Mujeres científicas denuncian que sólo 1 de cada 5 puestos directivos relacionados con investigación están ocupados por mujeres

El número de hombres y mujeres dedicados a la ciencia en España está bastante equilibrado (40-60), pero cuanto mayor es el puesto de responsabilidad, menor es la presencia femenina, un desequilibrio que nace de los estereotipos sociales y de los sesgos inconscientes que empapan el cerebro de las niñas.

Así han coincidido hoy la directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, María Blasco, la directora de la Unidad Mujeres y Ciencia del Ministerio de Economía, Ana Puy, la presidenta de la Sociedad de Científicos Españoles del Reino Unido (CERU), María Jiménez, y la catedrática de Química Inorgánica Eva Hevia.

Las cuatro han participado en un debate sobre mujeres y ciencia organizado por la Fundación Banco Santander cono motivo del anuncio del II Premio Talento Emergente, creado por la entidad bancaria y la CERU, que este año ha obtenido Xavier Moya, Físico e investigador de la Royal Society en el Departamento de Ciencias de Materiales y Metalurgia de la Universidad de Cambridge.

Según datos de la Fundación Banco Santander, el 70% de las mujeres cree que tener un hijo dañará su carrera, el 63% de los españoles cree que las mujeres no sirven para ser científicas de lato nivel, y en España sólo el 15% de los premios para científicos se conceden a mujeres.

Además, según datos del Ministerio de Economía, sólo 20% de los puestos directivos relacionados con la investigación (cátedras universitarias y dirección centros) están ocupados por mujeres, frente a un 80% de hombres. A partir de ahí, cuanto mayor es el cargo, menos mujeres hay.

Sólo el 2% de las rectorías estaban ocupadas por mujeres y ningún Organismo Público de Investigación (OPI) estaba dirigido por una mujer

Tal y como ha recordado Puy, en 2016, en España sólo el 2% de las rectorías estaban ocupadas por mujeres y ningún Organismo Público de Investigación (OPI) estaba dirigido por una mujer.

Y es que hasta llegar ahí, las mujeres recorren un largo camino de discriminación que empieza en las escuelas.

“Los estereotipos son determinantes. En enero, Science publicó un estudio que advertía que hasta los 7 años las niñas se ven capaces de hacer las mismas cosas que los niños pero a partir de esa edad empiezan a pensar que no son capaces de realizar actividades difíciles. Es preocupante”, ha dicho Blasco.

Ya en la vida adulta, se licencian más mujeres que hombres pero, por alguna razón, no logran culminar una carrera en investigación.

“Las mujeres acusan la falta de apoyos y mentores, porque normalmente los cargos de responsabilidad están ocupados por hombres que cooperan entre ellos. Hay que empezar por fomentar el apoyo a las mujeres” con estrategias y políticas de igualdad que no deberían ser voluntarias, sino que “deberían estar regladas”.

Para Eva Hevia, la formación es “esencial”, sobre todo para quienes están en comités evaluadores y deben escoger entre distintos candidatos (hombres y mujeres). 

“Hay sesgos inconscientes, con porcentajes abrumadores, sesgos del cerebro, que inclinan la decisión hacia el lado masculino” y es que los estereotipos sociales empiezan en el colegio, “es una trayectoria muy larga” para combatir, lamenta Hevia, y “una ventaja para los hombres”, apunta Blasco.

Además, según el último informe del Foro Económico Mundial, la brecha salarial entre hombres y mujeres no se cerrará hasta 2113.

“En 2010 y 2011, España ocupaba los puestos 11 y 12 de ránking mundial en igualdad de género pero con los años de la crisis ha ido bajando puestos hasta el 29, y aunque la crisis ha sido dura no justifica esta situación porque los trabajos menos cualificados hechos por mujeres han aumentado estos años mientras que los de alta cualificación han caído”.

Esta es la prueba de que “los sesgos inconscientes no van amainando, sino que van a más”, ha lamentado Blasco. 

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