Obama y Bush bajan a la arena política y claman por una alternativa a Trump

Los expresidentes de Estados Unidos no suelen intervenir en política. Apenas se dejan ver en actos protocolarios de eventos institucionales. Sin embargo, el jueves, dos expresidentes tan distintos como Barack Obama y George W. Bush consideraron necesario romper su silencio ante lo que ven como una deriva autoritaria y divisiva de las políticas del actual presidente, Donald Trump, y clamaron tácitamente por la necesidad de una alternativa.

George W. Bush se ha mantenido al margen de la política desde que hace nueve años abandonó la Casa Blanca. Barack Obama lleva nueve meses prácticamente callado pese a los continuos ataques e insultos que le dedica Trump. Sólo hizo un comunicado cuando el presidente anunció la liquidación del programa DACA, que protegía de la deportación a los jóvenes que inmigraron a Estados Unidos cuando eran niños. Que dos expresidentes bajen a la arena política el mismo día y con discursos muy similares da la medida de la preocupación que despierta en amplios sectores políticos el cambio de valores que ha significado la irrupción del trumpismo en el poder de la primera potencia mundial.

Dos voces distintas dan la alarma por la caída de valores democráticos en Estados Unidos

Ninguno de los expresidentes mencionó el nombre de Donald Trump, pero no hacía falta. Sus reflexiones eran inequívocas. Bush habló apenas durante 15 minutos en la sede neoyorquina del instituto que lleva su nombre, pero no desperdició ni un segundo: “El fanatismo –dijo– parece envalentonado. Nuestra política parece más vulnerable a las teorías de la conspiración y la mentira abierta. Hemos visto el nacionalismo distorsionado en el nativismo, olvidando el dinamismo que la inmigración siempre ha traído a Estados Unidos. Vemos una confianza cada vez menor en el valor de los mercados libres y el comercio internacional, olvidando que el conflicto, la inestabilidad y la pobreza son consecuencia del proteccionismo. Hemos visto el retorno de los sentimientos aislacionistas, olvidando que la seguridad estadounidense está directamente amenazada por el caos y la desesperación de lugares distantes, donde amenazas como el terrorismo, las enfermedades infecciosas, las bandas criminales y el narcotráfico tienden a surgir. Necesitamos recordar y recuperar nuestra propia identidad”.

Obama participó el mismo día en dos actos de apoyo a candidatos a gobernador en los estados de Nueva Jersey y Virginia. En Richmond dijo Obama: “Notaréis que no he estado comentando mucho sobre política últimamente, pero hay una cosa que sé: si tienes que ganar una campaña dividiendo a las personas, no podrás gobernar. No podrás unirlos más tarde si así es como comienzas… Tenemos gente que intenta deliberadamente enojar a la gente, demonizar a las personas que tienen diferentes ideas, para hacer que la base se irrite porque proporciona una ventaja táctica a corto plazo”.

La irrupción de los exmandatarios también evidencia la ausencia de liderazgos alternativos

Ambos presidentes hicieron referencia a un fenómeno no estrictamente estadounidense como se puede constatar en otros lares, la crueldad política. “¿Por qué estamos intentando deliberadamente malinterpretarnos unos a otros y ser crueles entre nosotros?”, preguntó Obama.

“Hemos visto nuestro discurso degradado por la crueldad trivial”, dijo Bush, para añadir: “A veces, puede parecer que las fuerzas que nos separan son más fuertes que las fuerzas que nos unen. El argumento se convierte fácilmente en animosidad. El desacuerdo aumenta la deshumanización”.

Por supuesto, no faltaron apelaciones al conflicto racial en unos momentos en que los supremacistas blancos campan a sus anchas. “La supremacía fanática blanca en cualquier forma es una blasfemia contra el credo americano”, sentenció Bush. “Lo que intentan realmente es meter miedo a la gente –dijo Obama–. Si asustas a suficientes votantes, puedes ganar una elección y eso es lo que perjudica a nuestra democracia”.

Con todo, la irrupción de dos expresidentes ejerciendo como voces de la consciencia democrática de Estados Unidos también pone de manifiesto la ausencia de una alternativa creíble y sólida en el panorama político actual frente al trumpismo. Obama se desgañitó con eso: “En un momento en que nuestra política parece tan dividida, tan enojada y tan desagradable, la cuestión es si podemos recuperar ese espíritu, si apoyamos y abrazamos a alguien que quiere unir a las personas”. “Sí, podemos”, respondió la multitud, o sea de nuevo el “yes we can”.

Las frases

Barack Obama

“Lo que intentan realmente es meter miedo a la gente. Si asustas a suficientes votantes, puedes ganar una elección y eso es lo que perjudica a nuestra democracia”

“En un momento en que nuestra política parece tan dividida, enojada y desagradable, la cuestión es si podemos recuperar ese espíritu, si apoyamos y abrazamos a alguien que quiera unir a las personas”

George W. Bush

“Hemos visto el nacionalismo distorsionado en el ‘nativismo’, olvidando el dinamismo que la inmigración siempre ha traído a Estados Unidos. La supremacía blanca es una blasfemia contra el credo americano”

“Vemos una confianza cada vez menor en el valor de los mercados libres y el comercio internacional, olvidando que el conflicto, la inestabilidad y la pobreza son consecuencia del proteccionismo”

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