Inicio Actualidad Nulo de pleno derecho, señor IV conde de Badarán

Nulo de pleno derecho, señor IV conde de Badarán

Al presidente del Senado de España, le da lo mismo ocho que ochenta, Juana que su hermana y otras cositas más, que me callo por ser horario infantil. Alipori o vergüenza ajena, es lo que produce su actuación manganchera y de guardarropía de Cornejo, en el espectáculo de cricket que daba este pasado martes, siete de febrero por la gracia de Dios, con el candidato indú Robert Mashi Nahar, de ERC que sustituye al ex-juez Vidal i Marsal –con quién se ahorraron el examen psicotécnico, o pirotécnico parece ser- que ni sabe catalán, ni español, ni, es de presumir, nada de nada. Su nombramiento, chapucero, se manifiesta nulo de pleno derecho, que lo sepa, como arquitecto que es usted. Es una chapuza impropia de una institución seria.

Aun así, en esas condiciones de incongruencia, falta de seriedad o nada que se le parezca, usted le permite sentarse en el Senado de España –y con treinta años de coche oficial a sus espaldas- como si el Senado fuese una agrupación de petanca, o pretendiese llegar a serlo, eso sí a precio de oro, coño y a nuestra costa. La cosa era de kiswahili, swahili, o simple bantú. No español, señores, ni propio de ellos.

Lo coherente hubiera sido llevarse una mano al oído y preguntarle: ¿Que quiere usted una peseta de qué…? y pasaportarle para septiembre, octubre o noviembre, señalándole la puerta de salida, con cabestros o sin ellos, pero a la puta calle. En absoluto rellenarle el expediente, decir que había dicho lo que no dijo el andoba, ni nadie pudo oír y ea, a hacer el fantasma con la masa informe, en la que queda convertida la cámara alta de nuestra querida España, desde este día infausto. Que lo sepa.

La forma es todo, señor presidente, IV conde de Badarán –ahí es nada- y a usted le zumba la pandereta nuestra opinión y lo que significa la seriedad y la liturgia de la vieja España. Esperpento a añadir a nuestra historia política, que se llenará de sobreros y mentecatos importados, como si no nos sobrasen. ¿Da lo mismo que un senador de España conozca al menos los rudimentos del idioma español? A usted parece que le importa muy poco. Lo importante para usted es, y queda muy patente en esta ocasión, que no se produzca un incidente y suene en la calle y se enfade quién no proceda en este momento a sus intereses, no a los de España. ¿Eso son agallas, o quincalla, señor conde?

Le ha dicho al propio poco menos que Akuna Matata “No hay problema, se feliz”, hijo, que pagan los gilipollas de los españoles. Si ha querido decir otra cosa, explíquenoslo a los paganos, que lo vi, tararí. Todo por no exigir los mínimos básicos, y por continuar bajando el listón, hasta que toque suelo, que lo tocará y les veremos escarbando debajo como las gallinas. No lo dude. ¿Se imaginan esta escena ante un magnate rubio, con los ojos azules y amante de la coherencia y de su nación, por donde le manda a tomar al ínclito éste, que además no es otra cosa que separatista por suscripción municipal?

La solución en el próximo número (de circo, con animales, incluidos batracios).