Nadal suma y sigue en Pekín

Rafa Nadal no para. Su exitosa temporada hasta la fecha no es suficiente para apaciguar la ambición del tenista español, que dando otra exhibición de juego y lucha ante un buen Grigor Dimitrov se metió en la final del Abierto de Pekín (6-3, 4-6, 6-1). El balear dio un recital de golpes durante el primer set, sucumbió ante el resurgir del búlgaro en el segundo y se agarró a la pista en el tercero para decantar la balanza a su favor.

De inicio, el dominio de Nadal se impuso como una losa sobre el búlgaro cuando tuvo la primera oportunidad de rotura. El balear certificó la ventaja en la primera manga en cuanto pudo y arrasó como un ciclón a su rival, que cuando quiso reaccionar, con menos de veinte minutos jugados, ya tenía muy cuesta arriba el set inicial. El talentoso jugador de Europa del este sucumbía más por sensaciones, ante un número uno sin fisuras, que por el resultado, con solo un break abajo.










De inicio, el dominio de Nadal se impuso como una losa sobre el búlgaro cuando tuvo la primera oportunidad de rotura

En el séptimo juego, Dimitrov tuvo su momento para reconducir la situación, pero Nadal tiró de repertorio para salvar dos bolas de break. Con una dejada y un inapelable revés cruzado puso orden para derribar la resistencia psicológica de su rival en el primer set. Los inacabables recursos del de Manacor fueron demasiado para el búlgaro, que siempre encontró respuesta a sus mejores golpes.

El segundo set comenzó con la peor versión de Dimitrov, con errores de concentración que no dudó en aprovechar Nadal para, además, firmar uno de los mejores puntos del encuentro. Aguantó desde el fondo los envites de su rival, con un globo defensivo extraordinario, y cuando el búlgaro subió impotente a la red le pasó con solvencia. Rotura que a la postre fue un espejismo.

Dimitrov no le perdió la cara al duelo pero la red fue su peor aliada. Subió una y otra vez con cada derecha profunda pero Nadal le pasaba con maestría en prácticamente cada ocasión. Desenfundó entonces su potente revés el número ocho del mundo. El de Haskovo tuvo otra bola de break para amenazar la hegemonía de su rival en la pista pero Nadal, con inteligencia, puso los galones en juego para sofocar el pequeño incendio.

Dimitrov y Nadal se saludan tras el encuentro.
Dimitrov y Nadal se saludan tras el encuentro.
(Reuters)









Sin embargo, los problemas de Nadal sólo acababan de aflorar. Dimitrov crecía sobre el rectángulo mientras que el español perdía chispa y, sobre todo, cedía la ventaja en la manga en el siguiente juego con síntomas de cansancio. El de Manacor se parapetó tras las línea de fondo, incapaz de desinflar el estado de gracia de su oponente. Se agarró como pudo a la pista hasta que Dimitrov obtuvo premio a su insistencia con la segunda rotura y en consecuencia logrando el set.

Pero el búlgaro, cuando estaba ofreciendo su mejor tenis, cometió el mismo error que al inicio del segundo set. Regaló los dos primeros puntos con su saque, en el primer juego del tercero, y Nadal no lo desaprovechó para ponerse con ventaja. El break insufló oxígeno a las piernas del balear, que volvió a asaltar el servicio de su rival para poner tierra de por medio.


Tras más de dos horas de un intenso partido, de gran desgaste físico y mental, Nadal logró su billete para la final

Con un contundente 3-0 en el electrónico, la cabeza de Dimitrov aguantó el golpe e insistió en convertir en espinoso el camino de Nadal hacia la victoria. Tuvo que levantar tres bolas de rotura el español para que Dimitrov diera finalmente su brazo a torcer. Tras más de dos horas de un intenso partido, de gran desgaste físico y mental, el español logró su billete para la final y ya espera al ganador del enfrentamiento entre Kyrgios y Zverev.









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