Nuevo golpe policial contra la plaga de los narcopisos en el Raval

Nuevo golpe policial a la plaga de narcopisos que sufre el barrio barcelonés del Raval. La Guardia Urbana de Barcelona y los Mossos d’Esquadra realizan este lunes una operación conjunta contra dos viviendas ocupadas en las que se traficaba con heroína y otras drogas, una en la calle de la Riereta y otra en la de Nou de la Rambla, ambas en el Raval sur, la zona de Ciutat Vella más castigada por el fenómeno y donde este ha degradado la convivencia de mala manera en las comunidades y calles afectadas.

La operación se ha saldado con tres detenciones, según informan fuentes policiales. Los dos arrestados de la calle Riereta son una pareja formada por un hombre de nacionalidad dominicana y una mujer de nacionalidad española que tenía dos hijos pequeños. Mari Carmen, vecina de esta calle, ha explicado que su actividad comenzó hará unos 2 años. “Las peleas de la pareja eran terribles”, explica.

Los dos han salido esposados y trasladados a dependencias policiales. En cuanto los coches de la Urbana y de Mossos se han retirado de la zona ha comenzado un aplauso espontáneo de varios vecinos asomados a los balcones para celebrar una intervención policial que esperaban desde hacía mucho tiempo. Ángel, miembro de Acció Raval, se ha acercado al inmueble para comprobar que, tras el desalojo de los traficantes, no ha sido tapiado. Si estos espacios quedan libres, en pocas horas, pueden ser reocupados por nuevos camellos.

Hace diez días miembros de ambas policías entraron en dos pisos ocupados por narcotraficantes en el número 22 de la calle de En Roig, también el Raval. Esta finca, convertida en un barco fantasma como consecuencia, primero, de la especulación inmobiliaria y de las ocupaciones por parte de traficantes de drogas, después, se había convertido en un símbolo del azote de los narcopisos en el barrio. Fueron detenidas tres personas y el Ayuntamiento de Barcelona cumplió su compromiso de tapiar las viviendas dedicadas al tráfico de drogas que sean propiedad de bancos o fondos de inversiones. No obstante, los narcotraficantes regresaron una vez quedaron en libertad y fueron los propios vecinos quienes tuvieron que echarlos de nuevo y volver a tapiar las viviendas.

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