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¿Por qué el perro es el mejor amigo del hombre según la ciencia?

Es cierto que eso que se dice de que el perro es el mejor amigo del hombre parece una frase hecha, una especie de refrán muy manido que se utiliza bastante a menudo. Sin embargo, es ahora la ciencia la que viene a confirmar el hecho de que pueda ser cierta tal afirmación. Veamos los datos.

Para saber por qué el perro es tan buen amigo del hombre, o más bien, por qué es tal fiel a los humanos, hemos de remontarnos a nuestros ancestros, miles de años atrás, cuando esta relación de necesidad y amistad comenzó.

Según hemos podido saber a raíz de un nuevo estudio publicado en la revista BCM Biology, un equipo de investigadores asegura que el origen de todo se encuentra en la domesticación de los lobos grises de Eurasia. Ahí comenzó el proceso que llevó a estos animales a que algunos especímenes dieran paso al nacimiento de una nueva especie, el perro, evolucionando hacia la cantidad de razas caninas que hoy conocemos, dado el cambio paulatino que sufrieron en sus rasgos, en sus características y en su comportamiento.

A tenor de los resultados mostrados en el estudio, se observan genes que actuaron de forma temprana en la embriogénesis de aquellos animales que fueron capaces de conferir fenotipos capaces de distinguir al perro doméstico del lobo. Algunos de los más conocidos son tal obvios como el menor tamaño de la mandíbula canina, la mansedumbre, la disminución en el desarrollo del cráneo y la región facial o las orejas caídas. Todo ello tuvo lugar durante el largo proceso de domesticación.

Y el perro se convirtió en el mejor amigo del hombre

Así fue el caso, según este estudio, y así fue como estos animales comenzaron a ser domesticados, de forma que se pudieron modificar las células de su cresta neural a lo largo de su desarrollo.

Es decir, que el lobo comenzó cambiando su comportamiento, y luego, progresivamente, durante un largo proceso, su apariencia se fue adaptando a la misma vez que lo hacía su cerebro.

Al parecer, los humanos, una vez comenzaron a convertirse en sedentarios y crearon sus propias aldeas, aprendieron a confiar en los lobos que merodeaban sus enclaves, que les ayudaban en la protección y la caza a cambio de comida, y este detalle generó la relación que hoy conocemos.

Obviamente, los perros sufrieron una gran transición, pasando del estado salvaje al doméstico, y convirtiéndose en las mascotas que hoy en día son.