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«Reyes y Mangantes»

MONTAJE DE VANITY FAIR

Álvaro Filgueira*.- El fin de semana del 12 al 14 de mayo de 1989, se celebró la primera reunión de los Reyes de España con las personas mas influyentes y poderosas del mundo, en la isla de A Toxa en O Grove, Pontevedra.

Durante tres días, jefes de estado, reyes, banqueros y empresarios se dieron cita en el Gran Hotel de La Toja para discutir y, quién sabe si para dirigir, lo que iba a pasar en el mundo en los siguientes años. Y como ejemplo un dato que puede ser casual (o no): seis meses después de esta reunión caía el Muro de Berlín.

Aquel fin de semana Galicia se convirtió en el lugar con más poder del planeta Tierra.

Estuvo el Grupo Bilderberg creado el 29 de octubre de 1954 en un hotel de Holanda con el mismo nombre. Inicialmente el fin de este selecto club era favorecer e impulsar las relaciones entre Europa y Estados Unidos frente a la Unión Soviética y el comunismo, pero tuvo tanto éxito este primer encuentro que se decidió realizar después una conferencia anual.

Había jefes de estado, reyes, abogados, periodistas, políticos, banqueros, empresarios… entre sus miembros e invitados y todos con un denominador común: son líderes en sus ámbitos y las personas mas influyentes y poderosas del planeta.

Hay una “leyenda” qué dice que en las reuniones de Bilderberg se decide el futuro del mundo y que ellos son los que realmente mueven sus hilos.

Pues en 1989, dos ilustres miembros del Club Bilderberg, los reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, se ofrecieron para ser anfitriones de la reunión anual de ese año, y qué mejor sitio para hacerlo que en el Gran Hotel de la Toja, propiedad por aquel entonces de Carmela Arias y Díaz de Rábago, condesa de Fenosa y amiga personal de los monarcas, que se ocupó personalmente de los preparativos con meses de antelación.

Durante una semana antes de la reunión hubo controles de acceso policiales por tierra, mar y aire, zodiacs, helicópteros y antenas parabólicas que blindaron “A Illa” y convirtieron A Toxa en un búnker inexpugnable.

Debido a lo aparatoso del operativo, que incluyó la llegada de 22 aviones privados al aeropuerto de Santiago de Compostela y que hacía imposible ocultar al mundo la celebración, el comité directivo del Club decidió informar de la reunión a los medios, en una rueda de prensa celebrada días antes del encuentro, en el Hostal de los Reyes Católicos, en Santiago de Compostela.

Para que se hagan una idea de la magnitud del evento. nada mejor que enumerar a algunos de sus ilustres asistentes: Henry Kissinger (ex-secretario de Estado de los EEUU y Premio Nobel de la Paz), David Rockefeller (padre e hijo) Lord Carrington (ex-secretario general de la OTAN), los Reyes de España, Felipe González, los Reyes de Holanda, el Primer Ministro Belga, Mariano Rubio (Gobernador del Banco de España), Emilio Ybarra (Presidente del BBV), el Presidente de Fiat, el jefe del Comando Supremo en Europa de la OTAN, la gobernadora General de Canadá, altos ejecutivos de los diarios Daily Telegraph, The Wall Street Journal y The Economist… Así hasta alcanzar la cifra de 112 participantes de 19 países europeos, Estados Unidos y Canadá: las personas más poderosas del mundo, aunque la teoría dice que todos ellos siempre hablan en su propio nombre y nunca como representantes de sus naciones, organizaciones o empresas.

El Gran Hotel fue cerrado de manera exclusiva para estas personalidades, que se levantaban para disfrutar juntos del desayuno a las 7:30 y unas horas después decidían el futuro del mundo. Entre los puntos que trataron durante ese fin de semana se encontraban los cambios que se estaban avecinando en la URSS, la unión monetaria en la Comunidad Europea y el futuro de la OTAN.

Como anécdotas más mundanas podemos decir que la Reina Beatriz de Holanda se dio un paseo a pie hasta O Grove para tomar algo en un bar local. Rockefeller padre jugaba al golf en el magnífico campo de la isla. Rockefeller hijo hacía running todos los días por los caminos de La Toja. Henry Kissinger fue a comer a uno de los mejores restaurantes de O Grove: camarones, ostras, almejas, centolla, rodaballo y por supuesto, Albariño y decía que había sido la mejor comida de su vida (¡como para no decirlo, vamos!), según palabras de Vivencio Sanmartín, antiguo jefe de recepción del Gran Hotel.

Incluso algunos hicieron una visita a Santiago de Compostela, invitados por Fernando González Laxe, presidente de la Xunta de Galicia en aquel momento, del que existe un pequeño documento en vídeo.

Pues bien, una radio nacional, que no voy a nombrar, así como tampoco el nombre del periodista, por ética, por respecto profesional, y porque además se convirtió en un amigo ya que coincidí trabajando con él años más tarde en otra radio, abrió los informativos de la mañana desde el lugar con el siguiente titular: «Reyes y Mangantes se reúnen en La Toja», de ahí que yo lo titule así también. Evidentemente se equivocó: el titular era Reyes y Magnates y no Reyes y Mangantes, pero quizás al salir de noche y dormir poco le hizo cometer un desliz que alcanzó unas proporciones dramáticas para la época.

Esto viene a cuento porque es una demostración del poder que tenia la monarquía española encabezada por el Rey Juan Carlos I, al que hoy en día sus deslices extramaritales y su ambición desmedida por el dinero, lo están bajando del pedestal en que estaba y tienen muchos españoles, aunque es reseñable destacar que solo haya salido en su defensa Felipe González, lo cual tampoco deja de ser paradójico, porque estaba en la reunión de la Toja.

Otros parece que lo quieren dejar a la altura de un delincuente, aunque haya podido cometer algún delito, pero es inviolable según la Constitución.

Otros parece que quieren aprovechar los desmanes del rey emérito para cargarse la monarquía, y esto no es jugar limpio ni cumplir la Constitución.

Y lo de meter en el mismo saco a su hijo, el rey Felipe VI me parece una majadería, porque los hijos no son culpables de los actos de sus padres, y hasta el momento el rey actual es un ejemplo y ha dado muestras con actos fehacientes de ser el primero en hacer cosas de un hombre como cualquier otro y no de un monarca.

Yo soy republicano porque no creo que los cargos se puedan heredar, sino que tiene que elegirlos el pueblo, pero una persona con la formación y valores de Felipe siempre es digna de ser presidente de mi república.

En fin, que en Galicia somos mucho de bruxas, meigas e coruxos, y se me ha venido a la cabeza que mi amigo periodista tal vez no cometió un desliz, sino que tuvo una visión premonitoria nocturna.

*Álvaro Filgueira ha sido director y coordinador general de Radio Voz y Onda Cero en Santiago, responsable del grupo COPE en La Coruña y delegado de Libertad Digital en Galicia. También fue el responsable comercial de La Voz de Galicia y El Correo Gallego. En la actualidad es el director comercial en Galicia de Alerta Digital.