Rolling Stones en Barcelona: No tenemos ninguna intención de parar

Cuando esta noche aparezcan los Ro­lling Stones sobre el escenario del Estadi Olímpic (a las 21 h), los miles de aficionados presentes verán colmados sin duda muchos de sus sueños. Otros no se perderían por nada del mundo un concierto de una gira que quizás sea la última que realice por Europa la legendaria banda británica, ya que se trata de un colectivo de maduros músicos, alguno de ellos con un cáncer recién curado, como es el caso de Ron Wood.

En cualquier caso, el glorioso cuarteto británico regresa a Barcelona en el marco de la gira Stones-No Filter, cerrando de momento un círculo abierto en la capital catalana en junio de 1976 y proseguido en 1990, 1997, 2003 y 2007. En su última actuación barcelonesa, ofrecida en el mismo recinto olímpico de esta noche, Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts no consiguieron agotar el billetaje, aunque Jagger demostró encontrarse en plenitud de facultades.

Esta noche aterrizan con una propuesta claramente ganadora en cuanto a repertorio –generoso puñado de clásicos, testimonial pellizco de su último disco de estudio Blue & lonesome y unas cuantas piezas intercambiables según la noche– y con todos sus miembros en plenitud de condiciones físicas y anímicas.

Hará de telonero el grupo valenciano Los Zigarros a partir de las 19.30 horas en una noche en la que Ron Wood se encontrará ­especialmente motivado, dada su confesa identificación con Bar­celona (reside en la ciudad parte del año en un piso del Eixample).

En una entrevista con este diario realizada en la flamante suite Ronnie Wood del Palace Hotel –decorada con obras originales del músico y con una especta­cular jukebox con canciones de rock, soul y funk anglosajón– el músico repasa su relación con la ciudad, el actual momento de la banda o su vertiente como artista plástico. Ataviado con deportivas blancas, camisa blanca casual , tejanos pitillo y un jersey sobre los hombros, llegó a la cita acompañado de su esposa Sally, sus dos hijas gemelas (de 16 meses y de contagiosa sonrisa) y un sucinto séquito. Su domicilio barcelonés está a sólo unos minutos.

¿Por qué ha elegido Barcelona como su residencia durante parte del año?

Así es; para mí Barcelona es una fuente de inspiración ya desde las primeras veces que vine a actuar con los Rolling Stones. Siempre me ha gustado la ciudad, me gusta Gaudí, Picasso, Miró y todo esto es fuente de inspiración para mi trabajo. Y luego, por supuesto, me gusta el clima, comparado con el tiempo que hay en Inglaterra.

¿Dónde reside de forma más habitual?

Vivimos en Londres, al lado del canal en Paddington, y también tenemos una casa en un bosque encantador y otra casa de campo en Irlanda. Está bien poder ir ­circulando por las distintas viviendas, y además en cada una de ellas tengo un estudio. Soy muy afortunado, la verdad.

¿Participa de la vida cultural barcelonesa?

He ido descubriendo a artistas catalanes, como Ramon Casas, desde que estoy viviendo aquí. Son artistas poco conocidos en el exterior y que merecerían serlo más; hay unos escultores muy buenos aquí también.

En uno de sus cuadros aparece la palabra “Barça”.

Sí, en realidad me atrajo el hecho de que Miró hubiera pintado también para el Barça. Y luego, es verdad, me encanta el Barcelona, es un gran equipo voy al campo y sigo sus partidos en cualquier parte del mundo en la que me encuentre.

Mañana (por hoy), cuando salga a tocar en el estadio Olímpico, ¿sentirá como que juega en casa?

Sí, ¡mañana juego en casa! Claro. Aunque sea un extranjero me siento de aquí; la gente de Barcelona me ha adoptado, me ha acogido bajo su manto.

¿Ha pintado ya el setlist de mañana? (Ronnie Wood es el responsable de confeccionar con toques artísticos la lista de las canciones que la banda va a tocar cada noche).

No, es algo que se hace a última hora. Es poco antes de cada concierto cuando Mick decide si va a haber un tema nuevo o si vamos a repescar alguno antiguo. Es entonces cuando hago la setlist.

En los comentarios en redes sociales, parece que los espectadores de Barcelona se decantan por Rocks Off entre los temas que los Rolling Stones han decidido someter a votación…

¡¿Ah sí?! (A Ronnie Wood se le ilumina la mirada). Me encantaría que ganara esta, nos encanta tocar en directo Rocks Off.

Como barcelonés, se supone que seguirá con interés el proceso de independencia de Catalunya y el enfrentamiento que esto ha propiciado.

Sí, pero solo desde la distancia. Es un tema que no entiendo realmente muy bien; va a durar un tiempo y creo que se resolverá por sí mismo algún día y espero que de una forma pacífica.

¿Ve algún tipo de paralelismo entre la situación catalana y el Brexit de su país?

La entrevista se realizó en la suite Ronnie Wood del Palace Hotel de Barcelona
La entrevista se realizó en la suite Ronnie Wood del Palace Hotel de Barcelona
(Pedro Madueño)

(Educada, aunque enérgica, interviene en la conversación Sally Wood, presente en un segundo plano, para advertir que “se su­pone que esta entrevista tiene que versar sobre música, y no sobre política”).

En Barcelona tenemos en ­estos momentos abiertas ex­posiciones sobre David Bowie, Björk y Brian Eno. Los Rolling Stones tienen la suya, Exhibi­tionism, y se ha inaugurado una sobre Pink Floyd en Londres. ¿Corre peligro el rock de convertirse en una pieza de museo?

No, yo creo que es bueno para la música llegar a los museos y tener esta relación con el arte.

Su último disco de estudio, Blue & lonesome, contenía sólo temas de blues. ¿Quiere esto ­decir que se ha cerrado el ciclo que iniciaron los Rolling Stones cuando empezaron haciendo versiones de blues clásicos, o están pensando en hacer nuevas canciones de rock?

Sí, de alguna manera se cerró un ciclo…. Pero hasta cierto punto, porque tenemos nuevas canciones… De hecho, en las sesiones del que tenía que ser nuestro nuevo disco estuvimos grabando muchos temas originales nuestros, roqueros, y tenemos más o menos una docena de ellos ya hechos pero en una primera fase de elaboración. Luego, las cosas salieron de otra manera, tuvimos a un par de invitados, como Eric Clapton, y la atmósfera invitó a hacer casi de un tirón ese disco de blues. ­Pero los otros temas, los roqueros que teníamos entre manos, están pendientes de que les demos un par de buenas vueltas para que estén cocinados y grabables.

De hecho, el último disco con canciones originales fue A bigger bang, y eso fue hace doce años. Mucho tiempo, ¿no?

¡Muchísimo! Habrá que hacer ­algo, pero de momento estamos inmersos en esta gira y hasta que no acabe no decidiremos nada.

¿Cómo se está desarrollando de momento la gira No Filter?

Muy bien, muy bien. Estamos teniendo en general una muy buena acogida de público, y creo que estamos alcanzando algunas nuevas cimas. El escenario es grande pero tiene una escala más confortable, te transmite una sensación agradable, al menos a nosotros.

¿Nota usted que la reacción del público en estos conciertos varía cuando tocan sus grandes clásicos y cuando tocan esos dos blues de su último disco?

Sí, por supuesto. Creo que la reacción del aficionado al escucharlos es de cierta sorpresa, quiero decir, se queda un poco desconcertado al oírlos. Pero me parece muy bien ofrecer a la afición cosas nuevas, y éstas siempre requieren su periodo de tiempo para que se acaben convirtiendo en algo habitual en nuestro repertorio. Lo que también solemos hacer es mirar lo que hemos tocado en cada sitio en visitas anteriores, si es que hemos venido antes y, claro, procurar ofrecer alguna cosa diferente. Si puede ser, alguna canción que es popular en esa ­zona geográfica. En nuestro concierto de hace unos días en Lucca hicimos Con le mie lacrime, quees una versión en italiano del As tears go by. Gustó mucho.

¿Cómo se mantiene la ilusión y la entrega encima del escenario noche tras noche cantando casi las mismas canciones?

Pensando que estás ante algo totalmente nuevo. Tocar en directo es algo que convierte cada canción en nueva… porque cada vez esa canción adopta una nueva forma. Tocar en vivo es como cuando estás ante un lienzo en blanco; sales ante el público, ante miles y miles de personas, y les das la música como si fuese un concierto totalmente nuevo. No puedes hacerlo como si fuese algo automático porque en seguida se te notaría.

Pero, ¿no se aburre de tocar, por ejemplo, una y otra vez It’s only rock and roll?

No, el directo te exige lo máximo siempre, transmitir y tocar las notas de forma correcta.

¿Se pone nervioso a estas alturas ante un concierto?

Por supuesto, siempre hay una responsabilidad, siempre hay al principio la sensación y el miedo al lienzo en blanco.

En su diario usted confesó que cuando era joven adivinó que se convertiría en miembro de los Rolling Stones diez años antes de que eso sucediese. De la misma manera, ¿es usted ­capaz de prever lo que pasará con el grupo en el futuro?

Mi caso creo que es un buen ejemplo para jóvenes músicos y pintores, en el sentido de que los sueños se pueden hacer realidad. En cuanto al futuro de la banda, no sabría decir. La vida para mí es el día a día… mis compañeros y yo no lo sabemos. Pero espero que sigamos para siempre. No tenemos ningún plan para no seguir. Yo personalmente me encuentro muy bien, y físicamente vuelvo a estar en la brecha.

No tiene nada que ver pero, cuando está en casa ¿qué música escucha?

Escucho música constantemente y, sobre todo, escucho todo tipo de estilos: rock, está claro, pero también mucha clásica, cosas tradicionales. Pero lo que ya no hago es comprar discos.

Los asistentes del artista dan por terminada la entrevista. En algún momento ha estado sonando en la jukebox el tema de Albert King Breaking up somebody’s home, elegido por el propio Wood. Él mismo se ha encargado de la ­selección de los temas. Hay canciones de Dylan, de Canned Head o de Cab Calloway, pero dominan los Rolling Stones. Se supone que Wood ha elegido sus temas ­preferidos de la banda. Tomen nota: Harlem shuffle, Brown sugar, Respectable, Miss You, Faraway eyes, Honky tonk woman… Algunos de ellos volverán a sonar esta noche en la montaña mágica de Montjuïc.

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