¿Reabrirán la cárcel de Zamora? Apuntan que un peruano militante del PSC fue quien filtró la homilía del Padre Custodio contra el lobby gay

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Ernesto Diógenes Carrión Sablich

Ernesto Diógenes Carrión Sablich

Oriol T.- A principios de los 90 cerró sus puertas la prisión provincial de Zamora, famosa por albergar entre sus muros la llamada cárcel concordataria donde cumplían sus penas los sacerdotes presos por el régimen de Franco. Especial significación tuvo el penal en los años del tardo-franquismo, cuando surgió una cierta contestación por parte de algunos curas vascos, algunos catalanes y, especialmente, por los llamados curas rojos. Ahí están los nombres de Paco García Salve, Mariano Gamo, Diamantino García, Víctor Manuel Arbeloa, Vicente Couco o Carlos García Huelga, que pasaron por el claustro, no precisamente románico, de la prisión zamorana. (PINCHE AQUÍ PARA FIRMAR)

Eran tiempos revueltos, en los que la policía espiaba misas y se imponían multas por determinadas homilías. El cura Solabarría, que llegó a ser después diputado de Herri Batasuna, aseguraba que: “En cada una de mis misas solía haber un policía de paisano en el último banco. Un día vi al policía de turno anotando en una libreta y desde el micrófono mandé al monaguillo a darle un lápiz para que pudiera anotar sin problemas todo lo que decía para que se lo transmitiera a su jefe”.

Las ciencias adelantan que es una barbaridad y ya no hacen falta policías con libreta de espiral. Un simple móvil permite grabar la homilía y amplificarla exponencialmente en las redes sociales. Esta es la jugada sucia que ha sufrido el P. Custodio Ballester la última semana. Una grabación desde un móvil, editada y descontextualizada, que se convierte en viral, tras ser promovida desde los mismos tentáculos de la alcaldía de L’Hospitalet. Esa alcaldía que preside Nuria Marín, la cual ya le ha dirigido dos fatwas y propugna su expulsión de la localidad.

Efectivamente, tanto la grabación como la sucia campaña partieron del entorno del Ayuntamiento de Hospitalet. La homilía de Custodio se enmarca en la novena de San Pedrito de Chimbote que organiza en su parroquia un grupo de peruanos y que es retransmitida por streaming, a través de su página de Facebook. Los peruanos que viven en Cataluña se agrupan en la FEPERCAT (Federación Peruana de Cataluña) y gozan de un representante en el Consistorio de Hospitalet: Ernesto Diógenes Carrión Sablich.

Ernesto Diógenes llegó a Barcelona en el año 1998, fundando en el 2002 la Asociación Nuevos Colectivos de Cataluña, siendo enseguida nombrado coordinador de inmigración de Iniciativa per Catalunya. Pero Ernesto Diógenes es un hombre inquieto y en 2010 se pasa al PSC, siendo designado vocal del Consejo Asesor del gobierno catalán en temas de inmigración y miembro de la Comisión Permanente de Seguimiento del Pacto Nacional de Inmigración de Cataluña. Cuando los socialistas dejan el gobierno de la Generalitat, Ernesto Diógenes se refugia en el Ayuntamiento de Hospitalet, donde es designado director de Ciudadanía y Diversidad de la Concejalía de Bienestar Social.

Se desconoce si Ernesto Diógenes estaba viendo la retransmisión de la misa a través del Facebook de San Pedrito de Chimbote en Barcelona o se la pasó algún malintencionado feligrés. Pero lo cierto es que los devotos de ese santo peruano en Hospitalet aseguran que quien filtró la grabación fue el director municipal Ernesto Diógenes Carrión Sablich. Por eso, a las pocas horas ya se había desatado la polémica, publicada la grabación -parcial y editada- de la homilía en Directa.cat y avivado el fuego por un tweet de la alcaldesa de Hospitalet. Obviamente todo ello fue amplificado por los medios sensacionalistas hasta el extremo de anunciar que el arzobispo de Barcelona iba a destituir al P. Custodio en septiembre, lo cual, si se leía bien, no iba a ser más que un cambio de parroquia. El P. Custodio, un hombre leal y coherente, no es el fanático ultramontano que nos están vendiendo. ¿Y cómo acaba esa persecución dirigida desde el entorno municipal? Con ese inaudito expediente abierto por la Generalitat, en el que se va a decidir si se denuncia a Custodio a la fiscalía o simplemente [sic] se inicia un procedimiento que desemboque en una sanción administrativa.

Volvemos al tardo-franquismo y a la persecución de homilías. Volvemos a perseguir a sacerdotes por simples opiniones vertidas en una prédica. Volvemos a atentar contra la libertad de expresión. Volvemos a exponer a religiosos en la plaza pública, esta vez con la ayuda de las redes sociales. A este paso volveremos a la cárcel concordataria. Con una diferencia, aquello era –dicen- una dictadura y esto -aseguran- es una democracia.