¿Qué gana el turismo español con estos repugnantes y depravados hijos de la Gran… Bretaña? Descontrol etílico y sexual en Magaluf (Baleares)

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Redacción/RT.- Apuntamos recurrentemente a los islamistas como causantes del desorden social en Europa y hay lamentablemente que reconocer que (al menos en España) mantienen un comportamiento sobrio que está bien lejos del que suelen mantener  los degenerados ingleses. Mala gente que apesta la tierra española que pisa. El recurso machadiano nos permite definir a los turistas ingleses como la tropa más pestilente que pisa suelo español. A los causantes de tanto desorden, a los que no observan el mínimo respeto por la gente del país que los acoge, a los que exhalan lo peor de la condición humana, a los ingleses, en fin, nuestro asco, nuestro desprecio, y nuestros peores deseos. Han conseguido lo imposible: que miremos con candidez a los islamistas que están destruyendo el Reino Unido. Al menos los islamistas representan el momento álgido de su fe, un vocablo que esta basura inglesa ha perdido para siempre.

Los ingleses ya sólo representan los estertores de una civilización ahogada entre vómitos y orines. Cuando en este medio hemos advertido que la islamización de Europa representa sobre todo el derrumbe de nuestra fecunda civilización, los repugnantes turistas ingleses vienen a desdecirnos. ¿Merece conservarse lo que queda de una civilización cuyos nutrientes fundamentales son el alcohol, las drogas, la animalización del sexo, la hediondez ética y estética, las formas más repulsivas del comportamiento humano?

Borrachos en España, cobardes en el Reino Unido

Hace unos días, una joven inglesa de 15 años fue violada dos veces en tan solo unas horas esta semana en Birmingham: la segunda por el hombre al que pidió ayuda, ambos de origen paquistaní.

Unos 1.400 menores sufrieron abusos sexuales durante 16 años en una localidad de South Yorkshire (norte de Inglaterra), desde 1997 hasta 2013, a menudo ante la inacción de las autoridades, según un informe divulgado en 2014 por encargo del Ayuntamiento de Rotterham. Según ese informe, niñas de solo once años fueron violadas por varias personas a la vez, mientras otros menores fueron secuestrados, golpeados y llevados a otras ciudades de Inglaterra durante esos 16 años.

Algunos niños fueron amenazados con pistolas, rociados con gasolina y obligados a asistir a violaciones, de acuerdo con el documento, que achacó la mayoría de los delitos a redes paquistaníes de explotación sexual que actuaban en Rotterham y en otras localidades del norte de Inglaterra.

Nos preguntamos dónde estaban entonces estos puercos turistas ingleses, vocingleros, borrachos, grasientos y desnudos, sin respetar nada ni a nadie, que se dedican a fornicar, orinar y defecar en nuestras localidades turísticas. ¿Podemos establecer en conciencia que los miembros de esta asquerosa ralea son nuestros compañeros de trinchera en la divulgada lucha contra quienes al menos no son una fuente permanente de escándalo y respetan en apariencia la integridad física y moral de los españoles? Intrépidos para drogarse y emborracharse, pero cobardes y timoratos con los que les han arrebatado su país. ¿Merece la pena que España cifre sus expectativas de crecimiento turístico en atraer a esta gentuza, que representa el escalón más alto de la involución moral del hombre y de la mujer? ¿Por qué se comportan en España como probablemente no se atreverían a hacerlo en un país turístico de obediencia musulmana? ¿Compensa que nuestra principal industria se engrase con estas heces humanas, con estos hijos de la Gran Bretaña, con estos hijos de puta?

Descontrol etílico y sexual en Magaluf

La localidad de Magaluf, en las Islas Baleares, es uno de los destinos favoritos de los turistas ingleses. Este pequeño pueblo mallorquín, que apenas supera los 5.000 habitantes, saltó a la fama en el año 2014, cuando los medios de comunicación se hicieron eco del desenfreno y descontrol de los jóvenes durante el verano.

Gente borracha durmiendo en la calle tras una noche de fiesta, peleas nocturnas entre grupos, parejas practicando sexo a plena luz el día, jóvenes paseando semidesnudos o sin ropa… Este era el día a día con el que tenían que convivir los residentes del pueblo en la época estival.

La polémica provocó que el Ayuntamiento de Calviá, al que pertenece la localidad, aprobase entonces una serie de medidas para tratar de devolver la tranquilidad a los vecinos de Magaluf, hartos de no poder hacer frente a la ola de turistas.

Así, se prohibieron las ‘rutas etílicas’, organizadas por los pubs con el objetivo de que los jóvenes se emborracharan de bar en bar; se puso fin a la permisión de beber alcohol en la calle; y se penalizó el ‘balconing’, una práctica que consiste en saltar entre los balcones de los hoteles o tirarse desde uno de ellos a la piscina.

Tres años después, cuando parecía que todo volvía poco a poco a la normalidad, Magaluf ha vuelto a ser noticia después de la publicación de varios vídeos y fotografías en Internet que se han convertido en virales.

Así lo demuestra la página de Facebook denominada ‘Maga Walk of Shame’ (Paseo de la Vergüenza de Magaluf), con más de 40.000 seguidores, que muestra imágenes que rememoran los excesos del pasado en esta pequeña localidad.