Inicio Actualidad Polémica por el aplauso del letrado mayor del Congreso, Fernando Galindo, al...

Polémica por el aplauso del letrado mayor del Congreso, Fernando Galindo, al discurso «sectario» de Francina Armengol

El discurso pronunciado por la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, en la solemne inauguración de la XV legislatura ha indignado a PP y Vox, que no han aplaudido al término del mismo.

Ante los Reyes y la Princesa de Asturias, Armengol realizó, a juicio de la oposición, un discurso de parte en el que ensalzó los supuestos logros del Gobierno de Pedro Sánchez, señalando que tras atravesar una pandemia, el país «crece económicamente y tiene más personas que nunca trabajando». «Un país con una sociedad que avanza», dijo parafraseando incluso el eslogan del PSOE.

Después, la tercera autoridad del Estado elogió la mayoría parlamentaria que sostiene al nuevo Gobierno y e incidió en su «legitimidad» porque «emana de la voluntad de los ciudadanos ejercida el 23 de julio». Y añadió: «Distorsionar la realidad o cuestionar importantes valores democráticos, desde la opacidad de la disputa, sólo va a aumentar la desafección de la sociedad hacia las instituciones».

También apuntó que «la formación del nuevo Gobierno ha necesitado de tiempo, diálogo, negociación y toma de decisiones», justificando de esta manera su propia actuación a la hora de fijar la fecha para la sesión de investidura, algo que no hizo hasta que Sánchez tuvo atados sus pactos con Junts.

Además, elogió once leyes «que han supuesto más derechos para todos y para todas» de las cuales nueve fueron impulsadas por el PSOE, y tan solo una por el PP. «Me van a permitir que enumere solo algunas de las medidas históricas que nos han llevado a ser el país que hoy somos. La Ley general de Sanidad –de mi querido y añorado Ernest Lluch– la Ley del divorcio (ésta por UCD), la despenalización del aborto, o la Ley para la igualdad efectiva de hombres y mujeres, la Ley de pensiones no contributivas, la supresión del servicio militar obligatorio (PP), el matrimonio igualitario, la Ley de la dependencia, el ingreso mínimo vital, la Ley de eutanasia o la Ley de cambio climático y transición energética», enumeró Armengol. Y proclamó: «Esa es la verdadera política útil y la única huella que tenemos que dejar en nuestra sociedad; progreso social y avances«.

PP y Vox, visiblemente molestos por sus palabras alejadas de la neutralidad que se le presupone a la presidenta de la Cámara Baja, guardaron silencio y no aplaudieron junto al resto de diputados. Alberto Núñez Feijóo lo calificó después ante la prensa de «lamentable» y afirmó que el Grupo Parlamentario Popular no puede aplaudir esa «provocación». «Es el peor discurso de un presidente del Congreso que yo he escuchado en mi vida«, declaró Feijóo.

«Nunca un presidente del Congreso había hecho un uso tan sectario y espurio de su cargo como en estos momentos Francina Armengol», lamentó Cayetana Álvarez de Toledo.

En parecidos términos se expresó la secretaria general del PP, Cuca Gamarra, quien subrayó que Armengol es la «tercera autoridad» del país y tiene «la obligación y la responsabilidad institucional de ser el representante de todos los grupos parlamentarios». «Aquello que es sectario, aquello que es excluyente y aquello que sigue el mandamiento de Pedro Sánchez de levantar muros no puede contar con nuestro aplauso».

Quien sí aplaudió fue el letrado mayor, Fernando Galindo. El senador popular Alfonso Serrano captó ese momento con su móvil. «Tras el discurso sectario de Armengol, le aplauden los diputados socialistas y al aplauso se une el letrado mayor del Congreso. Los miembros de la Mesa no pueden manifestarse en Pleno y menos un funcionario«, denunció. «¿O es que ya forma parte del Grupo Parlamentario Socialista?», se preguntó en X, antes Twitter. Serrano tachó de «vergonzoso» este momento.

Fernando Galindo Elola-Olaso, 40 años, fue elegido por la presidenta del Congreso para desempeñar este nuevo cargo. Por primera vez, este nombramiento no se producía por unanimidad, sino con el voto en contra del PP. Y es que Galindo había sido hasta ese preciso instante subsecretario en el gabinete de la titular de Política Territorial, Isabel Rodríguez.

La vinculación con el PSOE del nuevo letrado mayor del Congreso va mucho más allá de su último cargo gubernamental. Fue vocal vecino del grupo municipal socialista en la Junta de Chamartín cuando Pedro Sánchez era concejal. El presidente del Gobierno fue edil en el Consistorio capitalino entre 2004 y 2009 y allí coincidió con Galindo, que no cesó hasta ser nombrado letrado del Congreso en julio de 2010.

Galindo fue también asesor jurídico de la Junta Electoral Central entre 2010 y 2011, asesor jurídico de la Dirección de Asistencia Técnico-Parlamentaria entre 2011 y 2014, director de Relaciones Internacionales entre 2014 y 2019, director de Comisiones entre 2019 y 2021 y director en funciones de la Oficina de Conflicto de Intereses de las Cortes Generales entre 2020 y 2021. En estos nombramientos como director de área – al contrario de lo que sucedió a principios de mes, cuando los populares rechazaron su nombramiento como letrado mayor- contó con el voto unánime de todos los grupos de la Mesa.

El salto al Gobierno de PSOE y Podemos lo dio a mediados de 2021, cuando fue nombrado director general de Cooperación Autonómica y Local, en el Ministerio de Política Territorial. Este año fue nombrado subsecretario en el gabinete de la ministra Rodríguez. En estos dos puestos conoció a la ahora presidenta del Congreso, Francina Armengol, cuando ella era aún presidenta del gobierno balear.

A mediados de noviembre dio el visto bueno a la tramitación de la proposición de ley sobre la amnistía al no ver elementos «evidentes y palmarios» de inconstitucionalidad. La tramitación de la misma será por la vía de urgencia, tal y como habían solicitado el PSOE y sus socios, por lo que todos los plazos se reducirán a la mitad.

El letrado de las Cortes Manuel Fernández-Fontecha salió a criticar el informe de Galindo. Este letrado no está de acuerdo con la teoría de lo palmario, porque «en el Derecho Constitucional no hay inconstitucionalidad pequeña, grave o menos grave». «Si hay una inconstitucionalidad es porque hay una contradicción con la Constitución u otra norma», explicó en una entrevista en Onda Cero, recogida por Europa Press, señalando que la contradicción puede ser con el texto o por invadir materia reservada.

A su entender, la teoría de lo palmario es más bien del ámbito administrativo. «Lo que se hace con la asunción de lo palmario o no palmario es aplazar el debate. Lo palmario en materia de inconstitucionalidad tiene muchísimos problemas. El informe se apoya mucho en ese concepto».