Pau Ribas resucita al Barça ante un combativo Baskonia

El regreso de Pau Ribas a las canchas 11 meses después de que se lesionara en un partido de la Euroliga en Belgrado no pudo ser más exitoso y decisivo. Su tesón, su visión de juego y su acierto le permitió al Barcelona remontar un partido (87-82) que se decantaba para el Baskonia (64-71). La apertura del telón en la Liga Endesa resultó frenético, con dos equipos desatados en ataque durante tres minutos finales de traca, con espléndidas y rapidísimas canastas.

El latigazo de pundonor de Pau Ribas, los acelerones de Heurtel y la buena mano de Vezenkov acabaron con un combativo Baskonia que pagó muy caros algunos detalles como la falta antideportiva y la técnica que comportaron la expulsión de Delfino cuando faltaban tres minutos. Perdió la compostura el Baskonia y no pudo agarrarse a nadie que impusiera la dosis de calma cuando el Barcelona coge la racha en un Palau Blaugrana encendido como hacía tiempo.

BARCELONA, 87; BASKONIA, 82

Barcelona Lassa: Pressey (1), Koponen (0), Sanders (3), Vezenkov (19), Séraphin (9) –equipo inicial-; Pau Ribas (11), Hanga (11), Heurtel (23), Moerman (10), Diagne (0) y Navarro (0).

Baskonia: Marcelinho (19), Granger (13), Timma (15), Malmanis (3), Diop (11) –equipo inicial-; Voitgmann (3), Janning (11), Poirier (4) y Delfino (3).

Parciales: 24-26, 21-16, 11-25 y 31-15.

Árbitros: Pérez, Calatrava y Rial. Señalaron una antideportiva y una técnica a Delfino, expulsado (m.37).

Palau Blaugrana. 5.562 espectadores. Primera jornada de la Liga Endesa.

Los 11 puntos de Pau Ribas, ocho en el último cuarto, los 23 de Heurtel y los 19 de Venzekov redimieron a un Barça irregular que acusó las bajas y la floja aportación de varios de sus jugadores, a semejanza de lo que le sucedió al Baskonia, que vivió en exceso de Marcelinho, autor de 19 puntos y seis asistencias, y de Granger, 13 puntos y siete asistencias. Pero las pérdidas de balón y el mal balance defensivo del equipo de Prigioni, facilitaron los contrataques del Barcelona.

El programa de mano se hizo más imprescindible que nunca en el Palau Blaugrana. El entrenador del Baskonia el año pasado estaba en el banquillo rival, Sito Alonso. El hasta hace nada jugador del equipo vasco ya dirige las operaciones desde la silla, Pablo Prigioni. Y Hanga, igual que Sito, de un lado, Vitoria, para otro, Barcelona. Y Marcelinho otra vez en el Palau, pero jugando como forastero. Un carrusel inacabable. Y es que ambos equipos han remozado dos terceras partes de sus plantillas y, además, la plaga de lesiones que les asola propició la irrupción de jugadores de sus filiales. Aparecieron el pívot senegalés de 18 años del Barça B, Atoumane Diagne, y el ala-pívot letón de 20 años Rinalds Malmanis, también del filial del Baskonia. Malmanis, además, formó en el quinteto inicial.

El Barcelona sufrió con el combo de bases del que echó mano Prigioni, desde el principio y durante muchos minutos. Le costó a la defensa azulgrana echarles el lazo. Por momentos le fue mejor con la respuesta ofensiva de Heurtel que, junto a Hanga, equilibró el duelo (24-26) decantado de entrada por Granger y Marcelinho (13-20).

Las transiciones del Barcelona le hicieron mucho daño a la defensa del Baskonia. Sito Alonso alineó un quinteto sin un solo jugador español con tres de los fichajes veraniegos, Pressey, Sanders y Séraphin, junto a Koponen y Vezenkov. El búlgaro fue el único que

Séraphin acumuló muchas faltas y pérdidas. Un déficit que no pudo compensar de manera suficiente con su imponente manera de imponerse cerca del aro. El exceso de Pressey estuvo en sus errores en el lanzamiento. Solo Vezenkov le dio verdaderos problemas a la defensa baskonista, muy cómoda hasta que irrumpieron en la cancha Heurtel y Hanga.

Al Baskonia le sucedió todo lo contrario. Todos los componentes de su quinteto titular se mostraron efectivos en ataque, excepto Malmanis. Pero la producción de su banquillo fue escasa, sólo destacables los 11 puntos de Jannings. El primer duelo del campeonato fue electrizante, pero las bajas, novedades y condicionantes en ambos equipos fueron tantos, que las conclusiones no van mucho más allá del resultado y el acopio de moral o depresión que puede conllevar en dos formaciones tan nuevas.

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