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¿Respiro tras la reunión del G-20 o tras el vuelco electoral de Andalucía?

Este lunes, tras una jornada electoral de infarto en Andalucía, decidí cambiar ligeramente mi artículo semanal. Inicialmente, se centraba exclusivamente en la recuperación del mercado tras el acuerdo “temporal” en el G-20 entre Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, factor determinante de la recuperación del mercado en EEUU el viernes pasado y el arrastre a Europa del lunes. Y de lo que iba a durar esta alegría. Es decir, confirmar que los astros se han alineado para que el final de año sea algo mejor de lo que ha sido, hasta ahora, el año en su conjunto.

Y todo esto porque este lunes por la mañana, al empezar el mercado con fuertes subidas, una persona allegada me ha llamado para preguntar si el mercado subía por el resultado de las elecciones andaluzas… y la verdad es, que lo que en un principio me ha hecho reír mucho, luego me ha dejado pensativa. La globalización diluye los tsunamis locales… y nos es difícil hoy, a veces, entender las consecuencias reales de esa globalización. ¿Qué es más importante para la bolsa española (o incluso la europea): que Trump consiga exportar más a China y controlar las importaciones con aranceles más o menos altos o que los andaluces cambien de gobierno tras 40 años y les bajen los impuestos (en los programas del PP y Ciudadanos se prometía una bajada de IRPF, eliminar el impuesto de sucesiones y otros impuestos)?

Sea como fuere, parece que los mercados nos prometen un respiro tras la reunión del G-20 en Buenos Aires de este fin de semana -la reunión entre Donald Trump y el líder chino, Xi Jinping, parece que ha logrado relajar los mercados-. El resultado de la reunión, de momento, consigue mantener las tarifas estadounidenses por valor de 200.000 millones de dólares en importaciones chinas en el 10%, por lo menos, para los próximos 90 días. Estas tarifas estaban en discusión para ser elevadas a 25% a partir del 1 de enero 2019.

Se abre a continuación un periodo de negociaciones para resolver diferencias en muchos temas que han quedado pendientes: transferencia de tecnología, protección de la propiedad intelectual, etc. Lo que parece que significa, y así lo han leído los mercados, una situación de relativa estabilidad entre los dos países, es en realidad mucho más inestable. Realmente se está disputando la siguiente fase de la competencia feroz entre las dos mayores economías del mundo.

Los chinos están desesperados por evitar el incremento de las tarifas al 25% en 90 días, pero hasta la fecha, lo único que han ofrecido para frenar el asalto americano es comprometerse a incrementar la entrada de bienes americanos en China. Pero esto sólo les ayudará los próximos 90 días. Toda la presión está con los chinos, cuyo índice de mercado, el Shangai Composite Index, ha caído casi un 30% desde principio de año, en una economía que intenta desapalancarse y seguir creciendo a ritmo del 6,5%. La otra cara de la moneda está en EEUU, donde Trump tiene una situación bastante más relajada en cuanto al mercado de valores y la boyante economía americana le permite cierto margen de maniobra con China.

Política interna

Y desde un punto de vista de política interna, en este tema relativo a ponerse duro con China en lo económico, los demócratas apoyan a Trump de forma bastante generalizada, lo que le beneficia, teniendo en cuenta que en las últimas elecciones “midterm” de noviembre pasado, éstos han ganado la Cámara de Representantes y podrían oponerse.

Sin embargo, sí que se ha visto que, para que esta causa sea apoyada por otros países desarrollados como Japón o la Unión Europea, deberá convencer a éstos en relación a qué objetivos finales persigue para que les beneficien a todos ellos. No una ventaja táctica, sino una causa noble como es conseguir un entorno de comercio libre, justo y recíproco entre países. Para eso tiene 90 días. Y los mercados, a respirar y cerrar el año algo mejor de lo que se pronosticaba hasta hace exactamente cuatro días.

Las evidencias empíricas indican que hay un incremento de la globalización en los mercados financieros. Una de esas evidencias es que, desde 1990, los flujos financieros internacionales se han visto incrementados de forma sustancial. Aunque persisten ciertos sesgos que limitan la globalización en los mercados financieros, como los sesgos locales, es visible que las barreras a la internacionalización son cada vez menores, dentro de los límites derivados de la cada vez más menguante asimetría de información entre zonas geográficas. Así, los datos de la actividad bancaria internacional y de las depositarías internacionales de valores apuntan a unos flujos financieros cada vez más transparentes y abundantes entre fronteras. Esta globalización, más que una situación puntual, se puede decir que es un proceso. “Un proceso que no parece que vaya a parar en el futuro inmediato”, (Greenspan, A. (2000) “Global challenges”, remarks delivered at the Financial Crisis Conference, July).

Arantza Virós Usandizaga
Socio-Director Neo Inversiones Financieras