¿Por qué los árboles reverdecen cada vez antes?

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El cambio climático está violando cada vez más leyes de la naturaleza: ha dejado el Ártico sin hielo en verano, está llevando vida a la inhóspita Antártida, las plantas crecen a más altitud que en el pasado y hasta las uvas de Nochevieja adelantan su maduración. Ahora, un estudio con varias especies de árboles de hoja caduca muestra que reverdecen cada vez antes, en particular los que crecen en las partes altas de las montañas.

A finales del siglo XIX, un científico estadounidense, el autodidacta Andrew Delmar Hopkins, descubrió que la primavera no llegaba a la vez a todos los lugares. La brotación de las hojas y las flores, el regreso de los gansos o la eclosión de infinidad de insectos dependía de la latitud, longitud y altitud. No solo lo descubrió, también lo midió. Así, comprobó que los árboles caducifolios reverdecían con cuatro días de retraso por cada grado de latitud norte extra. En los paisajes montañosos, el despertar llega un día más tarde por cada 100 pies (unos 30 metros) de altura de más. Aunque con excepciones locales, esta ley bioclimática de Hopkins se cumple a grandes escalas en las regiones templadas del planeta.

Sin embargo, el calentamiento global está trastocando también esta norma. Un grupo de investigadores lo ha comprobado con cuatro de las especies de árboles que más se dan en los Alpes, el avellano (Corylus avellana), el alarce europeo (Larix decidua), la haya común (Fagus sylvatica) o el abeto rojo (Picea abies). Esta última es de hoja perenne, pero cada primavera le brotan nuevas púas.

La brotación de las hojas se ha adelantado 1,9 días por década en las cotas más altas

Apoyados en miles de observaciones recogidas desde los años 50, los autores del estudio, publicado en PNAS, determinaron que la brotación de las hojas en las cotas más bajas, en torno a los 200 metros a nivel del mar, se producía a mediados de abril. Unas hojas que no aparecían en las cotas más altas, sobre los 1.800 metros, hasta 34 días después. En 2014, último año del estudio, ese gradiente temporal se ha reducido hasta los 22 días. De media, la brotación se ha ido adelantando un día por década desde 1960, aunque el proceso se ha acelerado desde 1980, con 2,2 días de estrechamiento por década.

El fenómeno se está dando en las cuatro especies analizadas y confirma un estudio similar publicado en 2015. sobre el adelanto de la primavera. Pero aquí han descubierto que la precocidad es mayor cuanto mayor es la altura: frente a los 0,4 días de adelanto en cotas bajas, se está produciendo un avance primaveral de 1,9 días por década en las cumbres. La clave parece estar en el frío del invierno y, por paradójico que parezca, el calentamiento global está dándole más días fríos a los árboles de las alturas.

“Para la mayoría de las especies hay una compensación entre temperatura fría en invierno y temperaturas cálidas en primavera. Aunque la relación puede variar según la especie, cuanto más frío reciba una planta en invierno, menos calor necesita en primavera y al revés”, explica el ecólogo de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) y coautor del estudio, Constant Signarbieux. Por frío hay que entender bajas temperaturas, pero siempre sobre cero, que necesitan las plantas de clima templado en su diapausa invernal para crecer con fuerza en primavera. 

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Varios eventos fenológicos, como la caída de las hojas (en marrón) de los bosques de los Grandes Lagos, se han visto afectados por el cambio climático. NOAA-NASA

“A comienzos de los 60, el número de días con temperaturas invernales en cotas altas eran pocos comparados con ahora, ya que la mayoría de las veces estaban por debajo de cero. Ahora, con el cambio climático y el calentamiento global, las temperaturas invernales en altura son más suaves y, de ahí que haya aumentado el número de días con temperaturas entre los 0 y los 5º, ofreciendo más enfriamiento a los árboles”, añade Signarbieux.

Para su colega del Instituto Federal Forestal de Suiza y coautor del estudio, Yann Vitasse, “el proyectado calentamiento global podría uniformizar aún más la emergencia de la primavera en las zonas de montaña. Aunque existen algunos límites físicos, como la cantidad de luz solar disponible, que limitan el adelanto primaveral (un mecanismo para protegerse de heladas tardías), esta violación de la ley bioclimática de Hopkins podría tener grandes efectos.

“El enfriamiento invernal es fundamental para los bosques templados”, recuerda el ingeniero de montes e investigador de la Universidad Pablo de Olavide Raúl Sánchez-Salguero. Las hormonas reguladoras de la planta aprovechan este tiempo de letargo para preparar la planta para la brotación, floración y fructificación de los meses cálidos. “En las altitudes los árboles se van a ver beneficiados pero el fenómeno es tan rápido que las especies que dependen de ellos o se adaptan a la misma velocidad o tendrán problemas”, añade.