Sáenz de Santamaría: “No podemos dejar que el referéndum se celebre”

La vicepresidenta del Gobierno capitanea personalmente la gestión de la catalana y, aunque su presencia física en Catalunya, con despacho propio en la Delegación del Gobierno, todavía constituye una novedad, se irá intensificando y normalizando a lo largo de la legislatura. El plan del Ejecutivo central es contrarrestar la “matraca” independentista, que “lo copa todo”, con la otra versión, la del Gobierno central, que “también es gobierno en Catalunya y de los catalanes”. Así, Soraya Sáenz de Santamaría tiene entre manos las 46 demandas que en su día planteó el president Puigdemont a Rajoy, aunque de ellos la dirigente excluye uno, el del referéndum: “Yo los llamo los 45 más uno, porque hay uno sobre el que no podemos dialogar”. Y es que “no podemos dejar que ese referéndum se celebre, y hay instrumentos de todo tipo para impedirlo”, ha advertido.

En una entrevista en la Cadena COPE en la que prácticamente sólo se habló de Catalunya, la numero dos del Gobierno ha asegurado que el Ejecutivo tiene ahora una posición de diálogo “con todos”, no sólo con Catalunya ni con las comunidades autónomas. Pero ha comentado que en el nuevo planteamiento que quiere llevar a cabo el Gobierno con la cuestión catalana, se ha reunido con independentistas así como “con otros” que no lo son, y todos coinciden en dar relevancia a cuestiones que tienen que ver con la vida cotidiana de los ciudadanos: “De Cercanías me ha hablado todo el mundo, pero de independencia sólo los que gobiernan en la Generalitat”, ha diferenciado.

En ente sentido, ha justificado que antes su Gabinete no pudo acometer algunas de las necesidades planteadas por Puigdemont a Rajoy porque hasta no hace mucho hubo una situación de crisis económica que se debía acometer primero, luego hubo un gobierno en funciones, y en Catalunya, no hace mucho, una moción de confianza. Así, aunque se habla de falta de inversiones en Catalunya, Santamaría ha querido invitar a “ver las que ha hecho la Generalitat” en periodo de crisis. “Los tiempos ahora son mejores y podemos hablar de muchos temas que a la gente le preocupa”, ha alegado. Pero entre estos temas no está ni estará el referéndum.

“No repetir el fracaso” del 9N

“Los otros 45 puntos” son descritos por la vicepresidenta como demandas políticas “de muy diferente tipo que, en algunos casos, tienen “el enfoque a la CUP”, pero aún así “podemos hablarlos”, incluso “enfocarlos de otra forma” o “buscar una solución”. Preguntada por las vías para impedir que el referéndum se celebre, como ella misma ha predicho, se ha limitado a insistir en que “nadie está capacitado para saltarse la ley”. Santamaría ha evitado concretar las posibles medidas a llevar a cabo en el caso de que el nuevo referéndum llegue a convocarse: “No soy de los que acostumbran a adelantar en acontecimientos”, ha señalado, pero ha vuelto a pedir “que no caigan en error de repetir” porque “el Gobierno es muy dialogante en la ley, pero va a hacer que se cumpla la ley”, ha avisado.

Al recordarle que el Govern no tiene la intención de cejar en el plan y que la cumbre convocada por Puigdemont para el día 23 es una prueba de ello, la dirigente ha destacado que “cada uno se va retratando con sus actuaciones”. Así, durante mucho tiempo “el relato independentista era que el Gobierno no dialogaba, y ahora que lo hace toman este tipo de actuaciones…”, ha lamentado. Santamaría ha invitado “a los independentistas de la Generalitat a que consideren si es oportuno repetir algo que no sirvió para nada”. Y es que a su juicio ya “hay cierto cansancio” en la sociedad con respecto a la vía soberanista y a su entender, el Govern “puede hacer un ejercicio de reflexión de hacia dónde van” para que “no repitan un fracaso”.

“El independentismo está cayendo en muchos postulados populistas”

Para Santamaría, “es malo para los catalanes dejarse llevar por la CUP”, así como no alejarse de la personalidad que siempre dominó en Catalunya: “Siempre han sido los primeros, en la modernidad, en la vanguardia, pero por unos presupuestos uno no se puede situar en la radicalidad”, ha insistido. Por el contrario, la dirigente aconseja no prometer a la gente lo mismo de otras veces, en referencia al referéndum, y desviarse de una hoja de ruta que a su entender ya fue un fracaso. “El mundo va por otro lado y el independentismo está cayendo en muchos postulados populistas”, ha advertido, porque “con esto no se crea empleo, ni estabilidad….” y aunque el relato independentista “les sirvió para cabalgar sobre la crisis” y venderse “a sí mismos”, con el tiempo “se está viendo que la crisis se solventa con políticas que generan estabilidad”.

Por el contrario, Santamaría ve probado que el Gobierno da soluciones y que los ciudadanos ven que aquello que se planteaba “como panacea” no lo es porque la Generalitat “ni siquiera está dando soluciones a problemas meramente autonómicos”.

Tiempo de evitar los reproches

Lejos de admitir el “reconocimiento de algún error” por la falta de diálogo durante la anterior legislatura, Santamaría ha incidido en que la anterior etapa estuvo muy marcada por la necesidad de evitar una “emergencia nacional”, en afrontar una recesión y volver al crecimiento. Por el contrario, “ahora podemos atender algunas de las demandas de la ciudadanía de los distintos territorios del país”. Aunque “siempre se comenten errores”, se ha limitado a admitir, ahora es el momento de “evitar los reproches” y ver qué iniciativas se pueden llevar a cabo para que los distintos territorios se vean reconocidos “en necesidades, demandas, de inversión, presupuestaria…”

En el caso de Catalunya, el momento de crisis económica hizo que la Generalitat no pudiera acudir a los mercados para financiar su deuda, ha recordado, y “el Gobierno estuvo ahí”. Así, rueron más de 52.000 millones de aportación del Estado a Catalunya y la Generalitat se ha ahorrado 16.000 millones de intereses, ha asegurado.

Las razones por las que ahora ella está más presente en Catalunya y con ella se pretende que el Gobierno lo esté es que “muchos querían sentir allí la atención constante” del Gobierno y “el diálogo es pulsar lo que piensan los ciudadanos”. Este plan requiere que el Gobierno esté físicamente “allí” para contar en primera persona lo que está haciendo, porque de lo contrario, “por el afán independentista de coparlo todo y contar solamente su versión, muchos vieron que no se estaba haciendo nada”, ha descrito.

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