Mujeres RTVE: De [email protected] y de nadie

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La cálida respuesta al movimiento de mujeres de RTVE, -las que viernes a viernes se visten de negro,  como tantos compañeros varones-,  tiene que ver,  más de allá de la oportunidad histórica que representa, con la independencia que la que el colectivo ha hecho gala,  desde que nació en torno al 8 de marzo. Las mujeres de la radiotelevisión pública éramos conscientes de las desigualdades de género, del techo de cristal, de la brecha salarial, de las escasas noticias con perspectiva de género, pero no estábamos organizadas. Y por razones vinculadas a la politización casi crónica de RTVE, muchas veces nos mirábamos de reojo. Pero el 8 de marzo rompió esa desconfianza y puso en marcha un movimiento transversal que no ha dejado de crecer.

El principal patrimonio del movimiento de mujeres de RTVE es su independencia y aunque es verdad que lo que es de todos corre el riesgo de no ser de nadie, también es cierto que queremos cumplir con el contrato verbal firmado con las mujeres y el conjunto de la ciudadanía, comprometiéndonos a trabajar, desde los medios públicos, por la igualdad real. Algo que no será posible, mientras estén colonizados políticamente.     

Entretodos

Tomamos prestadas las palabras de Agustín García Calvo en el poema ‘Libre te quiero’. Y desde esa libertad, no queremos que nos digan lo que tenemos que hacer: tenemos criterio profesional y ética suficiente para acertar o para rectificar si nos equivocamos. No queremos que el telediario sea una proyección a escala del Parlamento, porque un telediario no es un Parlamento y porque sería traicionar a la ciudadanía que  aunque delega su voto,  no lo hace para que otros piensen por ella.  Queremos que las mujeres de RTVE tengan una representación real en la escala de mando; que los despachos no estén mayoritariamente ocupados por corbatas: porque no es justo ni representa a la plantilla y porque en la toma de decisiones,  lo podemos hacer igual de bien que los hombres. E incluso mejor.

Nacimos antes del 8 de marzo, cuando nada indicaba que habría un cambio de Gobierno y es bueno recordarlo para [email protected] [email protected] que prefieren no echar  las cuentas y tener argumentos que desprestigien nuestro trabajo. Y aunque ha cambiado el Ejecutivo, y son mayoría los partidos políticos que quieren una reforma urgente, ni siquiera en estos momentos han terminado las malas prácticas. En RTVE se manipula como hace una semana. Eso, sin entrar en casos de manifiesta incompetencia,  como la demostrada hace unos días, cuando TVE fue la única cadena que no emitió en directo, la rueda de prensa en la que Mariano Rajoy anunció su dimisión al frente del  Partido Popular.  Por eso seguiremos denunciando y nos vestiremos, viernes tras viernes, de negro el color de la reivindicación y de la reforma.

Decimos todo esto desde la humildad,  no sea que estemos ante un “acantilado de cristal”, ese fenómeno que garantiza la llegada de una mujer al poder, cuanto mayor son las dificultades a sortear, o cuanto peor es la herencia recibida. Y aunque el riesgo existe, aceptamos el reto. Porque no es lo mismo resistir que desistir. De lo primero, tenemos experiencia.  Lo segundo,  ni lo contemplamos.

(*) Alicia Gómez Montano, Yolanda Sobero y Josefa Rodríguez firman este artículo en representación del Colectivo de Mujeres de negro de RTVE.