“Portugal es un ejemplo de cómo el Partido Socialista puede gobernar con fuerzas de izquierda”

La veterana exministra Cristina Narbona (Madrid, 1951) protagoniza una suerte de puerta giratoria a la inversa: tras años alejada de la primera línea política, primero en la embajada de España ante la OCDE en París y hasta ahora en el Consejo de Seguridad Nuclear, vuelve por la puerta grande como presidenta del PSOE.

¿Una oferta de Pedro Sánchez imposible de rechazar?

Muy difícil de aceptar. Estuve en el “no es no” durante bastantes días. Significaba, así lo entendía yo, la exigencia de dejar el Consejo de Seguridad Nuclear. Es verdad que había una interpretación de la legalidad sobre la compatibilidad de altos cargos con puestos que no son ejecutivos, como es el caso de la presidencia del PSOE. Pero aunque hubiera sido legal, no me parecía ético mantener los dos trabajos. Por tanto, tenía que optar. Y reconozco que me ha costado bastante trabajo y que el secretario general ha sabido convencerme.

¿Ha sido persuasivo?

Ha sido persuasivo.

Pese a que no es un cargo ejecutivo, y hasta ahora era más simbólico que otra cosa, no parece que usted vaya a ser una suerte de jarrón chino en Ferraz. ¿Qué es lo que cree que en estos momentos tiene que aportar al PSOE?

Hay algo muy importante en mi proceso de decisión, y es el hecho de que el secretario general haya incorporado plenamente el enfoque que creo que debemos darle a nuestra oferta política y muy en particular a la nueva política económica. Hablamos de transición ecológica de la economía. Más que aumentar el PIB tenemos que avanzar hacia un progreso más seguro, más justo y más duradero. Son conceptos que vengo defendiendo desde hace mucho tiempo y que por primera vez en un documento programático del PSOE aparece en las propias señas de identidad. Lo que decimos en el programa con el que presentamos la candidatura de Pedro Sánchez es que la sostenibilidad ecológica es la garantía para cumplir con nuestros ideales de igualdad, libertad y solidaridad. Esto ha sido determinante en mi decisión. Y es verdad que además de ser presidenta, con lo que ello significa de representación del partido, el secretario general quiere que esté muy vinculada a los trabajos que se hagan desde la ejecutiva federal sobre la transición ecológica de la economía. Por tanto, voy a ser una presidenta sin ningún cargo ejecutivo por supuesto, pero sí con una tarea de impulso en algo que ha ocupado buena parte de mi vida. Casi toda mi vida política.

Nuevas tareas

Además de ser presidenta, con lo que ello significa, Sánchez quiere que esté muy vinculada a los trabajos que se hagan desde la ejecutiva federal sobre la transición ecológica de la economía”

¿Cuáles son las carencias y las virtudes de este PSOE que hoy parece que echa a andar de nuevo, pero con una mochila de 138 años de historia?

Esa es una mochila que incluye la transformación impresionante de nuestro país. España es de los países europeos, posiblemente, el que más cambió en menos tiempo. Esa velocidad en la transformación social, económica y política ha conllevado también alguna vulnerabilidad. Cuando se cambia demasiado rápido de situación, a veces la adaptación social o individual no es la correcta. Por eso, pasar muy rápidamente de ser un país subdesarrollado y sin libertades a un país con actividad económica y más moderno en gran medida está detrás de esa cierta actitud de país de nuevo rico que hemos tenido en España. Un dato muy simple: España ha sido durante mucho tiempo el país de la UE donde se ha utilizado más el vehículo privado para hacer trayectos más cortos, porque coger el coche no era sólo una forma de moverse, era una manera de demostrar un estatus económico y social. Eso se ha reflejado en muchas cosas, en grandes obras faraónicas que al final se ha demostrado que no eran del todo necesarias, una determinada actitud. La idea de que el crecimiento económico todo lo resuelve, cuando depende de dónde crezcamos y dónde no crezcamos. Y ahí, efectivamente, el PSOE ha acompañado toda esa transición de la sociedad española desde el principio, desde antes de la democracia, y lo ha hecho con enormes logros, desde el punto de vista de la consolidación de los derechos sociales, los derechos civiles y las libertades, en la época más reciente de Zapatero, pero, igual que otros países, nuestra socialdemocracia se vio contaminada progresivamente, desde principios de los años 80, por la influencia del modelo económico conservador, neoliberal, del capitalismo actual. E, igual que en otros países, los ciudadanos acabaron no diferenciándonos claramente de la posición de políticas conservadoras, sobre todo en lo relativo a la economía. Hemos permitido que la economía crezca al mismo tiempo que crecían las desigualdades. Ya en la época de Zapatero, cuando el PIB crecía por encima de nuestros países vecinos, estaban creciendo las desigualdades sociales en España. Y eso se ha acentuado después de manera dramática. La socialdemocracia tiene que dar nuevas respuestas y desde luego las tiene que dar en el ámbito de la política fiscal, de la transición ecológica de la economía, porque los desastres ambientales son sobre todo desastres sociales, tienen un componente político y ético fundamental. Y ahí, el socialismo español, igual que en otros países, ha llegado un poco tarde a entender el nuevo mundo que vivimos. Por eso reforzamos y nos reafirmamos en nuestros valores de siempre, la igualdad, la libertad, la solidaridad, pero tenemos que adaptarnos al siglo XXI y a sus grandes retos.

¿Se trata de dar un nuevo empujón a España?

Por supuesto, España tiene potencialidades que han quedado en gran medida arrasadas durante los últimos años. Por dar sólo un ejemplo conocido, en el sector de las energías renovables desde el año 2011 hemos perdido 80.000 empleos, y decenas de miles de inversores y empresas pequeñas, medianas e incluso alguna grande que se habían endeudado en su momento para desarrollar actividad en el sector de las energías renovables. El cambio regulatorio, que fue drástico el año 2012, fue el primer decreto ley que aprobó el gobierno de Rajoy, ha terminado en los tribunales de arbitraje internacional, y de hecho el Reino de España está perdiendo ya esos recursos porque se aplicaba una retroactividad que era dañina desde el punto de vista económico para quienes habían invertido y se habían endeudado en función de una determinada rentabilidad esperada. En el momento que eso se ha cambiado de manera tan brusca, hemos hundido a todo un sector donde éramos ya un país pionero. Y nos hemos quedado atrás. Ahí hay que recuperar el tiempo perdido, en el sector de las energías renovables, hay que pelear por la eliminación del llamado impuesto al sol. Y este es sólo un ejemplo de los ámbitos de modernización y futuro que España puede y debe impulsar.

Narbona, durante la entrevista con La Vanguardia Narbona, durante la entrevista con La Vanguardia (LVE/Emilia Gutiérrez)

Una de las claves de este nuevo PSOE de Pedro Sánchez será su relación con Podemos para construir una mayoría alternativa a la del PP. ¿Cuáles deben ser las bases de esa futura relación con el partido de Pablo Iglesias? ¿Cree que, en todo caso, están condenados a entenderse?

De hecho nos entendemos ya en muchos ayuntamientos y en algunas comunidades autónomas. Por ejemplo en Valladolid, donde tenemos de alcalde a Óscar Puente, está desarrollando en su mandato decisiones muy positivas para la ciudadanía, sobre todo para los más vulnerables. Y lo está haciendo en perfecta sintonía con el grupo que le apoya, que está dentro de la constelación de Podemos. Tenemos ejemplos en la Comunidad Valenciana. Hay una serie ya de experiencias positivas de las que podemos sacar conclusiones sobre las posibilidades de trabajar con fuerzas más a la izquierda o con otros planteamientos distintos de los nuestros. Pero yo sobre todo me fijaría en el ejemplo de Portugal. Portugal es un ejemplo de cómo el Partido Socialista puede gobernar con fuerzas de izquierda, defendiendo su ideario, e incluso cumpliendo con exigencias de la UE. En Portugal se está reduciendo el déficit público, y por tanto se está llevando a cabo un proceso de saneamiento de las cuentas públicas, y al mismo tiempo se está creando empleo y se está devolviendo derechos y generando ayudas para los más débiles con el apoyo de los partidos de izquierda. ¿Por qué no podemos nosotros aspirar a algo parecido?

¿Con Ciudadanos también volverá a ser posible el entendimiento?

Esto es como el amor, siempre depende de las dos partes. Si uno quiere y otro no, es difícil. Pero yo creo que debemos estar abiertos a trabajar con otras fuerzas políticas, y que nuestro adversario político real es el PP, y nuestro adversario ideológico es el neoliberalismo que ha triunfado clamorosamente a escala mundial y que ha conllevado una globalización tremendamente injusta a escala internacional.

Plurinacionalidad

Desde el punto de vista jurídico, creemos que debemos seguir siendo un Estado único”

Apoyó a José Borrell frente a Almunia, a Chacón frente a Rubalcaba, a Pérez Tapias frente a Sánchez y Madina, y ahora a Sánchez frente a Susana Díaz. Parece que siempre ha ido a la contra del llamado oficialismo en el PSOE.

¡No es a la tercera, sino a la cuarta! Bueno, en el caso de Borrell, él ganó las primarias. En el caso de nuestra querida Carme Chacón no fue así. Estos días me acuerdo mucho de ella porque creo que estaría disfrutando de verme aquí.

Otra de las claves de este nuevo PSOE será su papel ante la cuestión catalana. De momento, el nuevo modelo territorial de Sánchez apuesta por la plurinacionalidad del Estado, por considerar a España como una nación de naciones y a Catalunya como una nación cultural. ¿Cree, por una parte, que todo el PSOE puede asumir estos conceptos, y por otra que es una respuesta suficiente para Catalunya?

Por lo que se refiere a la aceptación interna, ha habido una mayoría de militantes que han expresado a través de su voto su adhesión al planteamiento de Pedro Sánchez en esta materia, y en el congreso del PSOE tendremos el debate final sobre la ponencia marco, donde efectivamente defendemos ese concepto de plurinacionalidad. Y lo defendemos recordando que de nación de naciones, en su momento, el propio Felipe González, por cierto en un artículo con Carme Chacón, habló. En su día así se manifestó uno de los padres de la Constitución, Gregorio Peces Barba. Y nuestra Constitución habla de nacionalidades. Y la segunda generación de estatutos de autonomía, en un número muy importante de casos, ha recogido el sentimiento, la identificación del propio pueblo de cada una de esas comunidades autónomas como nacionalidad, nacionalidad histórica. Por tanto, es algo que no tiene que ver, y no debe tener que ver, con lo que nosotros defendemos que es la soberanía del conjunto del pueblo español y, por supuesto, del Estado. Por tanto, no de la nación, desde el punto de vista de identidad histórica, lingüística y cultural. Nación, desde el punto de vista jurídico, creemos que debemos seguir siendo un Estado único. De hecho, la pregunta que formula Puigdemont no es si los catalanes creen que Catalunya es una nación, sino si Catalunya es un Estado. Y eso es lo que no compartimos. No creemos que Catalunya sea un Estado. Y defendemos un enorme esfuerzo de diálogo y de pedagogía con Catalunya y con los catalanes, convencidos de que hay una enorme mayoría de catalanes que no quieren separarse de España, pero que han ido progresivamente sintiéndose marginados o no tratados adecuadamente, no respetados en cuanto a su propia identidad como nación.

La exministra ha contestado a las preguntas de 'La Vanguardia' La exministra ha contestado a las preguntas de ‘La Vanguardia’ (LVE/Emilia Gutiérrez)

¿Qué cree que ocurrirá en Catalunya el próximo 1 de octubre? ¿Qué piensa hacer el PSOE, en todo caso, antes de la fecha anunciada por Puigdemont para ejercer el derecho de autodeterminación de Catalunya?

Algo que no creemos que se haya hecho hasta ahora, que se llama política. Es decir, diálogo, propuestas, escuchar, intentar, efectivamente, que se llegue a esa situación por todos los medios que podamos. Y el Gobierno sabe que cuenta con nosotros. Pedro Sánchez, al que Rajoy no había felicitado por su victoria en las primarias, fue quien llamó al presidente del Gobierno para decirle que estamos con el Gobierno en la defensa de la integridad del Estado español, pero que también queremos ser útiles desde el punto de vista del impulso a ese necesario diálogo. Lo que planteamos es que vayamos a una reforma de la Constitución para perfeccionar el Estado federal, que es el modelo en el que ya prácticamente estamos pero quedan elementos por perfeccionar. En esa transformación del Estado de las autonomías al Estado federal, pensamos que una mayoría muy importante de catalanes podría sentirse satisfecho.

Al aceptar la propuesta de ser la presidenta del PSOE, habló de un tiempo nuevo, lleno de incógnitas y de tensiones a superar, pero también de oportunidades.

Sí, y cada día que pasa veo más luces que sombras. Internamente, la reacción que estoy percibiendo de nuestros militantes, y de muchos que no apoyaron la opción de Pedro Sánchez, es muy positiva. Y en la medida que en el partido se avance hacia una mayor cohesión interna, tendremos mucha más fuerza para movilizar al resto de la ciudadanía. Nosotros somos sólo 190.000 militantes, y lo que el PSOE tiene que recuperar son millones de votos. Para hacerlo, es fundamental que entre nosotros superemos las tensiones de este último período. Y estoy segura de que en estos momentos hay una enorme mayoría de militantes que quieren colaborar en este tiempo nuevo, aunque su opción haya sido distinta de apoyar a Pedro Sánchez.

Ayuda al Gobierno

Pedro Sánchez, al que Rajoy no había felicitado por su victoria en las primarias, fue quien llamó al presidente del Gobierno para decirle que estamos con el Gobierno en la defensa de la integridad del Estado español”

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