PDCat apoya “cualquier espacio de diálogo” mientras para ERC no votar el 1-O “sería un fraude democrático”

“Cualquier espacio que esté por una salida negociada va a tener nuestro apoyo”, aseguró este domingo en Zaragoza el diputado del PDCat Carles Campuzano, en lo que pareció una puerta entreabierta a una última posibilidad de una salida pactada al conflicto del 1-O. Aunque la apertura es escasa.

“Defendemos la independencia”, señaló, frente a los convocantes de la Asamblea de Cargos Públicos por la Fraternidad, la Libertad y la Convivencia, que “defendéis que aún es posible buscar alguna fórmula de encaje”. Sin cerrar la puerta a ese eventual diálogo, anotó que su partido nunca ha planteado sus tesis independentistas “desde el antiespañolismo”, aunque, “tener un Estado cada uno quizás nos sacaría de esa tensión que nos agota desde hace siglos”, añadió, en referencia a la secular tensión territorial entre Catalunya y una parte del Estado español.

Los representantes de ERC plantearon una postura más firme. “Hay un mandado democrático para un referéndum de autodeterminación”, y no celebrarlo el próximo domingo “sería un fraude democrático”, indicó el senador esquerrano Jordi Martí, para quien la asamblea, a la que Esquerra asiste como observadora y no suscribirá el manifiesto, “llega tarde”.

Para su compañero de partido, el diputado Jordi Salvador, tampoco hay marcha atrás. “El Estado ha decidido arremeter contra la gente en lugar de sentarse a dialogar, y ha desatado un tsunami democrático y pacífico que no podrá detener” anotó. “Solo puede haber federalismo con la unión de pueblos libres, de igual a igual”, añadió, antes de asegurar que “estamos dispuestos a todo, podemos ganar o perder, pero siempre con la cabeza bien alta”.

Un plan constituyente de cinco líneas

Campuzano y Salvador fueron de los últimos en tomar la palabra en un carrusel de medio centenar de intervenciones cuyo espíritu (como también hizo el cierre con ‘L’Estaca’ de Lluis Llach y el ‘Canto a la libertad’ de José Antonio Labordeta), resumió la alcaldesa de Badalona, Dolors Sabater, con estas palabras: “La convocatoria del 1 de octubre es un cuestionamiento del régimen del 78. Este marco ya no nos sirve. Lleva años dando muestras de degradación, y ya es insostenible”.

Las decenas de alcaldes, concejales y diputados autonómicos y estatales reunidos en Zaragoza trazaron cinco líneas básicas de actuación ante el conflicto en torno al 1-O en un heterogéneo grupo que representa a más de la cuarta parte del Congreso y que tiene detrás a seis millones de votantes, dos de ellos catalanes.
Estas consisten en animar al PSOE (85 diputados, 5,4 millones) a unirse para sumar más de la mitad de la cámara con varios objetivos como poner en marcha un proceso constituyente, desde abajo hacia arriba, que no quede circunscrito a la organización territorial del Estado y en el que el derecho a decidir de los ciudadanos afecte a todas las facetas del Estado.

“Es necesario un nuevo pacto constituyente”

“SI Pablo Iglesias levantara la cabeza haría un llamamiento a su partido para que se uniera a todos nosotros”, aseguró el alcalde de Ferrol, Jorge Suarez.
“Es necesario un nuevo pacto constituyente que defina el derecho de las personas a decidir, pero a decidirlo todo”, reclamó el alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, mientras Sabater profundizaba en el análisis para señalar el 1-O no como un conflicto nuclear sino como un síntoma de algo más profundo: “La convocatoria del 1 de octubre es un cuestionamiento del régimen del 78. Este marco ya no nos sirve. Lleva años dando muestras de degradación, y ya es insostenible”.
“Esto es todo amigos, la Constitución se ha agotado y Catalunya quiere decidir”, Marta Sorli, de Compromís.

Un oxímoron sin poesía

El alcalde de Santiago, Martiño Noriega, y la vicealcaldesa de Castellón, Ali Brancal, vicealcaldesa Castellón, incidieron también en esa línea. La primera, al calificar de “involución democrática” la situación creada por “las acciones llevadas a cabo por el Gobierno español” en relación con los preparativos para el 1-O. “Lo que está ocurriendo es un oxímoron que no tiene nada de poético –señaló el segundo-. Podemos decir que el mundo se divide entre los que pagan y los que pisan, entre los que escuchan y los que hablan por los demás”.

“Me llama la atención que los que llaman al diálogo son los únicos que no quieren que se dialogue”, dijo Brancal. “El 23-F tuvimos los tanques en las calles y no podemos permitir que eso vuelva a pasar”, añadió, poco antes de que el gaditano Adrián Martínez acusara del PP de “utilizar la Constitución como arma arrojadiza”. “¿Quién es el radical aquí? ¿Quién es el antidemócrata aquí?”, se preguntó Albert Jarabo, diputado balear, que se refirió a la confluencia de fuerzas políticas que participaron en la asamblea como la “constelación del cambio”.

Brancal intervino en representación del Ayuntamiento de Cádiz, la ausencia de cuyo alcalde, José María González ‘Kichi’, resultó tan llamativa como la de la madrileña Manuela Carmena o el valenciano Joan Ribó.

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