Qué va a hacer Rajoy

En los últimos tiempos han coincidido tres hechos importantes: el discurso del rey, una amplia e inesperada movilización patriótica popular, y el empeño de la Generalidad en seguir el camino de la ruptura. Estos tres hechos han obligado al gobierno, muy contra su voluntad, a aplicar la Constitución, o algo de ella, cosa inédita hasta ahora. Hasta el último momento Rajoy ha presionado a Puigdemont para continuar con sus diálogos al margen de la ley, diálogos por eso puramente mafiosos, insinuando reformas constitucionales al gusto de los separatistas y nuevas remesas de financiación (“la economía lo es todo”), que han permitido a los separatistas financiarse con dinero de todos los españoles, mantener la inmersión lingüística y utilizar la enseñanza para sembrar el odio a España, perseguir el español común, y una interminable sarta de ilegalidades. El PP en el poder no ha cumplido ni hecho cumplir la ley en ningún momento, y no por cobardía o flojera, sino porque esa es su concepción de la política: no los acuerdos dentro de la ley sino los “diálogos” fuera de ella. Tanto los separatistas como el gobierno son en ese sentido delincuentes, unos contra España y la Constitución, el otro indiferente a ambas.

Hasta tal punto está el gobierno embebido en esa concepción mafiosa de la política que Rajoy declaró que “nadie podía imaginar” el panorama actual. Después de esa demostración de suprema necedad, si el sujeto tuviera un mínimo de decoro y sentido de la responsabilidad debería haberse exiliado al Gobi por lo menos.

Una de las acusaciones más injustas al gobierno es la de “no haber hecho nada” frente al auge secesionista. Nada más lejos de la realidad: financiarlo, facilitarle los medios de masas, bloquear la reacción contraria, ningunear a los disidentes, no defender jamás la idea de España, aplicar medidas semejantes a las separatistas en las autonomías donde gobierna el PP… eso es hacer mucho, es casi una actividad frenética.

El análisis debe tener en cuenta estos precedentes, que los ilusos, incluida una multitud de “expertos” y “analistas”, olvidan a las primeras de cambio. Lo que busca el gobierno es frenar momentáneamente a los separatistas suscitar ilusiones en los ingenuos, recuperar votos, para volver cuanto antes a los chanchullos mafiosos. Porque esa es su naturaleza, como la del escorpión del cuento. Ya en sus primeros dos años de oposición, hacia 2006 señalé que Rajoy no iba a oponerse a los acuerdos delictivos de Zapatero con la ETA. Provoqué entonces la indignación de muchos de esos analistas. Pero es que no se ha opuesto, sino que ha cumplido con fervor, todas las leyes antijurídicas y totalitarias del PSOE, imitando también su corrupción. Ahora esos entendidos de los medios de desinformación volverán a su labor de hacer el caldo gordo al gobierno y los partidos antiespañoles. Porque su entendimiento de la democracia, su capacidad para distinguir lo que es negociable de lo que es esencial e intocable , no existe.

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