Inicio Actualidad No es la extrema derecha, es la España decente

No es la extrema derecha, es la España decente

Durante muchos años, como creo que un gran número de españoles, me siento víctima de un sistema dirigido por una casta elegida y legitimada por la voluntad de la mayoría. Durante todos estos años he dedicado parte de mi tiempo a la reflexión y a la meditación para no acabar deprimido por la impotencia ante un abultado cúmulo de injusticias y de despropósitos. Al final, he acabado por advertir con una claridad meridiana, que pertenezco a un sector de la sociedad que teníamos razón, pues hoy podemos constatar que este sistema político no nos trajo la libertad como publicitan, simplemente ha sido y continúa siendo, el instrumento utilizado por los profesionales de la política para alcanzar el poder y enriquecerse, como no lo hubieran conseguido de ninguna otra forma a lo largo de su vida.

He llegado a la conclusión que la base de nuestra vida está completamente descompuesta; que la piedra base de la democracia está quebrada porque el Poder Judicial no es independiente; y que nuestra sociedad está infecta y corrompida por la mentira y la difamación, como lo están todas y cada una de las instituciones del Estado.

Me siento profundamente español, y cuando por motivos de trabajo tuve que ausentarme hace unos años de España, la distancia, la nostalgia y los recuerdos, siempre me iluminaron por el cariño que le tengo, hasta tal punto, que en mi imaginación elaboraba constantemente ideas que hicieron germinar en mí, aún más, el propósito de defender su unidad, su identidad y su historia. Aprendí a valorarla muchísimo más aumentando mi sentimiento y mi ambición sincera y ardiente de seguir dedicando mi vida y mi formación al servicio del bien común, pues quien no vive para servir no sirve para vivir.

Cuando los artífices del sistema tomaron las riendas del poder, por una extraña ceguera, muchos llegaron a pensar que serían felices y que comerían perdices, pero el tiempo y las circunstancias han hecho que sus ojos se abrieran y vieran la incapacidad y la clara ignorancia de las mayorías que han perpetuado en el poder a lo más mediocre y corrupto de la nación. Me enerva la falsedad de los pesebristas que en nombre de la democracia, les dejamos en su día invadir un jardín recién plantado y no han hecho otra cosa que arrasarlo todo.

He llegado a la conclusión de que no son los de “la casta” los más temibles enemigos de la razón y de la libertad, no. El enemigo más peligroso de la razón y de la libertad es nuestra propia sociedad al emitir el sufragio para sostener el sistema que a su vez legitima a esa “casta”. El mal está en esa mayoría o masa amorfa que sigue legitimando a los que orondos y gozosos viven del sistema, mientras el pueblo se desangra y languidece ¿Acaso no es la mayoría salida de las urnas la que nos roba nuestros derechos y pretende arrebatarnos siempre la libertad de decir la verdad? ¿Acaso no se han puesto de acuerdo la izquierda y la derecha liberal, para llamar extrema derecha a la España decente, y así esconder sus miserias, sus delitos y sus atropellos, y tolerar a los terroristas y a los asesinos en España y en Estrasburgo?

Los que conforman los grupos elegidos por el poder mediático, defensores a ultranza de este sistema podrido y corrupto, dicen que la mayoría siempre tiene razón, pero eso no es cierto, esa es una de las mentiras establecidas por la que todo ciudadano libre y honrado debería protestar. Porque díganme, ¿quiénes son la mayoría del sufragio, los incultos o los inteligentes, los deshonrados o los honestos?

Los estúpidos podrían establecer una mayoría aplastante, pero creo que esa no es razón suficiente para que los estúpidos manden sobre los demás.

Deberíamos dedicar todas nuestras fuerzas y toda nuestra inteligencia, para combatir esa mentira de que “la voz de la mayoría es la voz de la razón” ¿Qué valor tienen las voluntades de una masa adoctrinada por “Atresmedia”, y lobotomizada por los que tienen libre acceso a unos medios al servicio de las mafias que los controlan? Por otra parte, esas doctrinas marxistas obsoletas, caducas y trasnochadas, que dicen que la masa es la esencia de pueblo, es solamente una adulación, un truco periodístico; la masa solo es materia bruta que hay que transformar en ciudadanos, en seres humanos cultos y libres.

No se logrará culturizar a los españoles y hacerlos libres, mientras no se elimine lo que hay de mediocre y vulgar en ellos, elevándolos a una verdadera distinción moral y espiritual. La masa no sólo está en la plebe o clases bajas de nuestra sociedad como nos hacen creer, también se encuentra en la “progresía pudiente”, esa que forma parte del clientelismo de los partidos y que gracias al sistema, se han acomodado parasitando y viviendo del sudor de los demás por el hecho de aplaudir en los mítines y pertenecer al partido, ejerciendo un servilismo que los deja sin fuerza moral acatando al dedillo lo que piensan sus amos, aunque éstos estén equivocados.

Por eso me parece imperdonable que los medios del sistema –pieza clave para esta ingeniería social-, sigan afirmando que la mayoría, y únicamente la mayoría, está en posesión de los principios y de la verdad, y que la podredumbre, la vileza y todos los vicios, son patrimonio de aquellos que conservan unos principios y unos valores morales, porque esos medios al servicio de la izquierda o de la derecha liberal, los han encasillado llamándolos fachas, cavernarios y de extrema derecha, por representar a la España decente.

La podredumbre, el veneno, y todo lo que corrompe, contamina, envilece y encanalla a la juventud, proviene de las porquerías de esta democracia como hemos podido ver y comprobar después de 38 años de sistema constitucional.

El sistema de las mayorías te dice por un lado que es necesario culturizar a nuestro pueblo, pero la verdad es muy diferente como ha quedado demostrado; el bajo nivel académico, la falta de valores morales, la televisión basura, la droga y el botellón, es contraproducente con esa cultura que publicitan, porque debilita al pueblo sumiéndolo en la ignorancia, la pobreza y el embrutecimiento.

La conciencia como los pulmones viven de oxígeno, pero el oxígeno falta en casi todos los hogares de España, porque una aplastante mayoría que es lo bastante inmoral, ha querido que el progreso de nuestra Patria se base en cimientos falsos y engañosos.

La solución no está en este sistema por mucho que lo llamen democrático; la solución no está en lo que diga la mayoría cuando el pueblo no está lo suficientemente formado y preparado para emitir el sufragio con sensatez y coherencia ¿Acaso no llama la atención que haya que superar unas pruebas para obtener el permiso de conducción, y no se nos exija nada para emitir el sufragio que determine quienes han de ser los que administren el Tesoro y dirijan nuestra nación?

Créanme, quiero tanto a mi Patria, que prefiero que toque fondo para que el pueblo sensato despierte y vuelva a construirse desde unos cimientos sólidos y desde la verdad, antes que verla “progresar” de la mano de gentuza sobre arenas movedizas, y valiéndose del engaño, de la mentira y de la corrupción, como lo ha venido haciendo en las últimas casi cuatro décadas.