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Receta de albóndigas de calabaza y queso

Las albóndigas de calabaza y queso son un plato de lo más original, muy recomendable para estas fechas. La calabaza es un ingrediente de temporada que podemos encontrar fácilmente y que resulta muy versátil en cualquier cocina. Podemos cocinar postres deliciosos, bizcochos y flanes, sopas y caldos, además de estas sencillas albóndigas. Son perfectas para tenerlas siempre en el congelador y cocinarlas en caso de cena de emergencia o cuando nos apetezca un bocado un poco distinto. Toma nota de cómo se preparan unas albóndigas de calabaza y queso de vicio.

Ingredientes:

  • 500 gr de calabaza
  • 200 gr de queso mozzarella
  • Perejil
  • Pan rallado
  • 1 huevo
  • 50 gr de queso parmesano rallado
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta

Cómo preparar unas albóndigas de calabaza y queso

  1. Para preparar estas albóndigas de calabaza y queso, el primer paso consistirá en cocinar el ingrediente principal. Uno de los pasos más complicados a la hora de cocinar este alimento es pelarla correctamente. Con cuidado le quitaremos la cascara y la meteremos en el horno durante 50 minutos a 180º para que se ablande.
  2. Cuando tenemos la calabaza lista, un paso que podemos realizar con antelación. Hornear este alimento es sencillo, si después de enfriarse la guardamos en el congelador, podemos tener siempre a nuestra disposición una calabaza lista para la acción.
  3. En un bol colocamos la calabaza y la vamos a aplastar con un tenedor. Le incorporamos el huevo, la sal y un poco de pimienta.
  4. Para conseguir unas albóndigas un poco más consistentes vamos a ponerle el queso parmesano rallado, además de sabor nos permitirán cambiar un poco la ligereza de este plato. Cuando estén bien mezclados los ingredientes principales, le ponemos el pan rallado.
  5. Amasamos bien hasta tener una masa de albóndigas a base de calabaza perfecta. Con las manos vamos creando las albóndigas. Hacemos un circulo, en el centro le colocamos un trocito de mozzarella.
  6. Cubrimos la mozzarella hasta tener una albóndiga perfecta. Las vamos reservando a medida que las tenemos preparadas.
  7. En un plato colocamos un poco de pan rallado y en otro el huevo batido. Rebozamos las albóndigas con el huevo y el pan rallado antes de empezar a freírlas.
  8. En el momento en que tenemos las albóndigas doradas, las vamos retirando del fuego. Las colocaremos sobre papel absorbente hasta que hayan soltado todo el exceso de aceite que hayan podido acumular.
  9. Servimos en caliente para poder disfrutar de la cremosidad de un corazón de queso fundido. Atrévete a probar estas albóndigas son una auténtica delicia fácil de preparar.