Rivera hace una enmienda a la totalidad al ideario de Ciudadanos

La batalla ideológica ha estallado en el seno de Ciudadanos: la propuesta de nuevo ideario del partido que Albert
Rivera quiere aprobar en el congreso de febrero puede convertirse en la particular caja de Pandora de C’s, ya que numerosos cuadros y dirigentes lo consideran una enmienda a la totalidad (de matriz liberal) al ideario vigente.

El texto que Rivera quiere cambiar fue elaborado por el catedrático Francesc de Carreras, uno de los fundadores de C’s, aprobado en el congreso de 2007 en plena guerra entre el sector liberal y el socialdemócrata, y que definió y (todavía) define a los naranjas como una formación que se nutre del “liberalismo progresista y del socialismo democrático”, en su voluntad de ocupar el espacio de “centroizquierda no nacionalista”.

Esta fórmula sirvió en ese momento para llegar a una entente cordiale entre la izquierda y la derecha presente en C’s, lo que no evitó que en los días posteriores al congreso del 2007 centenares de afiliados se dieron de baja para, posteriormente, integrarse en UPyD o sumarse a las filas del PP catalán.

Siete años después de aquel agitado cónclave en el hotel Hesperia de l’Hospitalet, Rivera y su núcleo duro se plantean acabar con el libreto ideológico que ha guiado a C’s hasta la fecha y aprobar un nuevo ideario –“ponencia de valores” a la que ha tenido acceso este diario– que los sitúa en coordenadas más liberales y borra muchas de las bases fundacionales, políticas pero también sentimentales, de C’s.

“Nos definimos como un partido constitucionalista, liberal, demócrata y progresista”, reza el nuevo texto que mañana presentará Rivera ante el consejo general, máximo órgano de dirección entre congresos. Un documento que enlaza a C’s con “el liberalismo español que estableció en las Cortes de Cádiz el concepto de nación como la reunión del conjunto de españoles”, mientras pasa por alto que el origen del partido en 2005 como un movimiento ciudadano de reacción al nacionalismo catalán.

Por el contrario, en el arranque del ideario aún vigente se subraya que C’s “es el fruto maduro de una reacción ciudadana que tiene su origen en Catalunya y que posteriormente se proyecta en toda España”.

Este ninguneo a los orígenes catalanes de C’s está suscitando gran controversia. “Parece que busquen acabar con el equilibrio interno de las diferentes familias ideológicas del partido, borrar el legado de los fundadores, y refundarlo en un partido de centroderecha”, denuncia un veterano dirigente consultado por este diario. Otro cuadro de C’s lamenta que la dirección se instale en la dinámica del “o conmigo o sin mí” y adopte un relato que “da a entender que el partido nace con el salto de Rivera a la política española y se olvida del pasado”.

La propuesta de ideario ha puesto en pie de guerra sobre todo al sector socialdemócrata, que se está movilizando para el consejo general de mañana en Barcelona. En las últimas horas han hablado con algunos de los fundadores de C’s para que den un paso al frente antes del congreso y con su “autoridad moral” maticen los planes de Rivera.

Asimismo, varios consejeros quieren presentar en el consejo del sábado el actual ideario como una enmienda a la totalidad al texto que defiende el núcleo duro. En ese consejo, estará presente por primera vez en mucho tiempo la comisión ejecutiva de C’s en pleno para cerrar filas en torno a Rivera.

Los socialdemócratas también han empezado a organizarse de cara al congreso que el partido celebrará en febrero en Madrid. Un escenario de tensión que evidencia el choque entre el viejo partido, formado sobre todo por los militantes y cuadros de C’s en Catalunya, y el nuevo, con gran influencia del liberalismo de los líderes de Madrid, Luis Garicano, Begoña Villacís e Ignacio Aguado. Bajo la influencia de Garicano, C’s entró recientemente en el ALDE, la familia socioliberal europea.

Otro elemento que desaparece en la propuesta del documento es la defensa explícita que el ideario vigente hace del “laicismo identitario”, con la separación en la “tradición de la política occidental” del Estado y la Iglesia y la exclusión de la esfera pública de “los sentimientos identitarios de tipo cultural, lingüístico o histórico”. Ahora se opta por esta fórmula: “Propugnamos la defensa y el avance de las libertades individuales, sin que el lugar de nacimiento, la raza, el sexo, la religión, la opinión o cualquier otra circunstancia personal o social puedan limitarlas”.

Sobre el Estado de bienestar, el texto que elaboró Francesc de Carreras sostiene que la “igualdad y solidaridad entre ciudadanos hacen necesaria la intervención de los poderes públicos para asegurar la efectividad de los derechos sociales”. Y en la nueva propuesta de ideario se argumenta que una “clase media trabajadora, fuerte y dinámica” sólo existirá en el “marco de una economía de mercado donde los poderes públicos garanticen la libre competencia”.

El partido en Valencia recibe a su líder dividido

C’s en Valencia tiene dos almas, y están enfrentadas; y así recibieron ayer a Rivera. De un lado, el Síndic de les Corts Valencianes, Alexís Marí, y la eurodiputada Carolina Punset, y varios diputados autonómicos. Son un grupo más abierto a dialogar con el Ejecutivo valenciano del PSPV y Compromís. Más posibilistas; lo que ha permitido al Consell valenciano concretar objetivos como la puesta en marcha de la nueva RTVV o avanzar en el consenso para renovar el Consell Jurídic Consultiu (CJC). Del otro, los diputados autonómicos, y con mayor poder orgánico, Emilio Argüeso y Juan Córdoba, más próximos en estrategia e ideario político al PP valenciano. A los que se suma Fernando Giner, portavoz de C’s y líder del partido en la ciudad de Valencia, inclinado a asumir posiciones identitarias, en línea con lo que fue Unión Valenciana, en su oposición a la izquierda local. Ambos grupos apenas se hablan, e incluso hay cruce velado de bronca política; también en las Cortes. Marí y Punset no han ocultado su objetivo de “renovar” la formación en Valencia, a lo que se opone un grupo que sí está alineado completamente con Rivera. Salvador Enguix

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