No caer en la provocación norcoreana

Se puede dudar de que tenga la capacidad técnica de amenazar realmente a Estados Unidos como dice, pero cuando un tirano excéntrico como Kim Jong-un exhibe un arma, es razonable que se adopten las precauciones necesarias, proporcionales a la amenaza potencia

La dictadura norcoreana está amplificando sus provocaciones, sin duda síntoma de su propia incapacidad para afrontar los gravísimos problemas a los que somete a sus víctimas, es decir, a sus ciudadanos. Se puede dudar de que tenga la capacidad técnica de amenazar realmente a Estados Unidos como dice, pero cuando un tirano excéntrico como Kim Jong-un exhibe un arma, es razonable que se adopten las precauciones necesarias, proporcionales a la amenaza potencial. Ahora bien, si a un provocador compulsivo se le responde con otra bravata, como ha hecho el presidente norteamericano Donald Trump, lo único que se consigue es afianzarle en sus posiciones y justificar sus exabruptos. Como le han recordado a Trump, cuando un dirigente serio exhibe un arsenal apocalíptico -como él ha hecho al hablar de armas de efectos terribles y «nunca vistos por la humanidad»- hay que estar dispuesto a usarlos para que la advertencia sea efectiva. Y si no es más que una bravuconada, el resultado es que la Casa Blanca ha entrado en el juego de faroles que ha iniciado la tiranía de Pyongyang.

La realidad es que Corea del Norte es un país de peso menor y que existen medios pacíficos entre las naciones potencialmente más afectadas por un eventual conflicto (Estados Unidos, China y Japón) como para forzarle a abandonar de raíz sus insensatos planes de rearme, antes de que suceda nada irremediable. Las bolsas de medio mundo ya han empezado a asustarse ante la perspectiva de que un mal manejo de la respuesta a estas bravatas pudiera afectar la economía global cuando, en especial, China tiene en sus manos la capacidad de hacer comprender al tirano norcoreano las consecuencias de su actitud irresponsable e intolerable, sin necesidad de poner en riesgo la paz en la región.

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