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Radiografía completa del Golpe de Estado del 28-A: descifrando el algoritmo del Diablo

Laureano Benítez Grande-Caballero.- «Sólo hace falta proteger los secretos pequeños; los grandes se mantienen secretos debido a la incredulidad de la opinión pública». (Marshall McLuhan, uno de los reconocidos fundadores de los estudios sobre los medios de comunicación).

El Diablo tiene sus demonios, sus bailarinas odaliscas, sus hierofantes, sus bakanales y aquelarres, sus íncubos y súcubos… y también tiene sus algoritmos, del cual el más tremendo es el apocalíptico 666, hasta el punto de que es el mismo nombre de La Bestia, con el marcará a sus lacayos, como quien marca ganado, antes de enviarlos a la Gehenna, porque desde el Big Bang el Diablo programó con su algoritmo 666 a los que enviará a las calderas de Pedro Botero.

Hablando de Pedro, aquí tenemos uno que, en vez de calderas, tiene pucheros, con lo cual España ya tiene el copyright de un invento pasmoso: «Los pucheros de Pedro Sánchez», en forma de urnas, claro está. El caso es que entre Pericos anda el juego, que indefectiblemente acaba en un infierno, sí o sí ―por algo los dígitos de todos los partidos en el 28-A, o dan 6 o un múltiplo de 6, incluso el índice de participación: 75,75% = 12 ,12 = 6 + 6, 6 + 6… ¡más múltiplos de 3!―.

Y bien, vayamos con la traca final de esta apoteosis golpista que se desencadenó en España el 28-A, con la exposición detallada del diabólico algoritmo que manipuló las elecciones hasta extremos bananeros. Cuando hayamos culminado su desciframiento, es imposible que a una mente no lobotomizada por rojeríos nefandos le quepa duda alguna del horror pucheril que vivimos en las pasadas elecciones generales.

Un algoritmo es un conjunto prescrito de instrucciones o reglas bien definidas, ordenadas y finitas que permiten llevar a cabo una actividad mediante pasos sucesivos que no generen dudas a quien deba hacer dicha actividad. Dados un estado inicial y una entrada, siguiendo los pasos sucesivos se llega a un estado final y se obtiene una solución. Dicho de otro modo, un algoritmo es una programación de instrucciones para resolver un cálculo o problema abstracto.

A través de un algoritmo se dan instrucciones a un programa de ordenador para que analice y procese un conjunto de datos, siguiendo una secuencia determinada que conduce a un resultado. Aplicado a unas elecciones fraudulentas, es el conjunto de operaciones que procesa el ordenador con el fin de hacerle llegar a un resultado ya fijado de antemano, resultado que era precisamente el que Tezanos anunciaba mes a mes con su fraudulento CIS.

El algoritmo final que sirvió de patrón para la adjudicación de los escaños se dedujo de un conjunto de ecuaciones en las que se determinaba su número a partir de relaciones matemáticas entre los diferentes partidos, relaciones que marcaban los objetivos del pucherazo:

¿Por qué se indica que la suma de A + C = A + D + F = 180? Porque estudiando el escrutinio de la noche electoral (que se puede observar en el gráfico que adjuntamos), y los resultados finales, ambas ecuaciones confluían constantemente hacia 180. Y lo mismo sucede en la relación B + E, que convergía exactamente al valor de 90.
¿Por qué el algoritmo se había establecido en torno a esos valores? Pues porque 180 le daba en ambas fórmulas la mayoría absoluta al PSOE, y, especialmente, porque en la ecuación A + D + F (PSOE + UP + ERC) 180 era la cifra mínima para la consecución de esa mayoría, ya que de ella habría que descontar 4 escaños, los de los diputados de ERC que serían suspendidos por el Congreso por estar bajo juicio, con lo cual es resultado final quedaría justamente en los 176 escaños de la mayoría absoluta. Impresionante que el escrutinio arrojara justamente esa cifra, y no otra: irrebatible prueba de que este resultado estaba amañado de antemano.

Partiendo de estos valores, y desarrollando ese sistema de 6 ecuaciones con 6 incógnitas, se llega al siguiente resultado final:

E=90+2F5

Con lo que obtenemos una ecuación en función del valor de F. Ahora podemos establecer las ecuaciones tal y como quedarían:

VOX= E=90+2F5
Unidas-Podemos= D=90-2E
C’s= C=D+F
PP= B=D+E
PSOE = A=B+C

Si se vuelcan estas fórmulas a un Excel, podremos determinar sus valores en función de lo que valga la F, o sea, ERC, donde estaba la clave del pucherazo.

A la hora de adjudicar los escaños a ERC, solo tendrán validez aquellos dígitos que arrojen cifras enteras, no decimales, en los escaños de los demás partidos, y que también se sitúen en una horquilla razonable.

Desde este punto de vista, como se advierte en la gráfica, solo se pueden tener en cuenta para los escaños de ERC los dígitos de 5, 10 y 15 (que son los únicos valores de ERC que no arrojan decimales en los otros partidos), porque la cifra de 20 escaños sería totalmente exagerada. Si partimos del hecho de que ERC obtuvo 9 escaños en las elecciones de 2016, y de que hacían falta más de 10 escaños para conformar la mayoría absoluta PSOE+UP+ERC; y si a eso le añadimos las nefandas componendas de Sánchez con ERC, la cifra finalmente elegida fue la de 15 escaños.

Si en la ecuación reseñada más arriba

E=90+2F5

damos este valor a F, y aplicamos esto al resto de las fórmulas que determinan los escaños de cada partido, tenemos exactamente el resultado final del escrutinio. De fábula: ¡PU-CHE-RA-ZO!

A esta conclusión también se llega examinando con atención la siguiente tabla, donde se exponen los resultados de la evolución del escrutinio desde que se abrieron las urnas hasta la consecución del resultado final. Tras su estudio, se llega a las siguientes conclusiones, absolutamente «mágicas» y sorprendentes, que demuestran claramente el pucherazo:

La pasmosa coincidencia entre las encuestas del CIS y GAD 3 con el resultado final:

– Los escaños atribuidos a ERC no varían en toda la noche: siempre son 15, desde el mismo inicio del recuento, señal inequívoca de que este valor ya estaba concedido de antemano. Si observamos la gráfica que muestra la evolución del recuento, se advierte claramente que la línea amarilla que representa a ERC es una línea recta perfecta. Normal, pues los escaños de ERC eran la clave del fraude.

– Lo mismo sucede con los votos del PNV, que se mantienen en un 6 inalterable, y con NAVARRA SUMA (NAS), que toda la noche estuvo con dos escaños.

– Se da la extrañísima circunstancia de que ―como muestra la columna D― incluso antes de las 21.13 ya se disponían de datos que concordaban muchísimo con los finales, cuando solamente se había escrutado el 4,21% del total, hecho inexplicable, pues, aunque se diga que ese escrutinio corresponde a las mesas de las localidades pequeñas con bajo índice de votantes, es imposible que, por ejemplo, ERC y PNV tuvieran a esa hora adjudicados el número de escaño que consiguieron al final, ya que las localidades de población reducida jamás pueden considerarse una muestra significativa de las grandes poblaciones. Es más, es un hecho constatado que en esas poblaciones el voto suele ir más a la derecha, aunque éste no sea el caso de las Comunidades nacionalistas. Lo normal en un escrutinio es no dar cifras hasta la mitad del recuento, cosa que no sucedió en estos comicios.

– A partir de las 21.10 horas, cuando la mayoría de las mesas estaban todavía en pleno recuento (que acabó sobre las 23.30 horas), se observa que las gráficas que muestran la evolución de la adjudicación de escaños son prácticamente rectas en la mayoría de los partidos y en aquellas líneas que muestran las sumas amañadas desde el algoritmo: PSOE+UP+ERC, PSOE+Cs, PP+VOX.

– Las columnas bajo los títulos «Media» y «Desviación» muestran los datos obtenidos al hacer la media aritmética de los 43 portales del escrutinio de cada partido, y la desviación de esta cifra respecto al escrutinio final. En esas columnas puede observarse, como datos significativos, que la desviación de PNV, NAS y ERC ¡es 0! Otros datos muestras desviaciones inferiores a 1, lo cual hace ver que las cifras variaron poquísimo durante toda la noche electoral (Los datos corresponden, por este orden, a PSOE, CS, UO, VOX, JXCAT, ERC, PNV,BILDU, NAS, OTROS).

-El algoritmo se introdujo presuntamente dentro del código fuente del programa informático de INDRA, al cual las fórmulas matemáticas le dieron instrucciones precisas para obtener el resultado final deseado, con el fin de que coincidieran con los pronósticos del CIS, dejando, como es lógico, un margen para pequeños errores.

-Al recibir los datos provenientes de las tablets de los transmisores de datos de los colegios electorales, el recuento se hace siguiendo las pautas numéricas establecidas por el algoritmo para cada formación política, de manera que cuando el número de escaños alcance la cifra determinada previamente para cada una, se bloquea su incremento, que iría a parar al PSOE, al partido que interese, o a la abstención.

Cuando el sistema comience a contar los votos que le llegan desde las tablets los contará según unos patrones máximos establecidos previamente a las elecciones para cada partido político, de tal forma que cuando lleguen al máximo fijado para cada partido, los votos restantes irán al PSOE o al que interese. Este procedimiento explica por qué se produjo un rápido ascenso de los partidos penalizados, y luego sus estancamiento durante el resto del escrutinio, al desviar los votos que les llegaban hacia otras formaciones políticas.

También explica por qué el escrutinio arrojó las cifras casi definitivas en muy poco tiempo ―sobre las 21.13 horas―.
Desde el sistema se afirma que es imposible el hackeo de un procesamiento electrónico de elecciones, pero, sin embargo, crean un comité anti-hackeo tres días antes de los comicios (¡?)

Incluso el mismo Eldiario.es analiza la posibilidad de manipular algoritmos en las Inteligencias Artificiales: «La iniciativa de Indra llega en un momento de creciente preocupación por la fiscalización de las decisiones automáticas de los algoritmos. Numerosos expertos alertan de que, pese a basarse en modelos matemáticos, la denominada “inteligencia artificial” no tiene por qué ser neutral. Al contrario, advierten, puede ser tan racista, clasista o machista como aquellos que la programan». (https://www.eldiario.es/tecnologia/Gobierno-algoritmo-detectar-desarrollado-Indra_0_876662831.html)

Naturalmente, la forma más eficaz de desmontar el fraude sería accediendo al código fuente de INDRA, pero, en el caso de que permitieran hacerlo bajo mandato judicial, presentarían lógicamente uno que no estuviera trucado.

El conteo manual de los votos recogidos en las actas sería otra forma de detectar el pucherazo, pero esto no serviría de nada en el caso de que el censo hubiera estado falseado, porque de haber sucedido esa posibilidad no se podrían detectar los votos fraudulentos que se hubieran emitido por correo desde unos votantes fantasmales, ya que estos estarían incluidos en el censo. La única posibilidad de desmontar este tinglado sería repasar el censo votante por votante, para detectar a quiénes se eliminó sin motivo, a quienes se incluyó, y a quiénes se suplantó, tarea prácticamente imposible.

Decíamos en un artículo anterior que este pucherazo consistía en un conjunto de piezas sueltas que había que ensamblar, como en un rompecabezas, para poder vislumbrar el dibujo final, es decir, el objetivo que se pretende conseguir. Después de tantos artículos dedicados a esta labor, esperamos haber sacado a la luz el maligno cuadro final de esta malvada conspiración contra España, a la que se han prestado todos los partidos políticos, que son plenamente conscientes del pucherazo, sin que ninguno lo denuncie ni impugne las elecciones.

Lo de siempre: España, casa desolada, Patria traicionada, pues lo que muestra ese dibujo final que resulta del ensamblaje de las piezas del pucherazo es que hemos asistido a un Golpe de Estado, porque lo que se busca con el fraude no es un simple cambio de Gobierno, sino un cambio de Régimen.

Es cierto que tras el 28-A España sigue siendo una monarquía, pero es ya de dominio público que la victoria socialista ―unido al desmedido auge de las formaciones independentistas― supone el inicio del fin de la Corona, pues el objetivo de este golpe, más que poner ahí al impresentable Falconetti para satisfacer su cósmica megalomanía es transformar España en una República Federal, pasto del NOM, dirigida desde Bruselas. Justamente para culminar este objetivo largamente acariciado por los amos del mundo que diseñaron nuestra Transición, es para lo que los mandamases del cotarro mundial han puesto ahí al Doctor Fraude.

Tercera República que, claro está, hará lo mismo que la Segunda y la Primera: liquidar a la Derecha ―la poca que nos queda ya―, perseguir a la Iglesia Católica, desguazar nuestra unidad territorial, y llevarnos a una bancarrota donde los buitres y chacales globalistas devoren hasta nuestros huesos. Alea jacta est.

PD: Animamos a nuestros lectores a seguir informados del pucherazo y de las medidas que se van a tomar en el portal: https://eleccionestransparentes.wordpress.com/