Pompeo cierra filas con Abe antes de su visita a Corea del Norte

    La capital nipona es la primera parada de la gira asiática emprendida por el jefe de la diplomacia estadounidense, cuyo objetivo principal es preparar una nueva cumbre entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un.

    “Queremos coordinar nuestras políticas ante los asuntos de los secuestros, y los test nucleares y de misiles del Norte”, dijo Abe al comienzo de su encuentro con Pompeo, quien llegó hoy a Tokio en un tour que también le llevará a Corea del Sur y China, además de a Pionyang.

    Pompeo subrayó por su parte la necesidad de mantener “una posición plenamente coordinada y unificada” para lograr que el Norte abandone sus armas nucleares, y recalcó la voluntad de Washington de tratar con el régimen el asunto de los japoneses secuestrados hace décadas, que supone una prioridad política para Tokio.

    Tokio, aliado estratégico de Washington en Asia, se ha caracterizado por sus reticencias al diálogo con el régimen y, pese al compromiso de Kim para desnuclearizarse, sigue considerando al país vecino como una amenaza y ha decidido ampliar sus escudos antimisiles balísticos ante eventuales nuevos lanzamientos del Norte.

    Además de ultimar los detalles de una segunda cumbre entre el dictador norcoreano y el presidente estadounidense, se espera que durante su gira Pompeo insista en el mensaje de que el régimen de sanciones a Pionyang debe mantenerse intacto.

    Tras su paso por Tokio, donde se reunió hoy con el canciller nipón, Taro Kono, Pompeo tiene previsto desplazarse el domingo a Pionyang para mantener un encuentro con Kim Jong-un.

    Pompeo subrayó durante su viaje la necesidad de que ambas partes construyan “la confianza suficiente” para avanzar en el proceso de desnuclearización, estancado debido a sus divergencias sobre cómo proceder para el desarme de Pionyang y sobre las garantías de seguridad que Washington le concederá a cambio.

    La Casa Blanca reclama acciones más firmes del régimen que lleven a la práctica su voluntad de desnuclarizarse, mientras que Pionyang afirma que no desmantelará su programa nuclear si EEUU no muestra antes voluntad de levantar sanciones y firmar un tratado de paz con el régimen para garantizar su supervivencia.

    Pese a estas diferencias, Pompeo expresó su confianza en que su cuarta visita a la capital del régimen permita concretar una nueva cita entre Kim y Trump, después de la histórica cumbre que ambos celebraron el pasado junio en Singapur.

    El anterior viaje a Corea del Norte realizado en julio por Pompeo se saldó sin progresos significativos en el proceso de desnuclearización y con la acusación del régimen de que el secretario estadounidense había realizado demandas “unilaterales” y “propias de gángster”.

    A la vuelta su viaje a Pionyang, el secretario de Estado se desplazará el domingo a Seúl para encontrarse con el presidente del Sur, Moon Jae-in, y con la canciller de ese país, Kang Kyung-wha, con quienes tratará los resultados de la última cumbre intercoreana del mes pasado.

    Por último, Pompeo irá a China el lunes, donde sus planes preliminares incluyen encuentros con su homólogo chino, Wang Yi, y el consejero de Estado, Yang Jiechi, en un momento de fuerte tensión en las relaciones bilaterales por la guerra comercial, las acusaciones de injerencia electoral y los choques militares.

    EFE/ FR