Museu de Lleida, vida después de Sijena

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Si algo bueno ha salido del despropósito del conflicto de Sijena es la irrupción del Museu de Lleida en el mapa cultural. “Nos han conocido por el litigo, pero la gente ha acabado descubriendo que explicamos un discurso interesante y que mostramos piezas que nunca habrían imaginado”, afirma el director del centro, Josep Giralt. Y es que las visitas han crecido desde que la disputa derivó en el traslado forzoso de las obras. El museo es el único de Interés Nacional que se halla fuera del área metropolitana. Y el único que cuenta la historia de un territorio común, La Franja, desde la prehistoria hasta el siglo XVII. Lo hace con piezas excepcionales, algunas incluso únicas, como el baptisterio visigótico de Bovalar, el juego de ajedrez de Àger y la Virgen de Bellpuig de les Avellanes.

Desde el día 11 de diciembre faltan otras tan importantes como las citadas, pero ello no resta potencia al museo. Ni mucho menos. “Una vez pasado el susto hemos de demostrar que tenemos capacidad de reaccionar tanto en el relato como en la colección”, destaca Giralt. Y lo harán en breve. Preparan una remodelación de las partes más afectadas por la marcha de las piezas del monasterio oscense, sobre todo de las siete que estaban en la exposición permanente, que incluirá obras de sus propios fondos y una joya depositada ‘ad eternum’ por el MNAC: ‘Jesús entre los doctores de la ley’. Una tabla del retablo mayor del cenobio que “es espectacular”. No es una obra menor, todo lo contario; es una filigrana del Maestro de Sijena que el Palau Nacional tenía en sus salas, pero que tras lo sucedido el día de la ejecución provisional de sentencia que llevó a Lleida a la Guardia Civil, ha decidido descolgar y trasladar a la capital del Segrià.

Pere Garcia de Benavarri

La pieza ayudará, junto a las dos otras tablas del conjunto y dos partes de la predela que ya custodia el museo, a reforzar el discurso tras la marcha de los fragmentos de alabastro de Gabriel Joly. Es la parte dedicada al siglo XVI y la menos afectada. “Explicaremos exactamente quién fue el Maestro de Sijena. El autor del retablo mayor, no un cualquiera”. En la sección del siglo XV, donde se hallaban las cajas sepulcrales de Isabel de Aragón, Francisquina d’Erill y Beatriz Cornel, el discurso cambiará. “Es evidente que son piezas difíciles de sustituir, solo hay cuatro en el mundo. Por sí solas tienen un valor incalculable y relevante. Pero el museo no explica solo una serie de piezas sino todo un discurso”. Así que la zona que preside la Silla prioral de Blanca de Aragón, hija de Jaume II, otra de las joyas de Sijena, seguirá explicando el monasterio, pero no desde la vertiente funeraria, como lo hacía hasta ahora, sino como centro generador de grandes creaciones. Para ello el museo cuenta con los sarcófagos de piedra de Avinganya del linaje de los Montcada y con cinco tablas (actualmente hay expuestas cuatro) del retablo de Sant Joan de Lleida de Pere Garcia de Benavarri y otros artistas del gótico internacional que trabajaban en la zona.

“Nos guste o no, no podemos olvidar que el museo tiene que explicar Sijena y tiene obras para hacerlo”, sostiene el director, que añade: “Es una pena no tener las cajas sepulcrales pero no podemos tener cuatro años este espacio vacío esperando una sentencia favorable”, en referencia al fallo pendiente del Tribunal Supremo. De momento, las estanterías donde hasta el 11 de diciembre estaban las piezas siguen en su sitio y ahí estarán hasta los cambios, que afectarán a más partes del museo. Se aprovechará para sacar de las reservas un fragmento del retablo de Castelló de Farfanya que entró en el centro en el 2012 pero la crisis dejó fuera de las salas. Es uno de los mejores ejemplos de la peculiaridad del gótico realizado en Lleida: los retablos no eran pintados sobre tabla sino sobre piedra. Y para exponer una de las últimas adquisiciones: una importante colección de cerámica policromada realizada en Lleida, uno de los centros productores más renombrados en los siglos XVI y XVII.

Virtuosismo y belleza

Todos estos cambios reforzarán el discurso de un museo que cuenta “la historia de Catalunya desde Ponent” con obras capitales como, entre otras, los citados baptisterio Bovalar, el único conservado con baldaquino y piscina de inmersión, y el ajedrez de Àger. El juego perteneció a la esposa de Arnau Mir de Tost y está tallado en cristal de roca, algo que en la época solo se hacía en Egipto, de manera que llegó hasta Àger por los contactos con el califato de Córdoba y por la capacidad económica del noble. El ajedrez cuenta con 19 de las piezas; las otras nueve están en un museo de Kuwait. La Virgen de Bellpuig de las Avellanes es otra de las obras capitales del centro. En este caso, del gótico, uno de los puntos fuertes de la institución. La talla de piedra cuenta con la firma de Bartomeu de Robió y, además de por su virtuosismo y belleza, destaca por su atuendo, adornado con joyas y elementos heráldicos, que le da una apariencia cortesana.

Hay más, como el frontal de Berbegal, uno de los pocos ejemplares que existen del llamado ‘arte del 1200’ o todas las piezas de Garcia de Benavarri, un personaje relevante que explica el gótico internacional del siglo XV en la zona de La Franja. La del museo: “No podemos dejar de explicar que Aiguabarreig, Noguera Ribagorçana, Cinca, Ebre y Segre es una realidad histórica, geográfica y ecológica, porque es así”, concluye Giralt.

Un libro para explicar el 11 de diciembre

“El 11 de diciembre pasaron muchas cosas, no solo en el interior del museo sino también en el exterior”, afirma Josep Giralt. Lo que pasó fue que un espectacular despliegue de la Guardia Civil llegó de madrugada en busca de las 44 piezas del monasterio de Sijena por orden judicial. La situación fue desagradable: “Una entrada por la fuerza, aislando al museo, con 100 personas armadas y una comitiva de técnicos aragoneses… Solo pasa en las guerras. Aquí no estábamos en guerra pero sí en un 155”. Para protegerse el museo lo documentó todo: 6.000 fotografías y siete horas de vídeo. No fue fácil. Los técnicos aragoneses negaban la legalidad de la acción pero la policía judicial consintió. Con el material el centro hará un libro: “Es un hecho muy relevante para una institución pública y es la manera de explicar qué pasó. Las imágenes aún no se han visto y las publicará el museo”.