No hay libertad de expresión

El Govern Balear y el Ayuntamiento de Palma, en especial el Concejal de Igualdad, Aligi Molina, han realizado un enorme esfuerzo propagandístico en contra, y de coacción sobre los organizadores, para boicotear una conferencia de Ignacio Arsuaga, programada en esta ciudad, el pasado 2 de junio.

Los modos, manifiestamente mafiosos, han provocado el cierre de la sala donde iba a darse el evento por lo que éste debió realizarse en plena calle, en un lugar alejado del anterior, y bajo protección policial. Al rato de iniciarse, un grupo de exaltados apareció con pancartas y consignas tratando a los presentes de machistas y transfobos, nada más lejos de la realidad. Sencillamente, no vinieron a escuchar la conferencia, y menos a debatir sus ideas con la del ponente, sino a impedir, por la fuerza, que éste pudiera expresar las suyas.

En un momento dado, Arsuaga pidió a los presentes que también dejaran manifestarse a los violentos, un verdadero acto de libertad de expresión en democracia que los manifestantes no han entendido. Aligi Molina se presentó del lado de los boicoteadores; como Concejal su conducta es intolerable, debería renunciar. La agente de la Policía Local de la cuidad, Sonia Vivas, encargada del departamento de delitos de odio y discriminación también estuvo presente en el lugar, y haría bien en ir tomando nota de quienes son los verdaderos delincuentes de odio de los que tendrá que encargarse en el futuro.

No comparto plenamente el pensamiento de Hazte Oír, pero defiendo firmemente su derecho a decir lo que piensan, así como exijo que respeten el mío. El acto dejó un saldo de una asociación de ideas propias abiertas al debate, y una manifestación de izquierdas perdida en su odio sistemático a lo que no conculca con su pensamiento radical, hembrista, heterofóbico y sectario

En fin, ha sido una censura en toda regla instigada el propio Gobierno Balear contra una asociación independiente que, aunque no comparta sus opiniones, no tiene ningún derecho a prohibirla. Y aunque resulta un hecho deleznable no es la primera vez que ocurre algo así ni será la última, a como vamos.

Hace unos tres meses invité a Alicia Rubio, autora del libro “Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres”, a presentarlo en Palma. Solicité al Club Diario de Mallorca alquilar su auditorio para el acto. Allí, cada año, realizamos al menos una actividad, presentación de libros, debates o conferencias relacionados con la Asociación de Padres de Familia Separados de las Islas Baleares (APFSIB) que presido, y el Director del mismo, el señor Miguel Borrás, declinó nuestra petición para el evento con la siguiente excusa: “Lamento comunicarte que, una vez analizado y debatido el contenido del libro de Alicia Rubio, consideramos que el Club Diario de Mallorca no es un foro apropiado para su presentación, por lo que debemos rechazar tu oferta”. En tres ocasiones he requerido al Director para que se explicase mejor sobre que ha querido decir con eso de que no es un foro apropiado y explicarme las motivaciones razonadas que se desprenden del rechazo a su presentación y debate, sin siquiera haberlo leído, porque me consta que el libro no se consigue fácilmente en las librerías. He obtenido el silencio por toda respuesta.

El libro, un duro hueso de roer para el feminismo radical, destripa las entrañas podridas de la Ideología de Género y su negocio floreciente a través de políticas que se benefician de jugosas subvenciones de dinero público y que, por su cantidad, harían palidecer a cualquier caso de corrupción política conocida hasta ahora. El periódico Diario de Mallorca, dirigido desde hace 6 meses por María Ferrer y en especial, Pilar Garcés, la encargada de la sección Palma y reconocida feminista, estarían detrás de este acto de censura previa. Felicitaciones a la prensa vendida a ideologías equívocas y nefastas, que escenifica su papel protagónico en la excavación de su propia tumba.

Pero lo que más se parece a lo que le ha sucedido a Arsuaga y Hazte Oír en Mallorca nos pasó a nosotros mismos hace 7 años. En 2010 el Govern Balear canceló una Conferencia, organizada por nuestra asociación (APFSIB), que iba a dar Julio Brochal, psicólogo valenciano, en la sala Can Campaner de la ciudad de Palma con el título “El Síndrome de Alienación Parental y la Custodia Compartida, mito y realidad”. Silvia Cano, entonces dirigente juvenil del Partido socialista Balear (hoy diputada por el mismo partido, PSIB) y Leonor Taboada, periodista, ambas feministas radicales, defensoras de la ideología de género y opositoras al S.A.P., presionaron para que el evento no se realizase consiguiendo que el lugar previsto, una sala dependiente de la Consellería de Sanidad Balear que dirigía el también socialista Vicenç Thomàs, estuviese cerrada el día y hora anunciados. Este último llegó a decir que nuestra asociación estaba de “okupa” (sic) en el Casal de Asociaciones que depende de su administración, sólo para desprestigiarnos. Mentira cochina, hoy en día seguimos allí con contrato firmado para el uso de un local y sala de reuniones. Finalmente, aquella conferencia se dio en el Colegio de Psicólogos, cuyo presidente accedió a alquilarnos la sala, in extremis, para realizar el evento.

Siguiendo con los sinsentidos autonómicos locales, el mes pasado, se ha conocido la sentencia que condena a un barbero de Palma por poner un cartel que las feministas consideran sexista en el cual se dejaba claro que, en el negocio, sólo entraban clientes hombres. En el cartel podían verse tres figuras un hombre, un perro y una mujer. Debajo de cada uno de ellos podían leerse las siguientes leyendas: Debajo del hombre “puedo entrar”, debajo del perro “yo también” y debajo de la mujer “yo no”. Una forma simpática de decir “lugar reservado para hombres que quieren hablar de SUS cosas mientras les cortan el pelo o les arreglan la barba”, al menos esa es la filosofía de Bob, el dueño de origen holandés, que no entiende la polémica creada y fomentada por el Instituto de la Mujer de baleares en su contra. Todo el mundo sabe que una barbería es sólo para hombres, y lo del cartel en cuestión tiene su gracia porque fue diseñado expresamente para el local por… su mujer! quien no lo consideraba sexista para nada. La sentencia le ha obligado a retirar el cartel y al pago de una multa. Con esto, las feministas radicales han demostrado, y los juzgados también, que no tienen sentido del humor. Le Luthiers dicen: No te tomes la vida tan en serio. Al final, no saldrás vivo de ella.

Y para terminar con la tienda de los horrores balear, el año pasado, el mismo Aligi Molina y Nina Parrón, Directora Insular de Igualdad, presentaron una denuncia contra mi persona a la Fiscalía Superior de Baleares, por la publicación de un artículo de opinión en la sección cartas de lectores, en la edición impresa del diario local Última Hora. La carta, con el título “No fue agresión machista”, rechazaba la violencia ejercida por un hombre contra su pareja a la que prendió fuego, luego lamentablemente falleció, y analizaba las posibles motivaciones por las cuales no debería considerarse un crimen machista sino una agresión de una persona contra otra por causa de una relación patológica afectivo compulsiva, la decisión inaceptada de su pareja de dejarle, y una dominación obsesiva sobre ésta.

La acusación en mi contra era por ataque a la dignidad de las personas por razón de género, trato degradante, vejación injusta e injurias. Todo esto se acompañó con una extensa campaña de desprestigio hacia mi persona y a la asociación APFSIB, que consistió en declaraciones de los susodichos en mi contra a la prensa escrita y audiovisual, difamación por redes sociales y “escrache” en la calle a través del pegado de unos pasquines con mi rostro, mi nombre y apellido, y el texto “Presidente de la Asociación de Maltratadores en Mallorca”. Por si eso fuera poco, se convocó una “Concentración contra la prensa misógina” delante de la sede del periódico Última Hora que había publicado mi carta, en un acto de censura de prensa característico de cualquier dictadura autocrática. La presencia del diputado autonómico de Podemos en esa concentración antidemocrática, Carlos Saura, y en la que acusaron al periódico de ser “cómplice machista” por publicar mi carta, no tiene explicación. Una ofensa que el periódico debería también denunciar.

La Fiscalía, en un escrito firmado por su máximo responsable, el Fiscal Superior Bartomeu Barceló, apenas tardó tres días en contestar a Molina y Parrón rechazando la denuncia en los siguientes términos: NO hay trato degradante porque “requiere para su apreciación, la concurrencia de un elemento medial (infligir a una persona un trato degradante) y un resultado (menoscabando gravemente su integridad moral). En el hecho denunciado no se da ni el elemento medial, puesto que en ningún momento se trata de degradar a la víctima, mi el resultado al no haberse producido ningún menoscabo grave de su integridad moral”.

Al respecto de si hubo vejación injusta razona que “tampoco es así. Este tipo penal exige que entre el autor y la víctima exista una relación de parentesco de las enumeradas en el artículo 173-2 CP que no se da entre el denunciado ya la víctima de la agresión…” Luego añade que “en el escrito denunciado no se realiza ninguna acción que suponga una grave humillación, menosprecio o descrédito de la víctima sin que sea suficiente, para integrar a la conducta en el tipo penal, la afirmación de los denunciantes de que la dignidad de la víctima queda lesionada desde el momento en que se quita importancia al delito rebajando su calificación por el hecho de no calificarlo como machista”

También afirma que “en ningún momento ensalza ni pretende justificar la actuación del agresor sino que afirma que se trata de un hecho deleznable discrepando, según su opinión, en el tratamiento que se le ha dado considerándola una acción machista…”

Finalmente, concluye el Fiscal Superior que “como dice la STS 259/2011, de 12 de abril, la libertad de expresión, derecho constitucionalmente reconocido (art. 20-1-a Const.), protege la libre expresión de las ideas aunque resulten rechazables y molestas para una generalidad de personas”, acordando el archivo de la denuncia

Después de lo dicho pienso que si todo esto sólo ocurre en Baleares, y eso que sólo relato lo que yo mismo he vivido o protagonizado, no me quiero imaginar lo que pasará en el resto del país.

Son estros los casos paradigmáticos que nos muestran cómo la izquierda política radical, feminista, misándrica, intolerante, sectaria e ignorante, entiende la libertad de expresión: Sólo vale lo que piensan ellos. Lo que opinen los demás no tiene valor, porque así lo deciden ellos mismos. Si piensas diferente te ignoran o te destruyen. Así, el pensamiento unitario sin fisuras, sin dudas ni oposición discordante, dentro o fuera del partido, se convierte en ley, verdad y obsesión.

Lamentablemente, toda la izquierda española parece estar contaminada con el virus del pensamiento único que infecta a todos sus miembros sin que sus sistemas operativos cerebrales sean capaces de reaccionar con un debate mínimamente razonado, actualmente inexistente. No hay cortafuegos que haya sido eficaz para traer un poco de cordura a una forma de entender la vida de un modo igualitario que no funciona porque el diagnóstico de la situación social, desde una ideología corrupta, es equivocado y su solución aún peor.

Para acabar, no veo esperanza de que esta gente entienda el enorme daño que hacen a la sociedad con su actitud egoísta y malsana. Una dictadura de izquierdas es el camino hacia el que van, lo peor que podríamos esperar después de haber sufrido ya una dictadura de sentido contrario durante casi 40 años. Su fracaso en todos los regímenes políticos del siglo XX y XXI es suficiente experiencia como para predecir su inviabilidad futura. Pero si esto llega a ocurrir, estimado lector, puede dar por perdida su libertad.

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