Tooting, Londres, el 4 de abril de 2018.