Ricardo Darín: “España y Catalunya deben cuidar el tono para poder hablar”

Ricardo Darín (Buenos Aires, 1957) regresa a la cartelera teatral barcelonesa con ‘Escenas de la vida conyugal’, una comedia de Ingmar Bergman que retrata las relaciones de pareja. La obra, en la que Andrea Pietra da la réplica a Darín bajo la dirección de Norma Aleandro, estará solo hasta el domingo en el Tívoli, donde ya se representó en el 2015. Al polifacético protagonista de filmes como ‘Nueve reinas’ y ‘El secreto de sus ojos’ le encanta venir a Barcelona, pero le preocupa la situación actual en Catalunya.

Es curioso que esta obra de Bergman, que en el cine es amarga, se transforme en el teatro en una comedia. Es que la gente no debe confundirse. Esta no es la película [‘Secretos de un matrimonio’], sino una obra de teatro que escribió después. Hace dos años, un crítico que no sabía que Bergman escribió la obra teatral en un tono muy diferente a la miniserie de televisión y a la película tituló su reseña ‘El asesinato de Bergman’. Nos hizo mucha gracia, porque la crítica no era mala, pero hablaba de que el tono era otro. Está bien aclararlo y que nadie se confunda.  Nosotros no hemos cambiado nada, fue Bergman. La fusión con nuestro estilo,  por decirlo de forma perfumada, hace que la gente aún se ría más incluso en situaciones trágicas.

¿Norma Aleandro ha cargado las tintas de la comedia? Para nada. Ella, que hizo esta obra como actriz con el gran Alfredo Alcón, ya me previno cuando empezamos a ensayarla hace cinco años: “Te va a sorprender mucho la cantidad de veces que la gente se va a reír de cosas que no son graciosas”. El conflicto planteado en escena produce cierta incomodidad y muchas veces la válvula de escape es la risa. El espectador se vacuna de lo que ocurre riéndose.

¿Recomienda la obra a parejas en crisis? Seré absolutamente sincero: la verdad es siempre el camino más corto cuando hay amor verdadero. Pero también puede ser el más doloroso. En términos de aprovechar la vida hasta la última gota a mí me parece que sí, que está bien para parejas en crisis. Una de las cosas que me gusta más de mi personaje es que no tiene trampas. Viene, muestra su conflicto y se lo plantea a su mujer y pregunta: ¿Qué hacemos? Eso no suele ocurrir. Uno tiende a esconder y a tratar de solucionar los problemas por su lado. 

“La verdad es siempre el camino más corto cuando hay amor verdadero. Pero también puede ser el más doloroso”

Sabrá que se ha comparado la relación de Catalunya y España con la de un matrimonio mal avenido… Yo lo veo como una cuestión más familiar que conyugal. Se ha permitido que las cosas llegaran a un punto desde el que es difícil desentrañar si hay o no verdadera intención de escuchar al otro, de tratar de entenderse y de cambiar el tono. Según el tono que se usa es muy difícil poder hablar, de ahí la importancia de cuidarlo. Este conflicto es lo suficientemente complejo para poder improvisar al respecto. Hay que conocerlo en profundidad para hablar pero, en términos generales, desde fuera, la sensación que uno tiene es que hay un enfrentamiento innecesario. Se debería intentar lograr -quizá se ha intentado y no se ha logrado- un verdadero diálogo.

No hay muchos puentes tendidos. Ahora está complicado, cierto, pero hay tanta gente en juego, tantas almas y tantas familias, amigos y parejas compuestas por gente de aquí y de fuera. Ha corrido tanta agua bajo el puente que lo que más temo es la rutpura de los tejidos en términos amorosos, la cantidad de amigos, familiares que tienen posiciones enfrentadas. ¡Y ni quiero imaginar qué pasará en los trabajos y las empresas! Hay ciertos tejidos que, cuando se desgarran, es muy difícil recomponerlos. Por eso hay que ir con cuidado, ser más amorosos y sensibles y no permitir que se rompa ese tejido.

“Hay ciertos tejidos que, cuando se desgarran, es muy difícil recomponerlos. Por eso hay que ser más amorosos y sensibles”

Hábleme de su nuevo filme. Estoy rodando ”Todos lo saben’, una película con un director extraordinario, el iraní Asghar Farhadi, una experiencia nueva y absolutamente inédita. Me invitó a rodar este filme con varios amigos catalanes y españoles: Javier Bardem, Penélope Cruz, Eduard Fernández, Barbara Lennie… El tema del que hablábamos era permanente durante el rodaje, como puedes imaginar. Todos mis compañeros están preocupados. Necesitan, quieren y abogan por una salida, porque hay gente que lo está pasando muy mal. Tengo colegas de todas las regiones de España y los noto preocupados. Es un tema que nos toca a todos, incluso a los que no somos de este país pero lo amamos. 

¿Cómo es la experiencia de trabajar con Fahardi? Al ser de otra cultura, bajo su batuta trabajamos con otros parámetros que nos obligan constantemente a revisar los conceptos y nuestra forma de enfocar el trabajo. Es aleccionador, de aprendizaje diario. Todos los días me voy del rodaje con algo nuevo, y eso, a mi edad y a estas alturas del camino, es muy importante.

Pocos consiguen triunfar tanto en las telenovelas como en películas de Oscar. He tenido mucha suerte porque escapé a los prejuicios, injustos, con los que se juzga a los actores de televisión, medio donde empecé a triunfar de joven. También es cierto que en un determinado momento tuve visión y no me asustó modificar mi carrera y aceptar nuevos desafíos. Nunca me gustó instalarme en lo ya conocido por muy efectivo que hubiera resultado.

¿Es cierto que nunca hizo ninguna clase de arte dramático? Empecé en varias escuelas pero nunca acabé nada porque me sentía fuera de lugar. Muchas cosas que enseñaban ya las sabía, me las habían explicado mis padres. Yo he aprendido actuando. Nunca le hice ascos a ningún trabajo, de todo tipo, no solo artísticos. Heredé de mi madre una energía tremenda y arrolladora. Muchas veces por la noche me tengo que pegar un martillazo para poder dormir.  Hice de todo y en el camino fui tratando de incorporar conocimientos. Me gustan los desafíos. Dirigir películas está en mi punto de mira.

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