Pepe Serra, director del MNAC: «En cinco años hemos doblado el número de visitantes»

El responsable del museo barcelonés detalla unos objetivos de futuro que pasan por ampliar la colección del siglo XX e inaugurar la sección de Barroco y Renacimiento

Entrevistamos a Pepe Serra, director del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), el mismo día que el Museo del Prado y la Thyssen salen del armario. ¿Qué le parece que estas dos pinacotecas se sumen a la fiesta arcoíris con unos itinerarios especiales? «Me parece muy bien. Nosotros queremos que el MNAC sea un museo conector; un lugar donde la gente se encuentre alrededor del arte y esta iniciativa es un buen ejemplo». Serra abre las puertas de su despacho donde ya ha pasado cinco años y donde pasará el próximo lustro tras la confirmación de su renovación: «Estamos trabajando en un plan estratégico para los próximos cinco años pero también en un documento que imaginará cómo será el museo en 2030».

¿Cuáles son los logros de su primer mandato? «Hemos posicionado el museo en la sociedad con un aumento de público considerable, en las comunidades educativas y universitarias y hemos despegado a nivel internacional». Las cifras confirman su trabajo: en 2012 visitaron el museo 409.345 personas y en 2016 entraron 820.516.

¿Qué objetivos tiene para su segundo mandato? «Ahora ya no hay tanta urgencia por reflotar el museo y vamos a centrar los esfuerzos en atraer a todos los públicos, inaugurar la sección de Barroco y Renacimiento en noviembre, culminar la transformación digital y seguir con las exposiciones internacionales».

En 2016 un conjunto de piezas modernistas del Mnac viajaron a Brasil para participar en la muestra «Gaudí: Barcelona 1900». ¿Cómo valora esta experiencia? «Fue una aventura con resultados muy positivos que fue posible gracias a un patrocinador y ahora tenemos entre manos una exposición muy importante que viajará por diferentes ciudades de Japón con las colecciones del museo desde el modernismo hasta la guerra».

El MNAC tiene la mejor colección del mundo de arte románico. En 2013 organizaron una exposición con la Fundación Tàpies y el año pasado presentaron Picasso-Románico con piezas del Museo Picasso de París. «Cumplimos con una cuestión obligada. Tàpies y Picasso están a tocar con el románico. En la actualidad todos los museos son contemporáneos; da igual que alberguen piezas románicas, góticas, todos los museos son plazas públicas».

Uno de los retos del Mnac es ampliar su colección del siglo XX. «Ahora nos toca alargar a los cincuenta y sesenta y conseguir más espacio para poder exponer. Hemos empezado el trabajo de investigación de esta época; qué hay y en qué estado se encuentra para la construcción del relato. Tenemos que afrontar el trabajo colectivamente con la Fundación Vilacasas, la Fundación Sunyol y todos las entidades que velan las obras».

Usted recibió el encargo de ampliar la red de museos catalanes: ¿Cuál ha sido la evolución? «En 2012 estaba formada por Vilanova, Sitges y Olot y en 2016 se formalizó una red de dieciséis centros que compartimos políticas de adquisición y planteamos programaciones para no coincidir. Cuanto más invertimos en esta red más dará».

La exposición de Divino Morales fue una prueba de la buena relación con el Museo del Prado. «Tenemos en previsión dos exposiciones conjuntas con el Prado pero no puedo avanzar más porque no están cerradas. También hay que resaltar que la circulación de las obras del Reina Sofía y el MNAC es constante». Las donaciones que ha recibido el MNAC en los últimos años son otra señal de buena salud. «Si apareces como un espacio vivo y conectado la gente se plantea traer aquí sus obras de arte. Por ejemplo, la Sagrada Familia tiene su fondo aquí y tenemos una relación fluida con la Casa Museo de Gaudí».

El barroco catalán siempre ha estado en segundo plano. «Nosotros queremos recuperar la importancia del Barroco y el Renacimiento catalán. La remodelación de la colección no se podrá abrir al público hasta noviembre por temas de logística. Presentaremos una apuesta valiente que mezcla la temática con la cronología. Cuando hablo de temática un ejemplo es la perspectiva. Por último, destacar que mucha gente desconoce que tenemos piezas de Zurbarán o de Ribera».

La polémica de Sijena sobrevuela al Mnac desde hace tiempo, ¿Cómo ve usted el traslado de las pinturas murales a su lugar de origen? «Conforme pasa el tiempo el argumento técnico es el que toma más fuerza. No ha aparecido nadie que diga que esto se puede mover; la conservación patrimonial pasa por dejarlo donde está con todo lo legítimo que los habitantes de Sijena lo reclamen como suyo. Ojalá no se hubieran quemado las pinturas pero tal como están su traslado es muy peligroso. Que quede claro que el MNAC no es el propietario sino que es el custodio y mi posición no es de enfrentamiento sino que desde el último informe no ha habido una respuesta técnica. Nadie se quiere hacer responsable del traslado porque corre un gran riesgo».

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