¿Qué hacía Jordi Pujol el día que Ferrusola se hacía pasar por monja?

    14 de diciembre de 1995. Marta Ferrusola escribía una nota en clave a su gestor andorrano para mover su dinero en el Principado. La exprimera dama se hacía pasar por la Madre Superiora de la Congregación. El mismo día Jordi Pujol tenía otros quehaceres. Y muy importantes: mantener su rango de president en el debate de investidura después de las elecciones de 19 de noviembre del mismo año. El Parlament votaba su investidura en un tiempo en que Pujol tendía la mano a PSC y PP para articular un Govern. Una oferta que despertaba recelos en ambas formaciones.

    Concretamente, el 14 de diciembre Pujol rechazó los votos del PSC y PP en el Parlament para no ser investido por ninguno de los dos partidos en la primera votación del debate de investidura. De hecho, las crónicas del momento aseguran que Pujol “tuvo pánico”, “pavor” y “miedo escénico” de ser investido con sólo los votos del PP en la primera ronda de votaciones.

    Así, aquel 14 de diciembre de 1995, Pujol decidió esperar a la segunda votación para ser investido por mayoría simple con los 60 votos que aquel entonces tenía CiU y la abstención de socialistas o populares.

    Por eso, mientras la “monja Ferrusola” enviaba “misales”, Pujol, calculadamente, no hizo ninguna concesión al PP de Alejo Vidal Cuadras. Asimismo mantuvo el puente con el PSC que le devolvía el favor de sacar de apuros al PSOE en Madrid y a la espera de ayudas que pudieran surgir después de las elecciones de marzo de 1996.

    La sesión de investidura de aquel día tuvo miga, sobretodo por la negativa de ERC, en aquel entonces dirigida por Àngel Colom, de dar el sí a Pujol como president. Los republicanos exigían al president la reforma del Estatut y la reivindicación del concierto económico. Dos compromisos que el entoces president no quiso asumir. Curiosamente, después de más de 21 años, el concierto basco vuelve a protagonizar de algún modo la política catalana y el Estatut más que pantalla pasada es pantalla quemada.

    También aquel 14 de diciembre fue protagonista Rafael Ribó como líder de IC-EV. Ribó exigió “acabar con la corrupción del entorno del Govern”. Según el diario de sesiones, Ribó advirtió a Pujol que “el autogobierno también quiere decir manos limpias”. Por aquellos tiempos el caso Jordi Planasdemunt y Javier de la Rosa estaban en la palestra de los medios.

    Pero quizá una de las frases más premoritorias fue la que le espetó Vidal-Quadras al describir a un Pujol president en minoria: “Su vida, señor Pujol, cambiará. Será más amena y más excitante”.

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