Inicio Actualidad Queso curado, semicurado, tierno y fresco: Diferencias nutricionales

Queso curado, semicurado, tierno y fresco: Diferencias nutricionales

Es una suerte encontrar tanta variedad de quesos. Sus diversas riquezas, texturas y sabores hacen que podamos probar quesos distintos. Ahora bien a la hora de analizar sus diferencias nutricionales, vemos que hay diversidad según su maduración y tipo.

En términos generales, el queso está formado de proteínas y grasas, minerales como el potasio, sodio y calcio, y vitaminas tales como la D, A, E y las del grupo B.

Diferencias nutricionales entre los distintos tipos de quesos

Queso curado

La curación de este tipo de queso es de entre cuatro y siete meses. Tiene un sabor fuerte y excepcional, si bien cuenta con mayor cantidad de grasas, proteínas y calorías. De todos son los menos saludables y los que tendríamos que restringir si queremos comer de forma algo mejor.

Queso tierno

Suelen tener una maduración entre 7 y 35 días y presenta algunas diferencias nutricionales respecto al resto de quesos aquí analizados. A diferencia del curado, el tierno es un queso con  bajo aporte de sodio y grasa, y bajo en colesterol. Tiene mayor contenido acuoso que quesos curados y semicurados, pero menos que un queso fresco. Además nos suelen saciar.

El sabor es suave y es más blando que el anterior, pero menos que el fresco. Si tenemos problemas de colesterol, es un queso recomendado por los nutricionistas para comer en desayunos y cenas.

Queso semicurado

Tienen una maduración de dos a tres meses. Este queso presenta más proteínas que los quesos frescos y tiernos, menos que el curado, pero aún así sigue teniendo importantes grasas. Presenta más calcio, potasio y mayores proporciones de vitamina D.

Su contenido en sodio es alto. Por esta razón debe moderarse su consumo si se tiene problemas de colesterol, de hipertensión y problemas cardiovasculares.

Queso fresco

Los quesos frescos no presentan ningún tipo de maduración, pues es el resultado del cuajado de la leche propiamente dicho. Son suaves, blandos, con poca grasa, menos sodio que el resto, y además presentan muchas vitaminas y minerales. En este caso, hay que remarcar que son los más saludables por las razones mencionadas anteriormente.

Van bien para las personas que hacen dieta, quieren adelgazar, tienen el colesterol malo alto y lo quieren bajar, presentan hipertensión o bien tienen otros problemas en el organismo. El médico recomendará este tipo de queso.