Rajoy deja a Cospedal al frente del PP, pero refuerza a Maillo como contrapeso

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No estaban previstas novedades ni grandes revoluciones, ni en las ideas ni en la renovación de equipos en el 18º congreso nacional del PP, y no se produjeron. Mariano Rajoy mantiene a Dolores de Cospedal al frente del PP, como su número dos y secretaria general, y no hace caso de las crecientes voces que desde distintos frentes del partido abogaban por su sustitución, sobre todo en ese cargo más que en el de ministra de Defensa. A Rajoy no le gusta remover mucho sus equipos y menos aún dar señales de preferencias de cara al futuro, cuando se plantee el debate pendiente sobre su sucesión. En todos sus movimientos, cuando forma un Gobierno o compone una ejecutiva del PP, tiene en cuenta sobre todo el juego de equilibrios. Ahora ha sucedido lo mismo.

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Rajoy esperó este sábado hasta las siete de la tarde, al final de su largo discurso de presentación de su candidatura, la única, para consagrar su máxima en la vida y en la política: “Son los mismos, no los he cambiado porque han funcionado bien”. Y así enumeró que deja en su lugar a Dolores de Cospedal, como secretaria general, aunque luego corroboró que la escoltará con algo más que un coordinador general normal. Rajoy leyó así el nombre de Fernando Martínez Maillo como nuevo coordinador general y responsable del área de Organización y Electoral, y le instauró como número tres, por encima de los demás vicesecretarios, pero también como el relevo en la sombra de la propia Cospedal.

El viernes, durante el debate de la ponencia nueva de Estatutos, surgió la discusión sobre la acumulación de cargos al registrar un compromisario precisamente de Castilla-La Mancha una enmienda en la que citaba que no era “de recibo” que una sola como Cospedal fuese al mismo tiempo secretaria general, ministra de Defensa, presidenta del PP en su región y diputada por Toledo. La enmienda parecía condenada al fracaso y se descalificó como el rebote de un delegado local descabalgado del poder. Todos los compromisarios pudieron participar de ese debate en pleno pero al final apenas votaron 700 sobre los 3.500 presentes y la propuesta salió derrotada por apenas 25 votos (328 frente a 303), con un sistema de votación a cartulina alzada muy rápido y cuestionado.

Muchos militantes de base y dirigentes del PP consultados hoy han interpretado esa ajustada votación en dos sentidos, como un toque de atención a que también en ese partido hace falta más participación de las bases frente a los cuadros y con el reflejo de un cierto mar de fondo por la rivalidad interna y larvada entre Cospedal y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, por la cuestión de la sucesión aún no abordad de Rajoy.

Rajoy dio a conocer su apuesta por Cospedal para ser elegida por primera vez secretaria general del PP el 19 de junio de 2008, un día antes de que comenzara el polémico y crucial 16º congreso nacional en la feria de Valencia donde salió elegido con una contestación interna récord en ese partido. Rajoy quería alguien nuevo, ajeno al pasado marcado durante lustros por José María Aznar. Buscó y sopesó varias opciones y se decantó por una mujer entonces de 44 años, abogada del Estado, que puso algunos reparos porque acaba de tener a su primer y único hijo. Cospedal se estrenó entonces prometiendo trabajo por la unidad del partido pero a los pocos meses, apenas seis, se encontró enclaustrada en la planta 7 del PP, la más noble, saliendo a defender a los gestores del pasado acusados del caso Gürtel.

Desde entonces su periplo al frente del PP ha estado plagado de comparecencias defensivas, a veces imposibles, para salir al paso de los constantes casos de corrupción que ha padecido ese partido en estos años. Sus ruedas de prensa se sucedieron de forma tan complicada que dejó de ofrecerlas. Desapareció durante meses de la presencia pública. En el 17º congreso nacional, en 2012 en Sevilla, Rajoy intentó subsanar ese agujero negro nombrando vicesecretario de comunicación y por tanto portavoz a Carlos Floriano, con el que tampoco conectó bien y quedó retratado para siempre como el autor del vídeo que concluía que al PP y el Gobierno les faltaban un poco de alma y piel para justificar sus años de recortes en las políticas públicas.

Estos últimos cinco años del mandato de Cospedal tampoco han sido fáciles. A su habitual reticencia a aparecer y dar explicaciones en público se sumó tener que asumir desde el PP una legislatura en la que el ejecutivo de Rajoy se destacó por su reducción en las inversiones y las políticas sociales. El PP debía ser el parapeto del Gobierno pero esa coordinación interna tampoco funcionó. El PP perdió varias batallas electorales pero se mantuvo en primera posición en las dos citas con las urnas generales, el 20-D y el 26-J. Rajoy perseveró como candidato, el PP aplacó sus dudas y ante la crisis de los demás partidos y sobre todo del PSOE al final salió elegido de nuevo presidente.

Dolores de Cospedal aprovechó este pasado viernes la presentación de su balance en 18 congreso de su partido para formular toda una reivindicación de la defensa y apoyo que desde la sede central en Génova 13 se ha dado a la gestión del Gobierno de Rajoy en los peores momentos y en estos últimos cinco años. El claro mensaje no era solo de mero trámite. Fue de autodefensa. Cospedal y todo el PP eran conscientes de que una de las pocas incógnitas que debían resolverse este fin de semana en la Caja Mágica de Madrid era precisamente su futuro como la número dos del partido y si seguía compatibilizando ese cargo con el Ministerio de Defensa.

La nominación de Fernando Martínez-Maillo (Zamora, 1969) ahora como coordinador general, por debajo justo de Cospedal, no es más que la ratificación oficial de lo que sucedió hace año y medio cuando Rajoy renovó la fila de los vicesecretarios nacionales del PP. Maillo ya era de hecho desde entonces el coordinador en la sombra del PP. Llegó a la cúpula del partido en junio de 2015, cuando Mariano Rajoy nombró a cuatro nuevos vicesecretarios para lanzar un mensaje de renovación, con caras más jóvenes y televisivas (los otros son Pablo Casado, Javier Maroto, Andrea Levy) pensando ya en la futura campaña electoral, pero Maillo no era un recién llegado.

En el año 2000, con José María Aznar de presidente del Gobierno, Martínez-Maillo entró como diputado en el Congreso sustituyendo a José Folgado, que acababa de ser nombrado secretario de Estado. Fue presidente de la Diputación de Zamora entre 2003 y 2015, cargo que compatibilizó con el de alcalde de su pueblo de origen, Casaseca de las Chanas (400 habitantes). Abogado de formación, su hermano, Zacarías, es portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Majadahonda (Madrid). En la cúpula popular Maillo sustituyó a Carlos Floriano como vicesecretario de Organización y desde entonces ha ido ganando protagonismo y asumiendo cada vez más tareas en la gestión del partido. En el organigrama ya era el número tres. En la práctica, le ha tocado hacer de número dos en más de una ocasión. Por ejemplo, de apagafuegos en las disputas internas motivadas por el retraso en los congresos regionales y provinciales del partido.