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Propuestas previsibles, reacciones partidistas

La Fiscalía y la Abogacía del Estado han difundido las peticiones provisionales de penas en relación con el juicio del Tribunal Supremo contra los dirigentes políticos y sociales catalanes, que han desencadenado una avalancha de declaraciones y tomas de posición por parte de las diversas fuerzas políticas y sociales de todo el Estado, incrementando la desazón y la confusión de la ciudadanía.

La Fiscalía lo tenía muy difícil para cambiar su propuesta: si lo hacía nadie habría creído que la separación de poderes era real y se reafirmaría la convicción de que rebajaba la petición por presiones del Gobierno en aras de una aprobación presupuestaria. Además, se habría tenido que enfrentar a la mayoría de miembros del poder judicial y de la Fiscalía que se sienten muy dolidos e irritados por los comentarios y acusaciones de dirigentes independentistas.

La Abogacía sí ha movido ficha y se desmarca de la Fiscalía eludiendo la rebelión e introduciendo la sedición. Parece que hay mal ambiente entre sus componentes y cuesta creer que sea una decisión estrictamente técnico-jurídica, como dicen el Gobierno y el PSC. En cualquier caso, la reacción independentista no invita a pensar que el “gesto” que pedían al Gobierno para la aprobación de los presupuestos sirva de mucho.

Las reacciones previsibles de los diversos partidos, dejaremos de lado otras opiniones, han evidenciado lo que ya sabíamos: Gobierno, PSOE y PSC aseguran que la Justicia sigue su camino sin interferencia; el PP reafirma que Pedro Sánchez es un golpista y un traidor; Cs no sólo insiste en que el presidente hace cualquier cosa para seguir un minuto más en la Moncloa, sino que quiere impedirle su derecho a indultar; PDECat ERC, de nuevo en aparente armonía y en declaraciones institucionales conjuntas, no ven ningún gesto por parte de Pedro Sánchez, reiteran que se trata de venganza y no de justicia y se niegan a apoyar los Presupuestos y a continuar el diálogo con el Estado; Podemos enfatiza los puntos débiles de la justicia y los ‘comuns’ valoran como un gesto el cambio de la abogacía aunque reclaman una vez más la libertad para los presos preventivos.

Hasta aquí, y para las personas que han ido siguiendo la evolución de los acontecimientos, pocas novedades. Todo el mundo ha actuado como era previsible y se ha realizado un gesto, como pedían los independentistas, con la intención de completar la legislatura y avanzar en la negociación entre Catalunya y España sin interferencias judiciales.

El gesto, sin embargo, no vale, ya que ni ERC ni el sector moderado del PDECat lo avalan. Que Carles Puigdemont y su non nata Crida lo rechacen, también era previsible. No tienen nada que perder y sólo el mantenimiento de la tensión les da vida. Para ERC, en cambio, volver a la confrontación sólo puede explicarse en clave interna para evitar que su apoyo a las cuentas implique una pérdida de votos y un retroceso en el liderazgo del independentismo que ahora le dan las encuestas. Es la misma pelea que llevan a cabo PP y Cs.

Nos hacía falta volver a la política, pero no al partidismo. Que la Justicia haga su camino y ya volveremos a hablar cuando haya la sentencia. De momento, pensemos en la ciudadanía y en el bien común, y no en el corto plazo y los particularismos.