Otra sastrería es posible

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Desarma ver en el brillo en los ojos del sevillano Jaime Álvarez las ganas de comerse el mundo. A sus 23 años, este hombre se ha estrenado en la pasarela 080 con ganas “de reintrepretar la sastrería masculina”. Convencido de que hay un nicho de mercado, el joven, que acabó el pasado julio la carrera en el IED de Madrid, opta con su colección ‘Make America Great Again al premio al mejor diseñador emergente de la 080 al frente de la marca Mans Concept Menswear. 

“Barcelona es cosmopolita y abierta a todo y creo que esta pasarela le da importancia a la moda para hombre, más que Madrid”, explica sudoroso tras recibir un ramo de rosas rojas tras el desfile. “Lo mío es sastrería reinventada. Por un lado está la influencia japonesa, con cortes limpios, y luego está la calle”.

Bueno más que la calle los niños buenos de los colegios pijos de Estados Unidos porque para esta colección otoño invierno, llamada ‘Make America great again!’, va de eso. Con música de Madonna e imágenes de Donald Trump y de Barak Obama, sus chicos han mostrado prendas bien ejecutas con patrones que acortaban por ejemplo las camisas para mostrar el ombligo o las alargaban y piezas que mostraban una falsa botonadura por la espalda. También se han visto trajes pijama.

“Quiero dar color a una América con un presente un poco negro. Y el motivo por el que las mochilas que les he puesto a los modelos vayan cargadas de detalles en forma de llaveros refleja las inseguridades y las vivencias que llevan a cuestas”.  Jaime opta por vestir a un hombre como a él le gusta, sin ser demasido extravagente ni demasiado formal. 

El desierto y los inuits

También opta al premio a mejor diseñador emergente Javier Girón, que ha presentado su segunda colección para hombre al frente de la firma Jnoring. Este colombiano formado en Alemania y que reside desde hace unos años en Barcelona ha titulado su colección ‘A White Caracal’ y lo suyo es el ‘steet’ de lujo. Sus hombres son muy cañeros. Él habla como referente “de la fusión del desierto árabe y los inuits, del calor y el frío”. Y eso se traduce en un colección, urbana y comerial, de formas geométricas, con paneles rayados. Ha usado neopreno, lanas rizadas y pieles falsas. “Hemos estado en una feria en París y la colección ha gustado mucho”, avanza Girón, que tiene punto de venta en Dubai, Japón, Nueva York y el resto es ‘on line’.

‘No place for hate’

La parte femenina de la pasarala 080 la ha abierto el veterano Oscar Leon, con una colección donde los tejidos técnicos se mezclan con camisetas de algodón con efecto envejecido que, como siempre, él vuelve a pintar a mano. Comentados han sido los mensajes que estampa directamente en las camisetas con pintura textil, como el ‘No place fot hate’. o el ‘Made in Heaven’. Y las joyas que ha diseñado. “Son placas de plata en colaboración con Customima y he aprovechado el desfile para darlas a conocer”, explica.

“Cada temporada quiero transmitir sentimientos, sensaciones, inquietudes…. me identifico mucho con todo eso”. La mujer de la mujer OscarLeon es fuerte y viste de verde militar con negro o blanco sucio, o gris plomo, con piezas surcadas por bolsillos y cremalleras. “El total look quizá es muy fuerte, pero las piezas funcionan perfectamente aisladas”. 

El ‘Akelarre’ de Txell Miras

Casi 50 salidas ha tenido un desfile que se ha hecho esperar, el de la diseñadora de Manresa Txell Miras, otra veterana del 080. Un desfile en el que las modelos han aparecido tristes y solemnes arropadas con un fondo musical de bajas frecuencias. Y es que hemos asistido a un ‘Akelarre’, que es el título que ha elegido para una colección muy Txell Miras. El concepto que maneja es la Santa Inquisición y la caza de brujas –y aquí que cada uno lo interprete libremente, pero la referencia al momento político actual al que estamos asistiendo está presente–. Txell ha jugado de nuevo a superponer diversas prendas para formar una única, prendas que no se sabe donde empiezan y acaban, con mangas dobles, volúmenes exagerados, cinturones que oprimen, cremalleras donde aparentemente no tocan, hebillas y pinzas… y luego una gráfica que no es precisamente la alegría de la casa sino todo lo contrario: una mujer en cuclillas, temerosa y triste. Los tejidos son los de siempre, algodón, lana, neopreno, viscosa, punto. Y los colores también, negro, blanco, crudo, gris, verde militar, azul perla y unos estampados a cuadros.