Prontuario de hagiografías para meditar: Dolores Ibárruri Gómez (II)

Nacida en Gallarta (Vizcaya) en 1895, de padre minero y carlista -expósito en la anteiglesia de Ibárruri, lo que le da el apellido- y madre soriana, de Castilruiz. Inicia estudios de magisterio que tiene que abandonar en 1910 por razones económicas, para ponerse a servir y a coser. Se casa por la iglesia en 1916 con un líder minero socialista y con su afición a leer y lo que el líder trae a casa, se ilustra y se convierte al marxismo. Participa en la huelga general del 17 junto a él y está en la escisión del PSOE y al poco en la creación del PCE, en 1921.

Publica un artículo en El minero vizcaíno, en Semana Santa de 1919, con el pseudónimo de Pasionaria –que bien pudiera haber sido Macarena- y que la deja marcada. En el 31 se traslada a Madrid a la redacción del Mundo Obrero. Es encarcelada varias veces por sus discursos agresivos y provocadores. Tuvo un hijo y cinco hijas -tres de ellas trillizas- y llega al Congreso como diputada del PCE por Asturias y por lo de la minería. Siempre vestida de negro y antitrotskista a muerte, es ortodoxa de la sumisión estalinista a tope. En 1937, en plena guerra, con 42 años y habiendo dejado al minero en su pueblo, se lía con el guaperas del Francisco Antón, de 25. Le promociona a comisario político de Madrid, le retira del frente -presionando a Indalecio Prieto- y pierde el oremus por él, que se va con otras y acabará, implacable, haciéndole caer en desgracia y haciéndole la vida imposible, como cuenta Carrillo en “Los viejos camaradas”.

Tras la derrota del comunismo estalinista, dictatorial y republicano en la guerra de los 986 días gracias a Franco, se exilia a la URSS, al paraíso y es elegida Secretaria general del PCE en 1942, dejando esta Secretaría en 1960 en manos de Santiago Carrillo para los siguientes veintidós años y pasa a ser la Presidente del PCE con sesenta y cinco años de edad. Toda una jubilación. En 1962 publica sus memorias.

Salvador de Madariaga, parlamentario en aquella época, en su libro España Ensayo de historia contemporánea (1978), sostiene la veracidad de su frase –que no aparece en el diario de sesiones y ella niega haberla proferido- en el Congreso de los diputados el 10 de julio del 36, dirigida a José Calvo Sotelo portavoz de la derecha ¡Este es tu último discurso! Como así fue, siendo asesinado el 13 de julio e incriminándola por su alevoso y premeditado atentado, que hace decidir a Franco y estallar la sublevación nacional el 18 de julio. La versión de Tarradellas a Pilar Urbano en 1985 es: ¡Este hombre ha hablado por última vez! Lo que deja pocas dudas de cómo funcionaba el estalinismo comunista, cómo era ella y lo claros que eran en su trayectoria estos marxistas, que iban a por todas. Son dos testimonios serios e importantes como para darles de lado. Que ella lo negase al ser recibida treinta y ocho años después por Suarez y la prensa de la santa transición, entra dentro del papel higiénico democrático.

La Pasionaria es un icono del comunismo internacional a nivel de Lenin o Stalin, nada menos. Se le atribuyen frases de Emiliano Zapata en México (lo de morir de pie) y del general francés Robert Nivelle o Petain en Verdún (lo de no pasarán)

Regresó a España en 1977, volviendo a ser diputada del PCE por Asturias con 82 años. Murió en Madrid en 1989 con 94 años, tres días después de la caída del Muro –fecha hasta la que hubieran tenido que esperar para estirar las piernas los que hubiesen sobrevivido si llegan a ganar los de esta dama- siendo llorada muy cursimente por Julio Anguita. No lo puede evitar el hombre, le es consustancial. El jesuita Lamet, en su biografía del padre Llanos, afirma que es muy posible que esta anciana, a la que Llanos visitaba cada quince días, muriese confesada y comulgada. ¿Por qué no?

Su bisnieta Anna Biriukov, del Opus Dei nada menos, lo afirma. Cuando llega la muerte ya se sabe ¿O le llegó al alma otra punzante cursilería de Anguita a manera de revulsivo o purga de Benito? ¡Vete a saber!

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