Receta de sopa de pollo con hierbabuena

4

La sopa de pollo y hierbabuena es de las más clásicas y deliciosas que pueda existir. Se caracteriza por tener una serie de alimentos que la hacen especial, a la vez que saludable. El caldo de esta sopa puede estar siempre disponible en nuestro congelador y salir a la palestra cada vez que necesitemos una de esas cucharadas que curan el alma. Sentirnos en plena forma gracias a la textura del pollo, una carne blanca que permite disfrutar de un sabor intenso mientras nos cuidamos, mezclado con la frescura de la hierbabuena es una experiencia que merece la pena que probemos. Toma nota de una receta ideal para los primeros fríos del año.

Ingredientes:

  • 1 muslo de pollo
  • Huesos de pollo
  • 4 huevos
  • 6 dientes de ajo
  • 100 gr de pan del día anterior
  • Agua
  • Aceite de oliva
  • 2 ramas de hierbabuena

Cómo preparar una sopa de polla con hierbabuena

  1. Empezamos esta sopa preparando el fondo. Ponemos en la olla rápida o convencional los huesos del pollo, el muslo y la hierbabuena.
  2. Sazonamos al gusto y cubrimos con agua. Cerramos la olla y esperamos unos 10 minutos hasta que el caldo esté preparado. Si usamos una olla convencional puede tardar un poco más de tiempo.
  3. Retiramos los huesos del pollo y el muslo. Colamos el caldo y lo reservamos. Cuando la carne esté templada la iremos desmenuzando, será un complemento perfecto para esta sopa repleta de sabor.
  4. Picamos los dientes de ajo, si nos gusta menos intenso podemos poner menos. En una sartén con aceite empezamos a pochar los ajos hasta conseguir un aceite aromatizado repleto de sabor.
  5. Cuando los ajos estén dorados, le añadiremos el pollo desmenuzado, nos interesa que quede salteado y se impregne del sabor de los ajos.
  6. En lugar de pasta o sopa convencional, utilizaremos un poco de pan del día anterior. Lo cortaremos en trozos del mismo tamaño y lo añadiremos. Dejaremos que se fría durante unos minutos.
  7. Ponemos el caldo y vamos removiendo hasta conseguir que esté bien integrado a la pasta. En ese momento iremos añadiendo uno a uno los huevos. Nos interesa que se vayan cuajando sin que queden muy compactos.
  8. En el momento en que tenemos los huevos cuajados, podemos retirar del fuego la olla. Rectificaremos de sal y pimienta, prepararemos el bol para servir la sopa. Para darle más color, le podemos añadir la hierbabuena picada por encima y un poco de jamón cortado a taquitos. Tendremos lista una sopa capaz de curarnos el alma.