Inicio Actualidad No podemos confiarnos – La Gaceta de la Iberosfera

No podemos confiarnos – La Gaceta de la Iberosfera

¿Quién apenas hace un mes podía pensar que estallarían en casi todas las ciudades de Cuba masivas protestas con un solo reclamo de libertad? 

¿Cómo imaginarlo cuando la narrativa impuesta al mundo por el régimen de la isla siempre fue “patria o muerte” y ahora los ciudadanos cubanos la cambian radicalmente a Patria y Vida? Y esto ocurre sin un liderazgo opositor visible, solo impulsado y guiado por un gran deseo de cambio en la gente. 

Indudablemente que el pueblo cubano ha sorprendido al mundo entero con sus manifestaciones.  

Todavía están por verse las repercusiones de este fenómeno social, pero sin duda, han creado una profunda grieta a lo interno del régimen de la Habana. Prueba de ello son la renuncia del viceministro del Interior de Cuba, General de Brigada Jesús Manuel Burón, por desacuerdos con el uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes y, el fallecimiento -en extrañas circunstancias- del máximo jefe del Ejército Oriental de Cuba, el General de División Agustín Peña, sobre cuya muerte la dictadura castrista ha decidido mantener un sospechoso silencio.

Lo cierto es que ya nadie puede llamarse a engaño sobre las supuestas bondades de la revolución cubana. Atrás quedaron las loas a su sistema de salud o el idilio de un pueblo que culpa al bloqueo de sus penurias. El llamado de Díaz-Canel a ahogar las protestas en sangre, dejó muy claro que el régimen cubano no es otra cosa que represión pura y dura.

También quedó atrás el apoyo internacional que antes recibían los hermanos Castro sin importar lo que hicieran; ahora ocurre lo contrario. Este lunes 19 de julio, más de 200 dirigentes de la Iberosfera hicieron público su apoyo a la posición férrea del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, sobre la crisis en Cuba, al tiempo que le solicitan gestionar una iniciativa regional para lograr un cambio de sistema en ese país.

En Nicaragua está ocurriendo algo parecido: el pueblo se hartó de la dictadura de Daniel Ortega y está dispuesto a manifestar su descontento en las próximas elecciones presidenciales. Sin importar quién sea el candidato de la oposición, votará por él para de esta forma lograr su libertad. En respuesta, Ortega terminó de arrancarse la careta encarcelando a todos los pre-candidatos opositores, sin motivo alguno y sin juicio previo.

Evo Morales y su títere, Luis Arce, accionan también como típicos tiranos comunistas. Para evitar que se produzca una insurrección popular como la de 2019, que obligó al líder cocalero a huir en avión hasta México, ese régimen encarcela a líderes opositores, civiles y militares, comenzando por la expresidenta Jeanine Áñez, con el falso argumento de haber participado en un golpe de Estado.

Paralelamente, en Venezuela Nicolás Maduro inició una nueva ola represiva, justo cuando la oposición -inexplicablemente- le ofrece una rama de olivo para sentarse a dialogar. En esta oportunidad, la excusa para acusar, perseguir y encarcelar a ciertos dirigentes es vincularlos a las bandas criminales que azotan al país sin que se conozcan las razones de dichos enfrentamientos. Lo que sí sabe la ciudadanía, es que dichas bandas nacieron y se fortalecieron a través de las llamadas “Zonas de Paz”, promovidas por el propio régimen chavista.

En el Perú, finalmente, ha sido proclamado como presidente el candidato comunista Pedro Castillo, pero asumirá el poder en medio de un mar de denuncias por fraude y con severas acusaciones sobre su intención de imponer un modelo como el que rige a Venezuela, para lo cual ya está convocando a una Asamblea Constituyente. Sin embargo, con un Poder Legislativo en contra, le será difícil lograr sus objetivos, a menos que reprima ferozmente a la oposición, como lo están haciendo Díaz-Canel, Ortega, Morales y Maduro.

En Colombia, por mucho que lo han intentado, los comunistas no logran doblegar el espíritu democrático de los neogranadinos. Las protestas vandálicas de este año, impulsadas por el candidato Gustavo Petro y sus aliados del Comité del Paro, no han podido derrocar al gobierno de Duque, por el contrario, han causado un grave daño a las aspiraciones de Petro.

En Chile, los recientes resultados de las elecciones primarias han demostrado que el pueblo chileno no quiere regresar a un pasado allendista. El candidato comunista Daniel Jadue sufrió una aplastante derrota, mientras que la opción del candidato de derecha, Sebastián Sichel, representa una esperanza de mantener el sistema democrático, a pesar de la Constituyente que está en marcha.

Evidentemente, los partidos del Foro de Sao Paulo no las tienen todas consigo. El escenario es distinto al de la década del 2000, cuando los electores no los conocían bien y conquistaron la presidencia en 14 países. Ahora no les queda otro remedio que mantenerse en el poder con represión, donde son gobierno; o asaltar el poder con violencia y/o fraude, donde todavía no lo han alcanzado.

En resumen, el futuro de los comunistas en la Iberosfera no luce sólido, sin embargo, no es suficiente apostar al debilitamiento de los movimientos marxistas en la región. Resulta impostergable articular a las corrientes de centro-derecha en nuestras naciones y conquistar el corazón de los iberoamericanos para entonces poder conducir a nuestro continente hacia el progreso y el desarrollo deseado.


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