Rajoy asimila el plan de Puigdemont a lo que “pasa en las peores dictaduras”

Mariano Rajoy ha entrado en una fase de responder con dureza y sin contemplaciones a todas las increpaciones que recibe de dirigentes nacionalistas catalanes. Se acabó la diplomacia declarativa. El presidente del Gobierno replicó este martes de nuevo con dureza a una pregunta en la sesión de control del Senado de una parlamentaria de ERC sobre su voluntad real para permitir el referéndum de independencia. Rajoy no se salió de su guion conocido en el fondo pero en la forma fue expeditivo. Consideró inviable conceder una consulta que excede sus competencias y sobrepasa la ley y la Constitución y remachó: “Usted pretende saltar el Estado de derecho y que yo lo haga”. El jefe del Ejecutivo calificó esa pretensión también del presidente catalán, Carles Puigdemont, como una “cacicada” y la asimiló “a lo que pasa solo en las peores dictaduras, y España es de momento un Estado de derecho y lo vamos a preservar”.

La senadora y portavoz de ERC, Mirella Cortés, inquirió a Rajoy en la sesión de control, tras dos meses de ausencia, sobre sus planes con respecto al interés de muchos catalanes por celebrar un referéndum de independencia. Recordó la parlamentaria nacionalista que el Senado no dejó a Puigdemont impartir su conferencia en una de sus salas, aunque le ofreció una comparecencia en la comisión especial para las autonomías y pese a que en ocasiones se organizan en su recinto otros actos privados y hasta catas de vino. Y reprochó a Rajoy que no acudiese el lunes por la tarde a la exposición que Puigdemont, su vicepresidente Oriol Junqueras y su consejero de Exteriores, Raül Romeva, dieron en una sala alquilada en el Ayuntamiento de Madrid. Cortés acusó a Rajoy de esquivar el problema y no querer dialogar.

Rajoy reiteró que su “voluntad y obligación” desde que llegó a La Moncloa en 2011 se había centrado en ayudar a Cataluña, a la Generalitat y a sus ciudadanos a resolver problemas concretos para superar su estado catatónico de casi quiebra y recordó su disposición a hablar de lo que él considera “razonable” y a “resolver problemas más que a crearlos”. El líder del PP remachó que la pretensión de Puigdemont y de la actual Generalitat no es a dialogar sino a que acepte sus tesis y entiende que “un presidente del Gobierno no puede aceptar chantajes”. Y recalcó: “Y no lo vamos a hacer”.

Cortés recordó la invitación formulada el pasado viernes tras el Consejo de Ministros de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, para que Puigdemont acuda al Congreso a explicar sus posiciones pero rechazó esa posibilidad porque concluyó que enfrente tendría “una mayoría absolutísima” con los diputados del PP, del PSOE y de Ciudadanos. Y enlazó esa oposición con todos los avatares sufridos por el estatuto de autonomía aprobado en el parlamento catalán en 2006 tanto en las Cortes Generales como en los más altos tribunales estatales. La senadora de ERC reclamó que se deje votar a los catalanes e insistió en querer conocer hasta dónde está dispuesto a llegar Rajoy como presidente del Gobierno para impedir esa consulta.

El jefe de Gobierno no respondió a esa exigencia de la senadora nacionalista ni a su provocación cuando le increpó con la necesidad de que “desimpute” a todos los altos cargos catalanes investigados por distintos tribunales en esta deriva separatista ni cuando le espetó: “Nos vemos en las urnas este otoño, ni un paso atrás”.

Rajoy optó por recordar la obligación de todos los ciudadanos, y altos cargos públicos, de respetar las normas, las leyes, el Estado de derecho y la Constitución. Luego emplazó a la senadora a que le dijera qué pensaría si él como presidente del Gobierno decidiese saltarse una ley y la animó a convencer al presidente catalán para que vaya al Congreso a convencer con sus argumentos a la mayoría de los 350 diputados de la cámara para modificar las leyes actuales que impiden la organización de ese referéndum de autodeterminación.

“Que vaya y les diga y convenza a los 350 diputados, que vaya a debatir y a liderar, para ejercer el liderazgo, que vaya a dar la cara y yo iré a debatir con él con mucho gusto y que explique la amenaza que conlleva la ley de transitoriedad jurídica”, fue el emplazamiento que le lanzó Rajoy antes de descalificar ese proyecto de borrador de ley de ruptura exprés avanzado en exclusiva por EL PAÍS como “uno de los mayores disparates y cacicadas que he visto en mi vida”.

Rajoy acabó su disertación con un nuevo reto a la senadora catalana y en su defecto a todos los mandatarios de la Generalitat que impulsan ese modelo de referéndum: “¿Conoce algún país en la historia de las democracias en el mundo que plantee que en un día se va a aprobar una constitución, sin que la oposición pueda hacer o decir nada?”. Y el presidente español se autocontestó: “Eso solo pasa en las peores dictaduras pero España, de momento, es un Estado de derecho y los vamos a preservar”.

Loading...