Ola de disturbios con aires de intifada en Jerusalén Este y Cisjordania

El fantasma de la intifada palestina resucitó ayer en Jerusalén oriental y en decenas de puntos de Cisjordania, con duros enfrentamientos entre miles de jóvenes palestinos y fuerzas de seguridad israelíes que se saldaron con tres muertos y cientos de heridos.

La policía israelí reconoce dos víctimas mortales y desconoce a la tercera, pero fuentes palestinas afirmaron que se trataba efectivamente de tres. El viernes pasado, dos jóvenes árabes israelíes, ayudados por un compañero, lograron introducir de madrugada en la explanada de las Mezquitas (o Monte del Templo) varias armas escondidas en un bolso. Horas después, cuando faltaba poco para las plegarias del viernes, se acercaron a uno de los puntos de acceso y dispararon mortalmente a quemarropa a dos policías israelíes que controlaban los accesos; otro quedo herido. En los tiroteos que tuvieron lugar acto seguido los dos atacantes fueron muertos y el cómplice fue detenido. Desde entonces, las fuerzas israelíes decidieron colocar detectores de metales en todos los accesos a la explanada, acto que fue criticado por las autoridades islámicas del Waqf. El jueves, estas llamaron a los fieles a no acudir a las plegarias de la explanada ayer si eran obligados a pasar por los detectores.

La policía no permitió ayer el acceso a la mezquita de Al Aqsa a los hombres menores de 50 años

Ayer por la mañana y a lo largo de todo el día, estallaron disturbios en distintos barrios de Jerusalén oriental y en 30 puntos de Cisjordania entre miles de jóvenes y la policía y el ejército israelí, provocando escenas que recordaban a la segunda intifada del 2000: nubes de gases lacrimógenos, disparos de balas de goma, brigadas de fuerzas antidisturbios, numerosos heridos y tránsito constante de ambulancias. Los jóvenes palestinos lanzaban sobre todo cócteles molotov, piedras y fuegos artificiales. Mohamed Lafi, de 18 años, murió en los enfrentamientos en el barrio de Abu Dis; Mohamad Sharaf, de 17, en Ras al Amud, y Mohamad Abu Renam, en la zona de A-Tor. Los dos últimos fueron evacuados al hospital Mukased de Jerusalén Este y fallecieron en urgencias. La policía israelí asaltó el hospital para intentar detener a un joven, ya que creían que seguía con vida, pero un grupo de gente logró sacar su cadáver saltando un muro del hospital y lo llevaron a enterrar. En la franja de Gaza, manifestantes lanzaron piedras y cócteles molotov sobre la barrera de seguridad y patrullas israelíes respondieron con disparos, causando un número indeterminado de heridos.

También hubo disturbios en zonas céntricas de Jerusalén Este, como la calle Saladino, con cuatro policías heridos. En distintos lugares, los manifestantes quemaron neumáticos y los hacían rodar hacia los agentes. El jueves, el líder de Hamas en Gaza, Ismail Haniye, hizo un llamamiento a la población de Cisjordania y de Jerusalén en particular para que “defiendan Al Aqsa y se levanten contra las fuerzas israelíes”. La policía ayer no permitió el acceso a hombres de menos de 50 años a las plegarias del viernes y tan sólo dio luz verde a mujeres de todas las edades y a niños. El Gobierno mantuvo contactos en los últimos días con la casa real jordana, que es la responsable del Waqf, las autoridades islámicas que controlan el disputado lugar sagrado en Jerusalén.

El viernes de madrugada, tras un consejo de ministros extraordinario que duró cuatro horas, el ejecutivo de Beniamin Netanyahu publicó un comunicado en que señalaba que “Israel está comprometida con el statu quo en el Monte del Templo y con la libertad de acceso a los lugares sagrados. Preservaremos la seguridad de todos los fieles y visitantes del Monte”.

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