Qué son los meridianos

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¿Recuerdas la lección del colegio sobre meridianos y paralelos? Aquí nos vamos a centrar en los primeros, que son los que marcan los husos horarios en todo el planeta. ¿Te acuerdas de su uso y realidad? Veamos.

Un meridiano es una línea imaginaria vertical en forma de semicírculo que recorre todo el planeta desde el Polo Norte hasta el Polo Sur. Obviamente, cada uno de estos meridianos tiene su antimeridiano, que marca la misma distancia, pero al contrario de este, es decir, que si unimos ambos desde los polos, completamos una circunferencia.

El meridiano más famoso y que se conoce como 0º es el de Greenwich, por lo que su antimeridiano se situaría a 180º, es decir, justo al contrario, de ahí que se conozca con el prefijo anti.

Los meridianos se numeran por grados, desde 0º hasta 180º, por lo que van girando hacia este y oeste hasta completar un total de 360º cubriendo la circunferencia total terrestre.

Para qué se usan los meridianos

Existen muchos usos para los meridianos, pero básicamente nos sirven para marcar la longitud. Debido a ello, nos resulta más fácil orientarnos en un mapa o una esfera del planeta. Unidos a los paralelos, que marcan las latitudes, son básicos para, por ejemplo, la orientación marítima.

Además, los meridianos también son los que nos marcan los husos horarios. Es decir, a través de estos se muestran las horas del día en cada país, como sucede en España, que tenemos un huso para toda la nación excepto Canarias, con una hora menos por el efecto del meridiano, y que comparte con Portugal.

En este sentido, encontramos situaciones realmente curiosas, como el caso de China, que pese a su extenso territorio que cubre diversos meridianos, solo tiene un huso horario, por lo que en ciertas regiones no amanece hasta bien entradas las 10:00 horas de la mañana.

Otras naciones como Estados Unidos, de gran extensión, sí que diferencian entre husos, por lo que disponen de varios y hay enormes distinciones entre la hora del Pacífico, océano que baña el país por el oeste, y la hora del Atlántico, que lo baña por el este.

El uso de los meridianos se utiliza para optimizar los husos horarios, de forma que se pueden disfrutar de más horas de sol, aprovechando para que se conviertan en las franjas del día en que los seres humanos trabajamos, estudiamos y hacemos todo cuanto necesite luz y nuestra atención, puesto que el ahorro energético es excelente y mayúsculo.