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Pam Grier: violenta con causa

Pam Grier (1949) la conocían los aficionados ‘hardcore’ a la música negra (está imponente en las portadas de las bandas sonoras de ‘Coffy’ y ‘Foxy Brown’, de Roy Ayers y Willie Hutch, respectivamente; la primera una obra maestra del soul-funk cinematográfico para más información) y a las películas raras, aquellos que en la década de 1990 se dejaban el salario en la tienda barcelonesa Gorgon Video, no en balde fue el icono femenino (con permiso de Tamara ‘Cleopatra Jones’ Dobson) del cine ‘blaxploitation’ de la década de 1970. Vamos, que Grier estaba bastante olvidada. Por suerte para ella Quentin Tarantino forma parte de las dos categorías citadas de forofos (y de bastantes más) y la reclutó para protagonizar ‘Jackie Brown’ (1997).

Todavía sonaba el delicioso sonido del rechinar de dientes de la vieja guardia cinéfila ante un director arrollador que pasaba de ellos olímpicamente cuando Grier nos robó el corazón en la secuencia inicial del tercer largometraje de Tarantino, ayudada eso sí por la fabulosa canción de Bobby Womack ‘Across 110th street’. Un narcisista no habría salido nunca más de casa para ver en bucle la secuencia de marras. No es el caso de Grier, que ha acudido encantada de la vida al Festival de Sitges para recibir el Premio Máquina del Tiempo. El caballo lo ha dejado en su rancho del estado de Colorado, pero su atuendo el viernes cumplía con el ‘dress code’ de una fiesta de cowboys millonarios. Aun así añoraba la vida en las Montañas Rocosas, porque a la que podía contaba lo maravillosa que es: animales, esquí, arriba y abajo con la pick-up…

“Sufrí abusos sexuales a los 6, los 18 y los 20 años”, explica de buenas a primeras. “Los papeles de mujer independiente, fuerte y dispuesta a utilizar la violencia si es necesario en películas como ‘Coffy’ y ‘Foxy Brown’ me sirvieron para exorcizar la rabia que llevaba dentro”. Era ella quien rodaba las escenas de acción y, vaya, resulta que pateaba traseros de hombres y les metía plomo en el cuerpo con ganas. 

Modelos familiares

Un poco de memoria: las películas ‘blaxploitation’ serían tan toscas como quieran, pero por primera vez pusieron a negros en posiciones dominantes en el cine. El público afroamericano lo agradeció de mala manera, claro está. Todavía más novedosos fueron los papeles de Grier, heroína de acción cuando no existía la expresión.

¿Qué modelos le inspiraron? “No había modelos, aunque justo es decir que lo que hacía en esas películas estaba en sintonía con el movimiento de liberación de la mujer. Perdón, sí tuve modelos. Para ‘Coffy’, fue mi madre. Era enfermera y a nuestra casa siempre acudían a deshora miembros de la comunidad a que les pusiera bien un brazo roto o les cosiera una herida. Y para ‘Foxy Brown’, fue mi tía. Quiso estudiar Arquitectura en la década de 1940 y no pudo porque era mujer y negra. Eso le causó una gran frustración y la llevó a beber, sin duda demasiado, pero siempre fue una mujer absolutamente libre”.

Grier, sangre nigeriana, india, oriental e irlandesa, publicó la autobiografía ‘Foxy: My life in three acts’ en el 2010. Faltaban siete años para que arrancara el movimiento #MeToo, del que se siente pionera. La actriz anuncia que está en marcha una película sobre el libro.