Roma está dispuesta a negociar más autonomía para Lombardía y Véneto

Un día después del aplastante triunfo del sí en los referéndums consultivos de Lombardía y Véneto para fortalecer su autonomía, el Gobierno de Roma mostró ya su disposición a negociar, aunque el acuerdo no será ni fácil ni rápido. A las dos regiones norteñas les gustaría cerrar la cuestión antes de final de año, si bien lo más probable y realista es que haya que esperar al nuevo Gobierno y el nuevo Parlamento surgidos de las elecciones previstas para marzo o abril del próximo año.

Tanto el presidente lombardo, Roberto Maroni, como el véneto, Luca Zaia –ambos de la Liga Norte– quieren apretar el acelerador. El primero indicó que había hablado con el primer ministro, Paolo Gentiloni, y este le había confirmado la luz verde para hablar de la cesión de las 23 competencias que la Constitución, en sus artículos 116 y 117, autoriza a transferir a las regiones. Entre ellas están las relaciones internacionales y con la Unión Europea –en cuanto afecten a la región–, la educación, la sanidad, las relaciones laborales y la protección del medio ambiente, entre otras.

“El Ministerio de Economía será un hueso duro de roer”, alertó Maroni

Maroni avisó que en las conversaciones participará activamente el Ministerio de Economía, el guardián del dinero, pues uno de los puntos clave, más aún que el traspaso de competencias, es la reducción del déficit fiscal, que en Lombardía alcanza los 54.000 millones de euros anuales. El presidente lombardo admitió que la buena disposición de Gentiloni a dialogar no debe interpretarse como una apertura a ceder de modo significativo en el ámbito del déficit fiscal. “El Ministerio de Economía será un hueso duro de roer”, alertó Maroni.

Zaia fue el gran triunfador del referéndum. Logró que se superara con comodidad el quórum mínimo en su región. La afluencia a las urnas llegó al 57,2%, con un 98% de síes. Zaia, de 49 años, exministro de Agricultura en el último gobierno de Berlusconi, se ha vuelto a barajar como posible candidato a premier de todo el centroderecha, hipótesis que él volvió a rechazar ayer.

El presidente véneto convocó una reunión extraordinaria de la junta regional para presentar la propuesta al Gobierno central. “Quiero decir, ante todo, que esta administración no utiliza los instrumentos legislativos para declarar la guerra o para buscar la pelea a nivel nacional”, afirmó el líder véneto.

Zaia, que siempre fue en el pasado muy solidario con los soberanistas catalanes, no mencionó el caso de Catalunya, pero es obvio que los acontecimientos catalanes planean sobre la realidad italiana y sobre este nuevo intento de dar un salto federalista. Las alusiones a Catalunya estuvieron presentes en la campaña, en el razonamiento de los votantes y en los análisis posteriores. Se marcan distancias y se constatan los peligros. Lo que más impacto está teniendo son las noticias sobre la fuga de bancos y empresas. A eso son muy sensibles los lombardos y los vénetos, cuyas regiones son el motor económico de Italia.

Ayer, uno de los principales editorialistas del Corriere della Sera, Antonio Polito, en un artículo que arrancaba en portada, comparó el Brexit y el secesionismo catalán con los referéndums italianos. “A diferencia del separatismo inglés respecto a Europa y del catalán respecto a España, que llenaron las urnas pero que hasta ahora no han logrado nada, esta jornada (la del domingo) se ha desarrollado bajo un marco constitucional y de responsabilidad nacional”, escribió Polito.

El desenlace de los referéndums afecta a la relación de fuerzas en el centroderecha y supone un revés para el Partido Demócrata, de Matteo Renzi, que aún hoy considera inútiles las consultas y que el año pasado, con la fracasada reforma de la Constitución, quería recentralizar el país. Lo que nadie imaginaba hace unos meses es que el debate federalista volvería a estar en el centro de la discusión italiana, también de cara a las próximas elecciones.

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