Puigdemont insiste en que el 1-O será “legal” pese a una suspensión del TC

Los puentes de diálogo están maltrechos, poco transitables, pero todavía no rotos. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha aceptado la petición que le trasladó esta semana el líder del PP catalán, Xavier García Albiol, de reunirse para hablar sobre el 1-O y sus posibles consecuencias políticas y sociales. Pero lo ha hecho con condiciones: el encuentro se llevará a cabo en la segunda quincena de agosto y no antes del próximo miércoles como pedía el popular, y con una advertencia previa: no renunciará a celebrar un referéndum de forma unilateral que consideran “plenamente legal y legítimo” pese a que pueda ser suspendido por el Tribunal Constitucional.

En una misiva enviada ayer al líder del PP, respondiendo a la carta que este le remitió, Puigdemont insiste en el que se ha convertido en el verdadero campo de batalla, el concepto de una “doble legalidad”, tanto, según las tesis del Govern, apelando para sortear el actual marco normativo a la ley del Referéndum que calculan aprobar en el Parlament las próximas semanas, como también agarrándose al principio democrático o al derecho de autodeterminación que recogen algunos tratados internacionales.

Puigdemont refuerza en su escrito a Albiol la posición que el conseller Josep Rull planteó esta semana cuando avanzó que el Govern desacatará al TC y llevará a cabo el 1-O la consulta unilateral de independencia apelando, si es necesario, al derecho internacional.

El president acepta verse con Albiol en Palau para abordar sus “discrepancias”

“Déjeme, en todo caso, que la aclare previamente que el referéndum al que usted alude será, tanto para el Parlament como para el Govern, plenamente legal y plenamente vigente”, subraya Puigdemont en su carta, para quien el hecho de que “no haya podido ser acordada con el Gobierno del Estado español, tal como hubiera sido nuestro deseo, no lo invalida como herramienta para saber cuánta gente de nuestro país quiere continuar con la actual relación y cuánta considera que es mejor encarar nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos con un Estado propio”.

La misiva combina las formas diplomáticas con una serie de reproches. Al líder del PP catalán, por ejemplo, le echa en cara sus “claras faltas de respeto con lo que represento y a la mayoría parlamentaria con la que se ha dotado nuestros ciudadanos”, a la vez que le subraya que “considera que la mejor manera de abordar las discrepancias es hablando de ellas”. El otro reproche va dirigido a Mariano Rajoy, a quien recuerda que “lleva meses” aguardando a que tenga “la misma cordialidad conmigo” que la que él va a tener con el líder del PP en Catalunya.

La última reunión entre los dos presidentes fue el pasado 11 de enero en la Moncloa, una entrevista que se mantuvo en secreto durante semanas hasta que la desveló La Vanguardia, si bien ninguna de las dos partes quiso confirmarla públicamente. Un almuerzo cordial a instancias de Rajoy que no sirvió, empero, para que acercasen posturas. Puigdemont le planteó a posibilidad de negociar la fecha y la pregunta de la consulta; Rajoy le respondió que no podía permitirla porque esta fuera de la Constitución y, por tanto, infringiría la ley.

Por último, en su respuesta a Albiol, el presidente de la Generalitat afirma que la actual situación parte “de la fractura que representó en el pacto constitucional la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatut de Catalunya votado por los ciudadanos, y que nos ­obliga hoy a aplicar un texto que nunca ha sido votado por nuestros ciudadanos”.

El líder del PPC ve bien que se abra la puerta del diálogo pero avisa que el 1-O no se celebrará

Albiol respondió ayer al pre­sident tras recibir su escrito: “Me parece correcta en las formas pero errática en el fondo. Pero valoro positivamente que abra las puertas del diálogo ”, dijo en su acuse de ­recibo.

Como explicó en rueda de prensa el líder del PPC esta misma semana, acudirá al Palau de la Generalitat con voluntad de “mirar a los ojos” a Puigdemont y reclamarle que recupere el “sentido común” para evitar seguir adelante con el 1-O y las “graves consecuencias políticas, sociales y económicas” que puede acarrear.

El intercambio epistolar entre Puigdemont y Albiol se produce cuando la CUP, que con sus diez diputados en el Parlament es vital para la supervivencia del Govern de la Generalitat, ha radicalizado aún más su mensaje y exige que se llegue a la manifestación independentista de la Diada con la ley del Referéndum aprobada.

No obstante, ayer, para sorpresa de la oposición, la presidenta del Parlament de Catalunya, Carme Forcadell, convocó la Mesa a la primera reunión ordinaria del nuevo periodo de sesiones, fijada para el próximo miércoles 16 de agosto a las 10 de la mañana, pero sin que el orden del día de la misma incluya la proposición de ley con la que el bloque independentista quiere dar cobertura a la celebración del 1-O. Esto no impide que finalmente, si Junts pel Sí y la CUP así lo desean, se acabe incorporando finalmente como una adenda.

Otra posibilidad es que JxSí y la CUP se guarden la trami­tación de la ley para más ade­lante y controlar el tempo del choque con el Estado, o, que ­incluso el Govern la presente como proyecto de ley, acortándose de esta manera los plazos de tramitación.

El jefe del Govern acusa a Rajoy de haberse negado a pactar la consulta

El portavoz del PSC y secretario de la Mesa, David Pérez, expresó el malestar de su partido por lo que considera una maniobra que soslaya por puro cálculo partidista una proposición de ley que ya entró en registro. “Estamos perplejos, preguntaremos a la presidenta los motivos de esta incomprensible decisión”.

El portavoz parlamentario del PP, Alejandro Fernández, lamentó que Forcadell y el propio Govern no sean conscientes del “enorme daño” que están infligiendo al prestigio institucional del Parlament “su estrategia de ocultación y supuestas astucias, poniendo la Cámara al servicio de unos y vulnerado los derechos de toda la oposición democrática”.

Como ha advertido el presidente Rajoy, en el momento en el que el proyecto de ley del Referéndum sea admitido por la Mesa el Gobierno lo recurrirá ante Tribunal Constitucional (TC), sin esperarse a que llegue al pleno del Parlament.

En la orden del día del 16 de agosto sí que están, en cambio, la admisión a trámite de las solicitudes del dictamen del Consell de Garanties Estatutàries de los proyectos de ley para la votación electrónica de los catalanes en el exterior, y la admisión a trámite de la ley de la creación de de l’Agència Catalana de Medicaments i Productes Sanitaris.

Forcadell ha convocado esta primera reunión de la Mesa a mediados de agosto haciendo uso por primera vez de la nueva redacción del artículo 77.1 del reglamento de la Cámara, ­incluido en la reforma del ­mismo aprobada en el pleno del legislativo catalán el pasado 26 de julio.

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