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Recusar a los jueces: la táctica demócrata para frenar las denuncias de fraude en el Supremo de Estados Unidos

Clarence Thomas fue cuestionado por Biden en 1991. El demócrata dirigía la Comisión Judicial en aquel entonces

Unidos plantea varios escenarios. El más lejano, pero no imposible, es la intervención de la Corte Suprema para definir quien será el mandatario de la nación norteamericana en los próximos cuatro años.

Actualmente, el máximo tribunal de Estados Unidos está compuesto por nueve jueces, de los cuales seis fueron nombrados durante una administración republicana: John Roberts, Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh, Clarence Thomas, Amy Coney Barrett y Samuel A. AlitoMB.- Las denuncias de Donald Trump en al menos cuatro estados para determinar si hubo o no fraude electoral en las elecciones de Estados Jr.

Sin embargo, en el pasado de varios de ellos, ha habido encuentros por demás agrios con el binomio demócrata Biden-Harris. Los más memorables son las audiencias de Clarence Thomas en 1991 al igual que la de Brett Kavanaugh en 2018.

Con la jurista Amy Coney Barrett, increpada en octubre de 2020, la presión vino por la cercanía de las elecciones y su perspectiva sobre el aborto u otros tópicos importantes. Estos momentos, para algunos analistas, podrían ser aprovechados por los demócratas para «equilibrar la Corte» en un eventual caso.

Joe Biden y su papel de inquisidor con Clarence Thomas

Existió un episodio particular relacionado con Thomas y Biden, cuando este último se desempañaba como senador en Delaware. Una historia que hoy vale la pena recapitular. Se trató de la audiencia del juez en 1991, tras ser nominado por el entonces presidente George W. Bush, para convertirse en parte de la Corte Suprema.

El Comité Judicial para interpelarlo era dirigido por Joe Biden. Para la época, el juez Clarence Thomas había sido acusado de agresión sexual por Anita Hill, una profesora de derecho que había trabajado con él y que fue interrogada como testigo por Biden.

De acuerdo con la reseña de Hitc, «Hill sostiene que la decisión de Biden de no utilizar a ninguno de los otros supuestos ‘testigos de asalto’ terminó enmarcando sus propias afirmaciones en algo parecido a ‘él-dijo-ella-dijo’ o en ese orden».

Aunque la audiencia finalmente confirmó a Thomas en la Corte Suprema, en sus memorias de 2007, tituladas «My Grandfather’s Son«, el jurista revela que Biden lo había invitado a recorrer la sala del tribunal en conjunto el día anterior. Allí le prometió que comenzaría con preguntas fáciles, promesas que, según él, Biden no cumplió.

«El senador Biden fue el primer interrogador. En lugar de las preguntas de softbol que había prometido hacer, me lanzó una bola de frijoles directamente a la cabeza, citando un discurso que había dado cuatro años antes en la Pacific Legal Foundation y desafiándome a defender lo que había dicho», relata en el libro citado por The Washington Post.

Thomas afirmó además que Biden lo había llamado y prometió ser su «mayor defensor» en caso de que surgieran las acusaciones de Anita Hill. Dijo que Biden lo tranquilizó y enfatizó que las audiencias no estaban destinadas a ser una prueba.

Las especulaciones no pararon. En ese entonces, estos sucesos propiciaron aún más las conversaciones sobre la problemática racial en Estados Unidos. Partidarios de Thomas afirmaron que la audiencia y las denuncias de agresión tenían como objetivo evitar que Thomas, un hombre negro, sucediera a Thurgood Marshall, el único otro hombre negro en la Corte Suprema.

La recusación para neutralizar a Thomas

A pesar de que seis jueces son conservadores, estos episodios con los demócratas podrían ser usados a favor de Biden. Un artículo de The Washington Post sostiene: «según la política de recusación del tribunal, se puede argumentar con firmeza que Thomas no debe participar en la decisión de casos que involucran a Biden».

Del mismo modo, se explica que en lo concerniente a las decisiones sobre recusación de los magistrados de la Corte Suprema existe una particularidad: no están sujetas a revisión porque forman parte del tribunal de última instancia de la nación.

El Código de Conducta de la Conferencia Judicial se aplica solo a los tribunales federales inferiores. Roberts, quien funge como presidente de la Corte Suprema, hace hincapié de manera recurrente en que todos los jueces consulten el código para conocer sus obligaciones éticas.

«Un juez se descalificará a sí mismo en un proceso en el que la imparcialidad del juez podría ser cuestionada razonablemente». Así lo establece el reglamento «cuando el juez tiene un sesgo o prejuicio personal con respecto a una de las partes” en el proceso.

Con base en este extracto está claro que los demócratas irán directo a la yugular. Es casi seguro que utilizarán el argumento de recusación para sacar a Thomas del juego. También pueden urdir lo mismo, aunque sea menos probable, con Kamala Harris y el juez Brett Kavanaugh, que también tuvieron un desencuentro en 2018.

La «desagradable» mordacidad de Kamala Harris para increpar a Brett Kavanaugh

La demócrata californiana, que hoy acompaña a Biden en la fórmula que pretende llevarlo a la Casa Blanca, formaba parte del Comité Judicial del Senado cuando ocurrió la nominación de Brett Kavanaugh.

La ABC recordó recientemente el episodio entre la senadora y el juez. Este encuentro adquirió nuevas proporciones cuando Harris le preguntó a Kavanaugh si había discutido la investigación del fiscal especial Robert Mueller —artífice de las averiguaciones sobre el papel de Rusia en las elecciones de 2016— con algún empleado de un bufete de abogados dirigido por el abogado de Trump, Marc Kassovitz.

Aquel episodio fue muy discutido. La mordacidad de Harris y su alevosía no pasó desapercibida ante los espectadores, en especial cuando insinuó que directamente el hecho había ocurrido. El jurista le siguió la corriente:

«Bueno, ¿hay alguna persona de la que estás hablando?», Kavanaugh le preguntó a Harris.

“Te estoy haciendo una pregunta muy directa. ¿Sí o no?», respondió la senadora.

Después de un continuo ir y venir, Kavanaugh le dijo a la senadora: «Me gustaría conocer a la persona en la que estás pensando».

«Creo que estás pensando en alguien y no quieres decírnoslo», respondió Harris.

El cuestionamiento sobre temas álgidos no quedó solo allí. La senadora californiana tocó después uno de sus temas «bandera» para demarcar posturas: los derechos reproductivos.

Lo que siguió fue un episodio lleno de preguntas impregnadas del verbo progresista siempre presente en el discurso de Harris. Así lo refleja el extracto de la ABC, que retrató lo incisivo de sus planteamientos:

«¿Puedes pensar en alguna ley que le dé al gobierno el poder de tomar decisiones sobre el cuerpo masculino?», preguntó Harris.

Kavanaugh se quedó paralizado durante varios segundos antes de responder: «Estoy feliz de responder una pregunta más específica».

“Hombre versus mujer”, respondió Harris.

Después de un ir y venir, Kavanaugh le dijo a Harris: «No estoy pensando en ninguno en este momento, senadora».

Al final, el juez salió airoso de todo este enfrentamiento. Fue electo con 50 votos a favor contra 48, una brecha parecida a la de Thomas en su momento.

No obstante, el enfrentamiento con Harris, a pesar de ser un procedimiento que se hace con regularidad para cada juez nominado a la Corte Suprema, no fue minúsculo y los demócratas, como es costumbre, podrían buscar un modo de darle una vuelta a ello.

Amy Coney Barrett y el enfrentamiento con el ala radical demócrata

La confirmación de la juez Amy Coney Barrett levantó ciertas costras en el ala radical de los demócratas. Alexandria Ocasio-Cortez, quien es representante en la Cámara por el ala más izquierdista de dicho partido, inició con su artillería para enfrentar a los conservadores: aumentar la Corte Suprema.

En concreto, los demócratas se centran en esta idea desde que el máximo tribunal comenzó a tener mayoría de jueces conservadores. Por lo tanto, los demócratas ya tienen en mente la reforma del sistema de justicia. El objetivo es sencillo: apropiarse de la Corte Suprema en un eventual gobierno de Joe Biden.

«Los republicanos hacen esto porque no creen que los demócratas tengamos las agallas para jugar duro como ellos. Y por mucho tiempo han tenido razón. Pero no permitamos que intimiden a la gente haciéndole creer que su atropello es normal, al menos una reacción no lo es. Existe un proceso legal para la ampliación (del tribunal)», expresó Ocasio-Ortiz en un tuit.

Aunque Barrett no podría ser sacada del juego, vale la pena mencionar que fue objeto de un sinfín de cuestionamientos que supo manejar hábilmente para poder convertirse en una de las jueces más jóvenes en llegar al cargo.

Hoy con un panorama electoral aún por definirse, cuando restan dos meses para juramentar al presidente de Estados Unidos, el mundo mira con atención cada paso que da el equipo legal de Trump y se pregunta si todo su proceder lo lleva a colocar el futuro del país en manos del más alto tribunal de la nación.