Puigdemont pide que dejen en paz a los Mossos d’Esquadra

El president de la Generalitat, Carles Puigdemont, garantiza que habrá referéndum a pesar de los obstáculos políticos y judiciales que se presentan. “En todo lo que atañe al Govern, sí, garantizo el referéndum”, ha confirmado. De hecho, el jefe del Govern no ve problema puesto que está convocado, hay una ley que lo ampara, una campaña en marcha y hay mucha gente que quiere votar”, ha alegado. Pero las actuaciones judiciales ponen a los Mossos d’Esquadra en la picota, en la encrucijada de tener que cumplir las órdenes de los jueces en virtud de su condición de policía judicial, o facilitar que el 1-O se pueda celebrar el referéndum. “¡Que dejen en paz a los mossos!”, ha reclamado Puigdemont.

En la primera entrevista después de la masiva manifestación de la Diada Nacional de Catalunya, y van seis años consecutivos, el president ha negado que el major Trapero esté en un problema en estos momentos por la disyuntiva que se le presenta como consecuencia del referéndum convocado por el Govern. Al contrario, el president ha comentado que Trapero “ha comprobado que dirige un cuerpo querido por la gente”, sobre todo después de la gestión policial en los atentados de Barcelona y Cambrils, y por eso se ha mostrado convencido de que los Mossos protegerán a la gente y velarán por las personas. De esta forma, “si tienen que escoger entre retirar las urnas y proteger, los Mossos tendrán prioridades”, ha adelantado.

De la misma forma que en el 9N, la policía catalana garantizó la seguridad de la gente, en el 1-O, deberían tener el mismo papel porque “la policía no ha de hacer política”

El hecho de que el major esté citado este martes para ser informado de las investigaciones abiertas contra los preparativos del referéndum, no supone un obstáculo, según el president, para que el referéndum se lleve a cabo. Puigdemont ha insistido en que los Mossos deben hacer su trabajo, tras lo cual ha pedido que “los dejen tranquilos”, porque lo han hecho muy bien, tienen la aprobación de la gente y “no se desviarán de este objetivo”, ha augurado. De la misma forma que en el 9N, la policía catalana garantizó la seguridad de la gente, en el 1-O, deberían tener el mismo papel porque “la policía no ha de hacer política”, ha advertido.

Aunque Puigdemont ha reiterado que estaría dispuesto a reunirse con Rajoy hasta el último minuto, con quien no habla de la cuestión catalana desde enero a pesar de haberse visto en agosto con motivo de los atentados terroristas, pero también ha garantizado que el referéndum se hará en las condiciones anunciadas. Así, ha asegurado que “nadie debe temer a pesar de la estrategia del Gobierno”, estrategias previsibles que se basan en “enrarecer y entorpecer”, porque “la Fiscalía no les perseguirá”, ha augurado.

“Nadie debe temer a pesar de la estrategia del Gobierno”, estrategias previsibles que se basan en “enrarecer y entorpecer”, porque “la Fiscalía no les perseguirá”

El president se ampara en que organizar un referéndum que no tenga el acuerdo del Estado español no es un delito, por lo que “una papeleta no es material delictivo y una urna tampoco”. Según el jefe del Govern, “un político que organice un referéndum no es un delincuente ni está cometiendo un delito” porque no lo recoge el Código Penal español.

En este sentido, también ha respondido a las acciones judiciales emprendidas a través de la Fiscalía y el Tribunal Constitucional: “Tenemos un referéndum dentro de 19 días y tiraremos hacia adelante”, ha reafirmado, tras lo cual ha puesto en duda la posibilidad de que el alto tribunal le pueda inhabilitar como consecuencia de sus nuevas atribuciones tras la reforma exprés emprendida por el Gobierno del PP.

“No plegaré, defenderé el Estatut”, ha dicho, tras lo cual ha descartado la posibilidad de que le puedan echar del cargo por la fuerza: “Creo honestamente que es una posibilidad especulativa y no pasará”

“Primero hay que ver exactamente qué implica la capacidad que ahora tiene el TC de suspender un cargo público”, ha condicionado, una reforma hecha por el Gobierno por lectura única y por vía de urgencia, ha recordado. Para Puigdemont, hay un problema de mayor calado porque la atribución del TC a través de una ley puede chocar con otra ley superior, la del Estatut.

La figura del president está regulada por el Estatut y ahí se establecen las causas por las que deja el cargo. Es una ley votada en referéndum, que chocaría con una ley orgánica votada por urgencia. Frente a este choque legal, el president lo tiene claro: “No plegaré, defenderé el Estatut”, ha dicho, tras lo cual ha descartado la posibilidad de que le puedan echar del cargo por la fuerza: “Creo honestamente que es una posibilidad especulativa y no pasará”.

“Si nos mantenemos como hasta ahora, pacíficamente y firmes, no pasará nada”

De hecho, la tranquilidad será el ambiente que predomine incluso después del 1-O porque, según el president, “si nos mantenemos como hasta ahora, pacíficamente y firmes, no pasará nada”. Por eso descarta también que pueda haber problemas de convivencia o escenas de violencia, y es que “a 19 días del referéndum esto no lo estropearemos” aunque haya gente “con interés en que nos separemos de este camino”.

La misma tranquilidad ha transmitido a quienes están decididos a votar el 1-O a pesar de que en los ayuntamientos de algunas de las grandes ciudades catalanas se niegan a colaborar con su organización cediendo los habituales locales de votación. Aunque en estos colegios electorales no se pueda, los ciudadanos “tendrán las opciones y facilidades para hacerlo en otros sitios”.

“Los barceloneses podrán votar” en virtud de la voluntad de la alcaldesa y del ayuntamiento, que “tienen ganas de participar”

Y en cuanto al papel del Ayuntamiento de Barcelona y la alcaldesa Ada Colau, ha informado de que se está en conversaciones para garantizar el referéndum del 1-O. De momento, hay un acuerdo para “buscar la manera para que lo puedan hacer”, y se ha mostrado convencido de que “encontraremos la manera de hacerlo” y de que “los barceloneses podrán votar” en virtud de la voluntad de la alcaldesa y del ayuntamiento, que “tienen ganas de participar”.

También ha quitado hierro a la escena con la alcaldes a de L’Hospitalet, Núria Marin, quien le espetó sobre la necesidad de que dejara tranquilos a los alcaldes. Puigdemont ha quitado hierro a la reclamación de la edil, de quien ha disculpado que lo dijera “entre ironía y broma” y con quien tiene “buena relación”. Pese a este requerimiento, el president ha destacado que hay ciudadanos que miran a su ayuntamiento y se preguntan si ese ayuntamiento ayudará o no en la organización del 1-O.

La idea de que el proceso independentista es un suflé y va a la baja “no se cumple”

Sobre la participación de la manifestación de la Diada de este lunes, el present ha valorado que, aunque las cifras “importan poco”, todo el mundo que ha querido verlo ha visto la gran movilización que se produjo. Sobre las cifras, ha señalado que 350.000 no se lo cree nadie y que entre 350.000 y 1.000.000 “hay un abismo”. En todo caso, ha valorado que la idea de que el proceso independentista es un suflé y va a la baja “no se cumple”, tras lo cual se ha mostrado preocupado por “la idea de intentar proyectar de fanáticos, radicales y golpistas” a quienes se manifiestan. “Se puede calificar de muchas maneras, que durante seis años seguidos se manifieste tanta gente por una misma causa, pero ninguna despectiva”, ha zanjado.

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