Inicio Actualidad «Parece un señor normal y no nos cuadra lo que ha hecho»

«Parece un señor normal y no nos cuadra lo que ha hecho»

Varias dotaciones de Policía Nacional se desplazaron hasta la ciudad para completar la operación. / Avelino Gómez

Vecinos y conocidos de La Charca se vieron sorprendidos por el gran despliegue policial y vivieron la detención en primera línea

Era una mañana fría más de invierno en el barrio La Charca hasta que numerosos dotaciones de la Policía Nacional hicieron presencia en las calles Clavel y Altamira en el marco de la ‘operación Konvert’, la palabra ucrania que se utiliza para referirse al sobre de las cartas. La inesperada aparición policial sorprendió a los vecinos, que no tardaron en percatarse del operativo y la noticia corrió como la pólvora por toda la ciudad.

«Me he asomado a la ventana y había furgonetas por todos lados. Lo primero que he pensado es que se trataría de un asesinato, ya que en la ciudad sí que ha habido alguno y eran demasiados policías para ser un delito menor. Eso sí, nunca hubiera imaginado algo tan grande como lo de las cartas bomba», confesaba Arturo Ramírez, vecino de La Charca, minutos después de que se produjese la detención del presunto autor de los hechos.

A diferencia de Ramírez, otras vecinas sí pudieron presenciar el momento justo del arresto.«Le conozco de toda la vida, es un hombre muy majo. Nos hemos quedado congelados cuando nos han dicho que era él; le han detenido junto a los contenedores, lo hemos visto en directo. Lo primero que he pensado es que se había caído, de hecho ha ido gente a ayudarle a levantarse del suelo. Es algo increíble», sostenían.

Con el transcurrir de la mañana, curiosos y viandantes se iban aglomerando en los aledaños del número 2 de la calle Clavel, donde también se aglutinaba un gran número de periodistas y cámaras de televisión de las principales cadenas nacionales. Sólo los 3 grados centígrados que marcaba el termómetro a media mañana evitaron que la zona se masificase en exceso.

Pocos vecinos

En este contexto, con toda la manzana perimetrada y estrechamente vigilada por los agentes nacionales, algunos vecinos iban abandonando ese entorno mientras la Policía Científica procedía a la inspección y registro del domicilio del acusado. «Somos muy pocos vecinos y propietarios, que yo sepa, 3 o 4. El resto es gente que está de alquiler. Esta persona lleva muchos años aquí, él es uno de los dueños, y siempre ha tenido un trato muy bueno con todos los vecinos. No pasamos del hola y adiós, pero es una persona normal y honrada, que nunca ha tenido ningún problema en la comunidad», señalaba Elisa Rojas, residente del bloque, visiblemente sorprendida.

El grueso de los vecinos, al bajar a la calle y comentar la situación entre ellos, se iban enterado de lo que ocurría, el porqué de tanta presencia policial en el lugar. Pero no se imaginaban en un principio que el caso tendría tanta repercusión nacional. Así lo reconocía la regente de un bar cercano a la vivienda.

«No es un cliente asiduo, pero suele venir esporádicamente a tomar algo. No se mueve en cuadrilla, normalmente viene solo, pero siempre acaba hablando con la gente que hay en la barra, se relaciona bien y es alguien agradable. Le gusta charlar con los otros clientes del bar. Nunca te esperas que pueda suceder algo así, pero ya hemos visto mucha gente que ha acabado haciendo cosas que no creerías».

En la misma línea, el mecánico habitual del detenido, afirmaba que «solo le conozco del taller, pero me parece una buena persona y no me cuadra para nada que haya hecho lo que están diciendo. Sin embargo, la gente muchas veces acaba sorprendiéndote, por lo que prefiero esperar a ver cómo acaba la cosa. Estoy muy asombrado con todo lo que está sucediendo», zanjó.

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