Repsol, Tenerife y sus algas

Nos volvieron locos contra las prospecciones de petróleo en las islas y, al final, aunque se obtuvo pruebas constrastadas de su existencia en aguas españolas de Fuerteventura, a pesar de los ecologistas afrancesados de Greenpeace (recuerdo el intento de sabotaje ante los buques de nuestra querida Armada), dejamos escapar el tren de la riqueza de nuestras costas con el argumento del turismo.

El partido que sometió al martirio a los canarios y resto de españoles con este tema se llama Coalición Canaria, que en 2018 cumple 25 años de presencia automática en el poder. Y el comparsa, el papel de tonto útil, lo hizo el PSOE, entregado a la cama redonda. O redondilla.

Pero la mierda siempre sale a flote, nunca mejor dicho. Y el subdelegado del Gobierno en Santa Cruz de Tenerife, Guillermo Díaz Guerra, que sabe mucho de química porque es licenciado en Farmacia, ha sentenciado que hay relación entre las microalgas, asquerosas, y la nula gestión de las aguas residuales de esa isla que ahora genera turismofobia entre todos los canarios. Ahora que sigan, sus autoridades, engañando a los peninsulares que vienen a las islas diciciendo que las algas repugnantes están en Canarias cuando es en Tenerife. Voy a releer estos días a Olivia Stone y a Tenerife y sus Siete Satélites.

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